-Usarla sin ninguna limitación.
-Libertad de estudio (ver cómo está hecho el trabajo).
-(re)distribuir cuantas copias desee.
-Nombrarme siempre.
-Además aclaro que los relatos vertidos aquí son puramente ficcionales y que en modo alguno reflejan o pretenden hacer ensalzamiento o apología de la violencia u otros contenidos de tipo sexista, drogadicción o racismo. Por lo que ha de entender como una obra artística y no una declaración personal al respecto aún cuando en algunos el narrador sea en primera persona.
Pongo de sobreaviso que la obra que tengo entre manos no es para nada una obra ilustrativa de las bondades humanas, y como medio de expresión busco la meta final de una comedia romántica invirtiendo sus parámetros más tópicos. Es por ello que el contenido del mismo no es apto para niños menores de 18 según la legislación claro, según como yo lo veo si es apto si la mente es apta para verlo, mas me encuentro precavido al respecto.
Porque, quisiera con esto ahondar en la mirada crítica de una visión moralista de lo que son los estereotipos fijados por el cristianismo del amor, cultura que ha marcado incluso en ateos la mentalidad de hoy, y qué mejor manera que destruyendo esa mirada cínica, monótona y aburrida del amor creada por burgueses con aquellos mitos que dieron lugar al propio cristianismo y por ende a los ateos cristianos que abundan en la sociedad actual.
Todo ello, endulzado como he podido en una prosa melódica para intentar el dualismo de la expresión entre los terrorífico y lo benigno. Siempre una inversión de valores "buenos" para expresar el mismo fin, "el amor", hasta el punto de predisponer en una relación de pathos o tanatos freudiano del amor, aunque preferiría decir que bebo de Sade.
Anticipo que no pretendo ser un escritor cojonudo, que mi obra no es fácil de digerir porque mis dotes estilisticas son más bien arcaicas, y que aunque muchas de las particularidades mitológicas sean ciertas me he guardado el derecho a trastocar y manipular lo que he considerado de ambos dioses mitológicos.
Andaría a bien cualquier rectificación que sea necesaria.
Como comienzo a modo de inicio, es una mera presentación de los dioses y protagonistas. Busco varias cosas con la obra:
1-Romper la mirada maniquea del amor.
2-Dar igual protagonismo a la parte femenina y masculina.
3-Reflejar en deidades las pasiones bajas más humanas que existen, para ello incluso me he valido de la exageración.
4- Invertir de algún modo las estructuras líricas aunando el tenebrismo y el carácter poético de lo horrendo.
5-Flexibilizar el arte como hicieron los pintores y los cineastas hasta la mirada más repugnante y sanguinolienta a través del dominio y el amor.
Edit: Si la obra no adquiere ninguna aceptación, lo tendré que asumir del mejor de los grados posibles, dado que así ha de ser. Al igual que he de aceptar la crítica por muy dura que sea, puesto que he sido yo quien ha deseado exponer públicamente lo que he escrito. Es preferible una crítica antes que la indiferencia, si es esta última la que se da, bueno, no se puede tener todoxD.
Kali
Spoiler: Ver
Se narra que en la apoteosis del mundo la diosa Kalí fue la más cruel entre las crueles, masacraba y vestía un collar de cabezas; Terrible entre las terribles, ávida del líquido vital, amante del sufrimiento de quienes se le acercaban, deseosa de ver a los mortales implorando clemencia. Ansiaba ver la sangre recorrer los cuerpos de las víctimas, mientras se regocijaba masturbándose entre los muertos que ella misma daba muerte. Ardiente como un incendio en mil ciudades, poderosa como pocas en su haber, su simple mirada significaba la defunción y tortura de cualquier ser vivo que se le acercase lo más mínimo.
Ella dominaba parte del oriente, peleada contra todos, era respetada por su crueldad. Sus mayores diversiones eran aquellas que tenían sexo y sangre por todas partes, dejando a un lado la moralidad adyacente entre los débiles de espíritu, ella anhelaba por encima de todo observar el padecimiento de sus víctimas.
