Historia del borracho.
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Los ángeles le susurraron tardíamente un camino hueco desde el que nadie mira, no se intuía un camino recto solo el silencio que dejaba tras de sí los largos y placenteros tragos de una bebida alcohólica cualquiera. Alcohólica, el mero hecho de repetir con tanta concreción tan distinta forma de beber le resultaba curioso. El vaso estaba vacío y la mirada ida, los ojos ya no derramaban lágrimas como era normal. Hastío y un cansancio que colapsaba su cuerpo, el sentimiento de abandono que le perseguía como el arrullo al río, como el aullido al lobo. Los pocos que conocieron algo de él acabaron lejos. Tanto pasó que pasó que el tiempo no dejó de ser un triste reflejo de lo que cualquiera supiera. Costaba mucho salir de la cama, y el día a día se volvía anodino, en ocasiones. Afortunadamente sórdido.
No le preguntéis, los días han caído bajo una capa glacial. No contestéis, no quedaba mucho a lo que atenerse. No neguéis, el calvario de seguir viviendo. El trasnochado recuerdo de la impotencia, un amargo trago que no se saboreaba y el ungido criminal que ya no se deleitaba con el crimen. Sus ojos cayeron en desgracia junto a su ánima, si existe de eso. Ya lo dudaba aquel férreo perdedor.
-Dijeronme un viejo cuento que narraba las peripecias de ganadores, triunfadores todos ellos, genios, grandes reyes, hombres de fe, diablos, pacifistas, todos con grandes virtudes o en todo caso la dicha de un nacimiento. E incluso la figura generalista del obrero era engrandecida, el pueblo, el panadero, sin embargo ¿Dónde estaba yo? Ni sé describir grandes obras, ni sé de ópera, no soy un genio de la literatura, ni de la música, he quedado segundo en todo y ya estoy cansado espiritualmente para ser un normal. La desquicia era parte de mi deseo, pero en el fondo solo deseaba beber hasta acabar bajo tierra. Cubos de hielo fundiéndose... arrumacos entristecidos de lo que jamás llegaría a poseer.
No le preguntéis, los días han caído bajo una capa glacial. No contestéis, no quedaba mucho a lo que atenerse. No neguéis, el calvario de seguir viviendo. El trasnochado recuerdo de la impotencia, un amargo trago que no se saboreaba y el ungido criminal que ya no se deleitaba con el crimen. Sus ojos cayeron en desgracia junto a su ánima, si existe de eso. Ya lo dudaba aquel férreo perdedor.
-Dijeronme un viejo cuento que narraba las peripecias de ganadores, triunfadores todos ellos, genios, grandes reyes, hombres de fe, diablos, pacifistas, todos con grandes virtudes o en todo caso la dicha de un nacimiento. E incluso la figura generalista del obrero era engrandecida, el pueblo, el panadero, sin embargo ¿Dónde estaba yo? Ni sé describir grandes obras, ni sé de ópera, no soy un genio de la literatura, ni de la música, he quedado segundo en todo y ya estoy cansado espiritualmente para ser un normal. La desquicia era parte de mi deseo, pero en el fondo solo deseaba beber hasta acabar bajo tierra. Cubos de hielo fundiéndose... arrumacos entristecidos de lo que jamás llegaría a poseer.
Historia del cura
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La mano estaba tersa, el recuerdo era poderoso y las fotografías se escindían como el cuenco que se mece. Hacía mucho que sentado estaba ante una cruz, mirándola, sabiéndose parte de un engranaje mayor de un mundo distinto. Su cuello blanco eran el reflejo de su intensa fe en Dios, había mucho que había dejado a un lado las banalidades de las que hacen gala los hombres.
Sus pasos eran fuertes, pareciese que su carne y hueso se hubieren convertido en plomo, metal fundido que ahora era grueso y duro. Los senderos de la palabra y el tacto de piel con tan magna obra forjaron el carácter del penitente que ahora hablaba con misterios y moralejas. Cierto resultaba en su faz no ver ápice de certidumbre, solo la severa reacción hacia lo que había de ser, lo que tenia que ser, lo que debía ser. Su verdad estaba acicalada con tanto papel que poco traslucía a través de ella.
-Tengo fe en quien todo lo gobierna, Él jamás abandonará mi camino. En Él creo por encima de la inmundicia, puesto que me dará paz y me hará sobrellevar el calvario de la existencia. Mi mirada está clara de dudas y mi meta está ansiosa esperándome, sus designios guían mi mano como el faro de luz guía a los barcos, como el fuego que ahuyenta a los cuervos. A ti me entrego Padre, dame fuerzas para acometer los actos de los que me has hecho reclamado, déjame sentir en ti aquello que se me hace especial, herramienta a tu uso y disfrute. Oh, Padre.
