Xenogearsifm escribió:Capitan Pillo escribió:Y si queréis mi opinión la situación del pirateo se mejoraba con una alocada idea: bajar el precio de la putas entradas de cine.
El cine hoy día cogió la autopista del videoclub, dejó de ser un modelo de negocio competente y de ahí que cosas como la ley Sinde no logren nada intentando forzar al público un formato que ya ha rechazado. La regularización de internet es necesaria, pero no a golpe de prohibición, sino fomentando alternativas legales.
No se puede regular internet, independientemente de que sea o no sea necesario.
Por ejemplo, en vez de la radicalidad de cerrar todas las páginas de descarga, hacer que la música puedas descargarla por ejemplo a 4 euros, en vez de a los 25 euros que te clavan por un disco en cualquier tienda.
Vale, a ti te dicen que tienes dos opciones: o descargarte un disco de alguien que no es ni tu músico favorito totalmente gratis, o te dan la opción de comprarlo por internet a 4 euros para que el músico en cuestión reciba dinero por su trabajo. Mientras haya alternativas fáciles (y por supuesto, tú sabes de lo que hablo) de hacerlo totalmente gratis, la gente no se va a gastar en 4 euros por mucho que su pequeña conciencia le diga "nooo, pero coño a ti no te gustaría que se copiara algo que has hecho y que quieres vender honradamente".
Hay que buscar otras alternativas de regulación (desde el punto de vista que, por cierto, yo no comparto, de que se pueda regular el internet).
Y hablando más concretamente de la ley Sinde, me gustará ver cómo las descargas ilegales de internet suben este año cada vez en mayor cantidad, ya sea 1 o 400 las leyes que lo prohíben.
Pongamos que yo escribo un libro, y que después quiero venderlo en librerías o por internet (venderlo, esto es, a cambio de dinero xD). A mí no me haría ninguna gracia, obviamente, que se distribuyera libre y gratuitamente por la red, puesto que es mi trabajo y quiero obtener beneficios por ello.
Pero es que resulta que yo no puedo evitar las descargas ilegales. Yo no puedo evitar que, si mi libro tiene éxito, haya miles de personas que se lo estén descargando y leyendo gratuitamente. Porque el internet es así, para desgracia de algunos. De modo que tengo que buscar alternativas.
"AAAY COÑO PERO NO ES TAN FACIL COÑO PORQUE A MI ME PAGAN EN FUNCIÓN DE LAS VENTAS DE LA LIBRERÍA, COÑO NOOO", o incluso "NOOO PERO YO LO QUE QUIERO ES ESCRIBIR Y GANAR DINERO CON ESO, ES MI TRABAJO NOOOO"
Lo siento, jódete y baila. No te quito razón, pero así es la vida. Podría compararlo con una parábola sencilla:
"El sueño del señor Pedro es ser conductor de carros de caballos y llevar a la gente de un punto a otro de la ciudad. Pero él tiene cinco hijos, y necesita mucho dinero para mantener a la familia, de modo que pone los viajes en carroza a 150 euros. Se compra su transporte y sus caballos y sale a la calle para empezar a trabajar.
Pero se da cuenta de que la gente prefiere coger un coche que se llama algo así como taxi, porque es más barato, más rápido y más seguro, y se encabrona. Lo primero que piensa es "voy a hacer que se prohíban los taxis en el reino, así lo único que les quedará será montar en mi carroza para ir de un sitio a otro". Y llama al rey, le expone los hechos y consigue que aprueben una ley y se prohíban los taxis en todo el reino.
El señor Pedro, todo contento, sale a la calle imáginandose todo el dinero que va a ganar a partir de ahora. Pero, para su sorpresa, se encuentra con que la gente comienza a utilizar una especie de autobuses ofrecidos por el reino vecino y sobre los cuales el rey autóctono no tiene poder, además de que son clandestinos puesto que tienen los cristales tintados y no se puede ver quién viaja dentro.
Y el señor Pedro se da cuenta de que para que su plan de la carroza tenga éxito, debe buscar otras alternativas que no sea la prohibición radical de los taxis. Y piensa en dos posibilidades:
1.- Poner los viajes de carroza a 15 euros. Las ganancias se dividen por 10, pero los clientes se multiplican por 50.
2.- Hacer buena publicidad de su carroza y pintarla con colores atractivos que gusten a la gente, para mantener su fidelidad en el servicio y que a la gente le guste montar.
Al final, el señor Pedro decide optar por una combinación de las dos. Y advierte que, de repente, tiene muchos más clientes, gana mucho dinero y trabaja en lo que le gusta, e incluso admite que ya no hace falta prohibir los taxis porque la gente va a montar en su carroza los haya o no."
Un saludo.