Solía vestir de negro, sus ojos a veces emanaban hielo, y sus cabellos ondulados ahogaban a los mortales en hilos de pelo dorado, su hermoso cuerpo era dibujado con una cintura avispada, un busto curvilíneo de gran envergadura, definidas por la dulzura y la perfección en sus líneas, en vez de por el desatino de la exageración.
Exceso de belleza, de crudeza, y de sed de sangre. Se dibujaba una perfecta curva hasta su trasero que colmado en virtud se alzaba como una colina siendo de incalculable factura las partes de su cuerpo sabroso para cualquier ser viviente. Junto a ella, sus fieles siervos mortales los thags, que estrangulaban para satisfacerla, ella observaba nerviosa y excitada todo tipo de barbaries que tuvieran que ver con la muerte. Sus siervos jamás perdían tiempo en obedecer a su diosa.
Conocedora de los infiernos y renegada de los paraísos, andaba a caballo entre un mundo y otro, se manifestaba en ocasiones rodeada de olas, tal era su cólera, capaz de inundar el mundo, gustaba de ver como los mortales la temían, mas le gustaba también sentir el placer que suscitaba entre los varones y las hembras de los mortales. Solía ver con curiosidad y satisfacción como cientos de varones se sometían a las licenciosas prácticas de Onán solo con oler sus cabellos, pero era muy escrupulosa, no soportaba la fealdad en absoluto, no soportaba a esos gordos y descuidados, le atraía la belleza del cuerpo mortal masculino.
De los placeres de la carne prefería jugar con aquellos mortales insignificantes y después cortarles las cabezas, o si le resultaban agraciados mantenerlos hasta que se cansaba y los mataba. Aún sabiendo este fatal destino, muchos seguían yendo ambicionando un instante del placer que ella, Kali, otorgaba.
Así de temida era Kali, tanto como lo ha de ser un ser de tal naturaleza violenta y agresiva, que se manifestaba con tal máscara de preciosidad y deleite, una combinación perversa que bien podría llevar al mundo al caos.
Ella dominaba parte del oriente, peleada contra todos, era respetada por su crueldad. Sus mayores diversiones eran aquellas que tenían sexo y sangre por todas partes, dejando a un lado la moralidad adyacente entre los débiles de espíritu, ella anhelaba por encima de todo observar el padecimiento de sus víctimas.
Solía vestir de negro, sus ojos a veces emanaban hielo, y sus cabellos ondulados ahogaban a los mortales en hilos de pelo dorado, su hermoso cuerpo era dibujado con una cintura avispada, un busto curvilíneo de gran envergadura, definidas por la dulzura y la perfección en sus líneas, en vez de por el desatino de la exageración.
Exceso de belleza, de crudeza, y de sed de sangre. Se dibujaba una perfecta curva hasta su trasero que colmado en virtud se alzaba como una colina siendo de incalculable factura las partes de su cuerpo sabroso para cualquier ser viviente. Junto a ella, sus fieles siervos mortales los thags, que estrangulaban para satisfacerla, ella observaba nerviosa y excitada todo tipo de barbaries que tuvieran que ver con la muerte. Sus siervos jamás perdían tiempo en obedecer a su diosa.
Conocedora de los infiernos y renegada de los paraísos, andaba a caballo entre un mundo y otro, se manifestaba en ocasiones rodeada de olas, tal era su cólera, capaz de inundar el mundo, gustaba de ver como los mortales la temían, mas le gustaba también sentir el placer que suscitaba entre los varones y las hembras de los mortales. Solía ver con curiosidad y satisfacción como cientos de varones se sometían a las licenciosas prácticas de Onán solo con oler sus cabellos, pero era muy escrupulosa, no soportaba la fealdad en absoluto, no soportaba a esos gordos y descuidados, le atraía la belleza del cuerpo mortal masculino.
De los placeres de la carne prefería jugar con aquellos mortales insignificantes y después cortarles las cabezas, o si le resultaban agraciados mantenerlos hasta que se cansaba y los mataba. Aún sabiendo este fatal destino, muchos seguían yendo ambicionando un instante del placer que ella, Kali, otorgaba.