Sus pasos eran fuertes, pareciese que su carne y hueso se hubieren convertido en plomo, metal fundido que ahora era grueso y duro. Los senderos de la palabra y el tacto de piel con tan magna obra forjaron el carácter del penitente que ahora hablaba con misterios y moralejas. Cierto resultaba en su faz no ver ápice de certidumbre, solo la severa reacción hacia lo que había de ser, lo que tenia que ser, lo que debía ser. Su verdad estaba acicalada con tanto papel que poco traslucía a través de ella.
-Tengo fe en quien todo lo gobierna, Él jamás abandonará mi camino. En Él creo por encima de la inmundicia, puesto que me dará paz y me hará sobrellevar el calvario de la existencia. Mi mirada está clara de dudas y mi meta está ansiosa esperándome, sus designios guían mi mano como el faro de luz guía a los barcos, como el fuego que ahuyenta a los cuervos. A ti me entrego Padre, dame fuerzas para acometer los actos de los que me has hecho reclamado, déjame sentir en ti aquello que se me hace especial, herramienta a tu uso y disfrute. Oh, Padre.
Historia del conquistador
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Su esbelta figura era la de un triunfador, sí, esa que no es ni baja, ni alta, ni gorda ni delgada, sencillamente perfecta. Junto a ella un sutil tacto a barba que le daba un aspecto salvaje, mas el toque salvaje estaba controlado. Su traje de seda era negro, no ese ébano de muerto, sino el del victorioso vencedor. Pelos rizados entre el dorado juvenil y el castaño misterioso, ojos penetrantes y de un tono verdoso, a juego con una nariz muy personal, pero no exagerada. Movimientos al son de la balada, como si fuese el rey de la sabana, y sobretodo una amplia sonrisa, la de quién se sabe vencedor antes de jugar.
Una pila de dientes blancos, parecidos al nácar sin contar con una bella mueca picarona y juguetona, la pobre víctima no sabía a lo que se enfrentaba, basto unas miradas y un juego de piernas. Con los ojos conseguía tanto, con su aspecto consiguió el resto, pero no había que olvidar su capacidad de oratoria. Jovial, intrépido, tímido a la par de atrevido, simpático, sociable, pero sin ser cantoso, alguien discreto, pero carismático. Ego puro entregado a la conquista, sabiendo hacerse sentir a la presa especial y distinta. Manejo de los espacios, con cuidado, con suavidad, como si hubiera algo íntimo que solo puede recorrerse en una habitación.
-Soy provocativo, soy alegre, soy inalcanzable, soy lo que buscas, pero no te lo diré, eso lo sabrás cuando me conozcas y recuerda yo siempre estoy feliz. (Sonrisa.)
Una pila de dientes blancos, parecidos al nácar sin contar con una bella mueca picarona y juguetona, la pobre víctima no sabía a lo que se enfrentaba, basto unas miradas y un juego de piernas. Con los ojos conseguía tanto, con su aspecto consiguió el resto, pero no había que olvidar su capacidad de oratoria. Jovial, intrépido, tímido a la par de atrevido, simpático, sociable, pero sin ser cantoso, alguien discreto, pero carismático. Ego puro entregado a la conquista, sabiendo hacerse sentir a la presa especial y distinta. Manejo de los espacios, con cuidado, con suavidad, como si hubiera algo íntimo que solo puede recorrerse en una habitación.
-Soy provocativo, soy alegre, soy inalcanzable, soy lo que buscas, pero no te lo diré, eso lo sabrás cuando me conozcas y recuerda yo siempre estoy feliz. (Sonrisa.)
Historia del crítico
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Teclas que se aplastan contra la máquina, ojos que tienen detrás un montón de horas de conocimiento enlatado. Una corrupta forma de ver, donde nada satisface los sentidos hasta el grado del insomnio absoluto o como yo lo llamo insomnia del espíritu. Un culo agujereado por los asientos y las largas horas de debate sobre el adjetivo adecuado para definir con una sola palabra todo el esfuerzo y trabajo de un autor, de un creador al fin y al cabo. Ya no tiene un cuchillo, quiero decir un lápiz, ahora tienen al Word como aliados o sin son quisquillosos el Open office.
Aspecto descuidado y cara de pocos amigos, tal es la fragilidad y el odio del alma que se encadena a sí misma en este tipo de enseres, entre los medios a los que nos tiene habituados. Una falta total de fuerza y ahínco donde los miembros de la vida parecen encasillados a ser únicamente un conjunto de letras tales como magistral, aburrida, anodina, amena. Dedos martilleados por el paso de las horas y el tecleo continuo, ojos rojos por mirar y mirar al vacio de las imágenes agolpadas.