Así de temida era Kali, tanto como lo ha de ser un ser de tal naturaleza violenta y agresiva, que se manifestaba con tal máscara de preciosidad y deleite, una combinación perversa que bien podría llevar al mundo al caos.
Ares
Spoiler: Ver
Mientras en el seno de una de tantas contiendas en Occidente, se hallaba un joven de cuerpo desnudo y musculado, no en demasía, pues es un dios, una divinidad de las que pocas veces se hacen gala de ornamentos. Sus cabellos cortos, rizados y negros delataban su ascendencia occidental. Únicamente portaba su espada, su escudo, su casco que en muchas ocasiones dejaba a un lado y alguna tela que tapase sus piernas, era conocido por Ares, dios de la guerra.
Dueño de su propio destino, en ese instante no se encontraba animando a los mortales a luchar, sino haciendo el segundo placer de su ser, yaciendo en su cama con Afrodita. Así era Ares, cultivado y agresivo entre los dioses y mortales, no distinguía entre divinidad o mortalidad. Solía sentarse en su trono hecho por huesos de animales (Humanos o no.) mientras se deleitaba mirando con alegría a través de su escudo el llanto de cientos de mujeres viudas, y de aquellos huérfanos que serían vendidos como esclavos.
Ares se deleitaba con el sufrimiento ajeno, disfrutaba con el dolor de quienes habitaban a su alrededor, motivo por el que Afrodita solo lo deseaba para compartir cama con él. Ella al igual que todos los dioses conocían la naturaleza inmunda y destructiva de Ares, pero ella al igual que todas las diosas conocían el fuego que ardiente las instaba a mantener encendido durante largas noches con él. Esa fogosidad que las forzaba, violaba y luego las maltrataba mientras se deleitaba follándoselas.
Turbado y solitario, Ares solo mantenía dos contactos: El sexo y la sangre. Su vileza no solía tener parangón, cierto era que su inteligencia estaba entre las más dotadas. Buscaba en muchos casos de la filosofía, gustaba de la misma, amaba como su hermanastro de la música, solía escuchar los violines que engarzaban con dulzura sus cenas, cenas provistas de orejas y ojos humanos; Sin contar cuando se divertía lujurioso violando a alguna viuda a la que dejaba en tal estado poco antes de la violación, mataba a su marido, lo descuartizaba, a veces se alimentaba con sus corazones, por si podía sentir: “El amor otorgado por Cupido.”, y después sometía a la “amada” viuda. Nunca funcionó, en su ser solo cabía el odio, el resentimiento.
Solía ser general entre humanos, le gustaba de avanzar entre sus soldados en un carro negro, llevado por el ébano en movimiento que eran sus caballos “Fobos y Deimos” con el mismo nombre que llevaban sus hijos. Solía recibir tantos apelativos, pero de entre todos ellos había uno que le daba bastante gusto Miaiphonos, o el manchado de sangre, era el que más le gustaba, por lo que implicaba y por lo que era como ser.
Su existencia bestial y tormentosa, no podía apagar sus llamas, y su furia, se apegaba al fuego y a la llama como sus símbolos frente a la debilidad de los hombres. Siempre del lado de sí mismo, jamás apoyaba nada que fuera contra su propio placer: La destrucción.
Odiado entre sus siervos, e incluso entre sus hermanastros y sus padres, solo los fuertes, solo los valientes, los individuos invencibles podían siquiera seguir su senda manchada de sangre, de éstos solo los tracios se atrevían en su cultura belicosa tener cierto deseo de consagrarse a él. Este era Ares, dios del asesinato, de la matanza, uno entre pocos, fuerte y poderoso, temido y odiado, y como él mismo diría: “Jamás amado, porque a la bestia es imposible amarla.” (Quizás siempre descarte a la enfermiza Enyo.)
Dueño de su propio destino, en ese instante no se encontraba animando a los mortales a luchar, sino haciendo el segundo placer de su ser, yaciendo en su cama con Afrodita. Así era Ares, cultivado y agresivo entre los dioses y mortales, no distinguía entre divinidad o mortalidad. Solía sentarse en su trono hecho por huesos de animales (Humanos o no.) mientras se deleitaba mirando con alegría a través de su escudo el llanto de cientos de mujeres viudas, y de aquellos huérfanos que serían vendidos como esclavos.
Ares se deleitaba con el sufrimiento ajeno, disfrutaba con el dolor de quienes habitaban a su alrededor, motivo por el que Afrodita solo lo deseaba para compartir cama con él. Ella al igual que todos los dioses conocían la naturaleza inmunda y destructiva de Ares, pero ella al igual que todas las diosas conocían el fuego que ardiente las instaba a mantener encendido durante largas noches con él. Esa fogosidad que las forzaba, violaba y luego las maltrataba mientras se deleitaba follándoselas.
Turbado y solitario, Ares solo mantenía dos contactos: El sexo y la sangre. Su vileza no solía tener parangón, cierto era que su inteligencia estaba entre las más dotadas. Buscaba en muchos casos de la filosofía, gustaba de la misma, amaba como su hermanastro de la música, solía escuchar los violines que engarzaban con dulzura sus cenas, cenas provistas de orejas y ojos humanos; Sin contar cuando se divertía lujurioso violando a alguna viuda a la que dejaba en tal estado poco antes de la violación, mataba a su marido, lo descuartizaba, a veces se alimentaba con sus corazones, por si podía sentir: “El amor otorgado por Cupido.”, y después sometía a la “amada” viuda. Nunca funcionó, en su ser solo cabía el odio, el resentimiento.
Solía ser general entre humanos, le gustaba de avanzar entre sus soldados en un carro negro, llevado por el ébano en movimiento que eran sus caballos “Fobos y Deimos” con el mismo nombre que llevaban sus hijos. Solía recibir tantos apelativos, pero de entre todos ellos había uno que le daba bastante gusto Miaiphonos, o el manchado de sangre, era el que más le gustaba, por lo que implicaba y por lo que era como ser.
Su existencia bestial y tormentosa, no podía apagar sus llamas, y su furia, se apegaba al fuego y a la llama como sus símbolos frente a la debilidad de los hombres. Siempre del lado de sí mismo, jamás apoyaba nada que fuera contra su propio placer: La destrucción.
Odiado entre sus siervos, e incluso entre sus hermanastros y sus padres, solo los fuertes, solo los valientes, los individuos invencibles podían siquiera seguir su senda manchada de sangre, de éstos solo los tracios se atrevían en su cultura belicosa tener cierto deseo de consagrarse a él. Este era Ares, dios del asesinato, de la matanza, uno entre pocos, fuerte y poderoso, temido y odiado, y como él mismo diría: “Jamás amado, porque a la bestia es imposible amarla.” (Quizás siempre descarte a la enfermiza Enyo.)
Edit: 3/4/2011
El misantropo
Spoiler: Ver
Desde el día en el que ando entre las cucarachas que conforman la raza pútridamente humana, solo siento deseos inmensos de suicidarme, no sin antes acabar con todos los que me rodean. Patéticas reformulaciones orgánicas que se oxidan hasta límites insospechados. La mentalidad de la escoria humana está basada en el sentido más radical del egoísmo, desde el momento en el que privan al mundo de su esencia para clasificarlo. Ansío a cad ainstante ver como gritan y lloran las mujeres embarazadas y los niños, mientras les arrancan los ojos, llevándolos como esclavos a una plaza. El virus que afecta el mundo debería ser estirpado de cuajo.