-Toda obra carece de virtud, ya el cine se ha visto pervertido por la falta de creatividad. Los directores ya no pueden gozar de ninguna crítica óptima en vista de sus trabajos tan vacuos e inicuos, lo triste resulta cuando miras atrás y encuentras que el cine no solo no ha decaído, sino que se ha hundido tal es la fragilidad de la originalidad. Efecto y consecuencia. El cine è morto.
Aspecto descuidado y cara de pocos amigos, tal es la fragilidad y el odio del alma que se encadena a sí misma en este tipo de enseres, entre los medios a los que nos tiene habituados. Una falta total de fuerza y ahínco donde los miembros de la vida parecen encasillados a ser únicamente un conjunto de letras tales como magistral, aburrida, anodina, amena. Dedos martilleados por el paso de las horas y el tecleo continuo, ojos rojos por mirar y mirar al vacio de las imágenes agolpadas.
-Toda obra carece de virtud, ya el cine se ha visto pervertido por la falta de creatividad. Los directores ya no pueden gozar de ninguna crítica óptima en vista de sus trabajos tan vacuos e inicuos, lo triste resulta cuando miras atrás y encuentras que el cine no solo no ha decaído, sino que se ha hundido tal es la fragilidad de la originalidad. Efecto y consecuencia. El cine è morto.
Historia de un pedófilo
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Anda a gatas, escondido entre la multitud con rostro afable y corazón dispar. Sus pasiones son inenarrables, solo sabidas por otros como él que a través de la red se ponen en contacto. Sabedor que incluso entre los criminales es el más odiado, que nadie puede asumir sin vomitar lo que le apetece por las noches cuando cae el sol, sin embargo el morbo, el deseo son las muecas de un alma triste por pertenecer a una lujuria que no tiene cabida en los tiempos en los que vive. Quizás en otra época cree el pobre incrédulo que se escuda en vanos argumentos para aseverar que no es una perversión solo otra forma de amar, como si la palabra amor existiera de verdad.
Algo tosco, bonachón, educado y de buen hacer, esperanzado de que el día de mañana esto cese, o al menos poder dar rienda suelta a sus perversiones a sabiendas de que la inquina y la persecución cual espada de Damocles le apunta desde lo alto. Inexorable como un péndulo, nadie lo sabe, ni su familia, ni nadie, solo en su caverna oscura delante de una pantalla luminosa, creyéndose impune mira. Primero, mira pornografía light, pero poco a poco cambia de parecer y pasa del sexo a la violación, hasta que ya no le satisface mirar, quiere probar, necesita probar y sale a la calle con la mirada lasciva. Busca culparlas a ellas, no puede ser él el culpable, él entiende que no hace nada malo, son ellas quienes le provocan. Esas niñas le desean, ellas tan traviesas le incitan y le alimentan en su paranoia. Cuan fácil es auto-engañarse. Aguarda como un depredador, mas en vez de estar entre flora, se encuentra entre plantas de hormigón, cavilando para saber cuándo y cómo atacar.
-Las veo como me sonríe... como me hablan, no puedo dejar de imaginarme sus braguitas mojaditas y su cuerpo entre mis brazos. Con esos coños tan estrechitos y gimiendo por mí... mis pequeñas niñas, mis adorables niñas, como me gustaría jugar con ellas, por qué jugar nunca es malo. Yo te quiero, ¿Por qué no te desnudas para mí?
Algo tosco, bonachón, educado y de buen hacer, esperanzado de que el día de mañana esto cese, o al menos poder dar rienda suelta a sus perversiones a sabiendas de que la inquina y la persecución cual espada de Damocles le apunta desde lo alto. Inexorable como un péndulo, nadie lo sabe, ni su familia, ni nadie, solo en su caverna oscura delante de una pantalla luminosa, creyéndose impune mira. Primero, mira pornografía light, pero poco a poco cambia de parecer y pasa del sexo a la violación, hasta que ya no le satisface mirar, quiere probar, necesita probar y sale a la calle con la mirada lasciva. Busca culparlas a ellas, no puede ser él el culpable, él entiende que no hace nada malo, son ellas quienes le provocan. Esas niñas le desean, ellas tan traviesas le incitan y le alimentan en su paranoia. Cuan fácil es auto-engañarse. Aguarda como un depredador, mas en vez de estar entre flora, se encuentra entre plantas de hormigón, cavilando para saber cuándo y cómo atacar.
-Las veo como me sonríe... como me hablan, no puedo dejar de imaginarme sus braguitas mojaditas y su cuerpo entre mis brazos. Con esos coños tan estrechitos y gimiendo por mí... mis pequeñas niñas, mis adorables niñas, como me gustaría jugar con ellas, por qué jugar nunca es malo. Yo te quiero, ¿Por qué no te desnudas para mí?