Aquellos que te rodean buscan aprovecharse de lo que puedas ofrecer, los que tienen el don de la dignidad pierden ante los más pícaros y miserables. Los genocidas son verdaderos ídolos dentro del subconsciente y son más conocidos que los grandes valedores del mundo. Degradante estigma de escoria humana, que me ha afectado, estoy incompletamente corrupto a causa de los míseros humanos. Entre los que solo les une una igualitaria concepción sexual, como monos empalmados que entienden la existencia como parte de un sentido de apareamiento, perdiendo todo contacto con el intelecto, la sociedad ociosa, llena de idiotas. Prefieren servir a una masa social, antes que andar por sí mismos, y el concepto de comunidad ha derrocado a la potencialidad del individuo, mientras ya no quedan verdaderos caballeros ni en el maldito mundo de la guerra. Ya no hay reglas, solo una moneda intensa codicia de hombres que no paran de ambicionar.
Si no tengo el valor de suicidarme, al menos espero que el mundo entero se desintegre y pueda divertirme viendo como todos los humanos acaban bajo la negra tierra provocada por las bombas nucleares, la mayor bendición que nos ha traido la madre naturaleza.
Cuando mueren humanos, no paro de beber y celerbrarlo, un humano muerto es una infección menos de la que el planeta y el universo debe preocuparse.
Aquellos que te rodean buscan aprovecharse de lo que puedas ofrecer, los que tienen el don de la dignidad pierden ante los más pícaros y miserables. Los genocidas son verdaderos ídolos dentro del subconsciente y son más conocidos que los grandes valedores del mundo. Degradante estigma de escoria humana, que me ha afectado, estoy incompletamente corrupto a causa de los míseros humanos. Entre los que solo les une una igualitaria concepción sexual, como monos empalmados que entienden la existencia como parte de un sentido de apareamiento, perdiendo todo contacto con el intelecto, la sociedad ociosa, llena de idiotas. Prefieren servir a una masa social, antes que andar por sí mismos, y el concepto de comunidad ha derrocado a la potencialidad del individuo, mientras ya no quedan verdaderos caballeros ni en el maldito mundo de la guerra. Ya no hay reglas, solo una moneda intensa codicia de hombres que no paran de ambicionar.
Si no tengo el valor de suicidarme, al menos espero que el mundo entero se desintegre y pueda divertirme viendo como todos los humanos acaban bajo la negra tierra provocada por las bombas nucleares, la mayor bendición que nos ha traido la madre naturaleza.
Cuando mueren humanos, no paro de beber y celerbrarlo, un humano muerto es una infección menos de la que el planeta y el universo debe preocuparse.
"amantes".
Spoiler: Ver
-Decidme cual es el camino que tuvo escoger Dios, para ponerte enfrente mia, traerte como el perfume trae consigo la atracción. He sido puesto entre lazos atados, entre la pasión y el desarraigo de una vida villana. No obstante, yo no he sido como otros un pecador de facto, sino un pecador de ideales, he quemado al pueblo y lo he vuelto contra sí mismo. Mis pecados son aleccionar y manipular a quienes me rodearon; convertirles en la sombra de lo que fueron.
-No me interesan tus victorias derrocando las mentes populares.
-¿Os interesa acaso mi vida, esperáis que hablemos de lo que somos?
-Quisiera saber porqué resultáis tan distante con el mundo. Patéticamente soberbio.
-Cuando nadie os ama, y el recuerdo de un susurro en vuestro oído como si una dulce voz cariñosa fuese solo una pesadilla, comprenderéis a lo sumo lo que yo soy.
-Quiero saberlo ahora.
-Imaginad, venid y sentaos. –Las dulces manos de la bestia inmunda, posaron con suavidad a la musa rojiza en aquella silla de seda celeste, adornada de oro. – Ahora, volved a mí, ceded al crepúsculo abatiendo lentamente vuestros ojos. He envuelto al sufrimiento de un halo de preciosidad, mas me he guardado en el interior de mi corazón esta luna ardiente que iluminaría el mundo entero hasta cegarlo. Ahora, mi dulce voz, hay un páramo negro que envuelve todo lo que ves, el viento y el sonido de los árboles ennegrecidos y sin hojas ni flores te muestran como clavos un mundo vertical e impracticable. Los cuervos miran, es todo desierto, poco a poco tu respiración se agita.-El suave tacto de las manos movieron el precioso pecho de aquella hermosa muchacha, haciendo las veces de corazón inquieto y nervioso.- El aliento que notas recorriendo tu cuerpo, es el reflejo de la humedad que hay en el lugar, sombrío y terrorífico, donde no hay nada más, salvo la verdad. De pequeña te vistieron, piensas, te vistieron como a una princesita. Que guapa eres, pero te engañaron, te vieron como una máscara, no como un ente, el vacío atraviesa tu corazón cuando lo descubres, mujer, amiga, hermana, hija, eres un cliché para el hombre de turno. Hasta que pudiste llevarlo, has sabido vivir felizmente, no obstante, aparece como una llama entre el mar, inexplicable y totalmente descontrolada. Hastiada y marchita, como el páramo que te presento. Me dirías hasta que punto puede un fantasma seguir vagando viva. ¿Lo dudáis? Indudablemente es muy difícil de esclarecer tal forma de existencia. El frío está entrando por vuestro ser, os invade, el frío, mas lo peor de todo no es la sensación escurridiza de este, sino saber que no hallaréis respuesta alguna. –Los labios del narrador, calientes y húmedos se posaron en la oreja de ella, y levemente surcaron hasta besar sus carnosos labios.- Dejadme hacer, durante una noche, el sueño de una existencia real y verdadera, fuera del andamiaje de lo grotesco y trivial. Alcanzando el éxtasis de la sensibilidad divina.
Ella le detuvo con sus dedos.
-Me habláis de mí, pero no os he escuchado hablar de vos.
El resto del joven palideció y apartó la mirada. Ella insistente se volvió hace él acariciándole, aquellas cicatrices en el cuello, primero huidizo se apartó, después ella volvió junto a él y las saboreó con sus dedos.
-¿Qué sois?
-Seguid el ejercicio. Os lo mostraré. –Cerró nuevamente los ojos de la dama, mientras su ser removía la estancia, la oscuridad parecía haber tomado la habitación.- Imaginad a lo lejos una jauría de lobos, sus fauces ensangrentadas delatan y convierten la luna en una luna borgoña. Corréis, no os importa morir, sabed que hay una figura humana con las manos manchadas del vital líquido. Sus ojos lloran, lloran rojo y agua salada. Miran al cielo, casi parece que aúlla. Su mirada es penetrante, sin embargo es tímida, baja el rostro avergonzado. Huele a muerte, huele a dolor, se acerca a vos con aires arrogantes, pero distraído en el suelo, sus ojos jamás se posan en los vuestros, os evita, sus hermanos lobos le miran. Están rabiosos. No obstante son bestias y le obedecen. Os abre su corazón, en trance os lleva a su pasado. ¿Podéis ver como era alguien normal? ¿Cómo andaba entre hombres sin ser una bestia? Pero la suerte quiso de sí mismo que el mal le afectará, pasó de ser un hombre a un monstruo. Cuando las heridas físicas se curaron quedaron secuelas irrevocables, cicatrices que nunca se irían y el sufrimiento encerrado durante años en una torre odiando al mundo. Al salir, le pidieron que no odiase, que sonriese, que se quisiese. El lobo gritaba, mientras el niño lloraba. Ya no había vuelta atrás y sus intentos se borraron con su felicidad. Rehusé la vida humanada. Como pude, mas no he podido, y mi individualismo ha supuesto un lastre demasiado grande. Mi filosofía estaba hecha para dioses, no para ángeles desterrados del paraíso. No pude seguir los preceptos de mi filosofía perfecta, siendo tan imperfecto, lamentablemente me volví el mejor entre mis pares, sin embargo estaba roto. Ya estaba roto.
Ella derramó una lágrima y abrazó al narrador.
-Sabed que no necesito de la lástima.
-Pero sí del amor que os ha negado el mundo.
-No me interesan tus victorias derrocando las mentes populares.
-¿Os interesa acaso mi vida, esperáis que hablemos de lo que somos?
-Quisiera saber porqué resultáis tan distante con el mundo. Patéticamente soberbio.
-Cuando nadie os ama, y el recuerdo de un susurro en vuestro oído como si una dulce voz cariñosa fuese solo una pesadilla, comprenderéis a lo sumo lo que yo soy.
-Quiero saberlo ahora.
-Imaginad, venid y sentaos. –Las dulces manos de la bestia inmunda, posaron con suavidad a la musa rojiza en aquella silla de seda celeste, adornada de oro. – Ahora, volved a mí, ceded al crepúsculo abatiendo lentamente vuestros ojos. He envuelto al sufrimiento de un halo de preciosidad, mas me he guardado en el interior de mi corazón esta luna ardiente que iluminaría el mundo entero hasta cegarlo. Ahora, mi dulce voz, hay un páramo negro que envuelve todo lo que ves, el viento y el sonido de los árboles ennegrecidos y sin hojas ni flores te muestran como clavos un mundo vertical e impracticable. Los cuervos miran, es todo desierto, poco a poco tu respiración se agita.-El suave tacto de las manos movieron el precioso pecho de aquella hermosa muchacha, haciendo las veces de corazón inquieto y nervioso.- El aliento que notas recorriendo tu cuerpo, es el reflejo de la humedad que hay en el lugar, sombrío y terrorífico, donde no hay nada más, salvo la verdad. De pequeña te vistieron, piensas, te vistieron como a una princesita. Que guapa eres, pero te engañaron, te vieron como una máscara, no como un ente, el vacío atraviesa tu corazón cuando lo descubres, mujer, amiga, hermana, hija, eres un cliché para el hombre de turno. Hasta que pudiste llevarlo, has sabido vivir felizmente, no obstante, aparece como una llama entre el mar, inexplicable y totalmente descontrolada. Hastiada y marchita, como el páramo que te presento. Me dirías hasta que punto puede un fantasma seguir vagando viva. ¿Lo dudáis? Indudablemente es muy difícil de esclarecer tal forma de existencia. El frío está entrando por vuestro ser, os invade, el frío, mas lo peor de todo no es la sensación escurridiza de este, sino saber que no hallaréis respuesta alguna. –Los labios del narrador, calientes y húmedos se posaron en la oreja de ella, y levemente surcaron hasta besar sus carnosos labios.- Dejadme hacer, durante una noche, el sueño de una existencia real y verdadera, fuera del andamiaje de lo grotesco y trivial. Alcanzando el éxtasis de la sensibilidad divina.
Ella le detuvo con sus dedos.
-Me habláis de mí, pero no os he escuchado hablar de vos.
El resto del joven palideció y apartó la mirada. Ella insistente se volvió hace él acariciándole, aquellas cicatrices en el cuello, primero huidizo se apartó, después ella volvió junto a él y las saboreó con sus dedos.
-¿Qué sois?
-Seguid el ejercicio. Os lo mostraré. –Cerró nuevamente los ojos de la dama, mientras su ser removía la estancia, la oscuridad parecía haber tomado la habitación.- Imaginad a lo lejos una jauría de lobos, sus fauces ensangrentadas delatan y convierten la luna en una luna borgoña. Corréis, no os importa morir, sabed que hay una figura humana con las manos manchadas del vital líquido. Sus ojos lloran, lloran rojo y agua salada. Miran al cielo, casi parece que aúlla. Su mirada es penetrante, sin embargo es tímida, baja el rostro avergonzado. Huele a muerte, huele a dolor, se acerca a vos con aires arrogantes, pero distraído en el suelo, sus ojos jamás se posan en los vuestros, os evita, sus hermanos lobos le miran. Están rabiosos. No obstante son bestias y le obedecen. Os abre su corazón, en trance os lleva a su pasado. ¿Podéis ver como era alguien normal? ¿Cómo andaba entre hombres sin ser una bestia? Pero la suerte quiso de sí mismo que el mal le afectará, pasó de ser un hombre a un monstruo. Cuando las heridas físicas se curaron quedaron secuelas irrevocables, cicatrices que nunca se irían y el sufrimiento encerrado durante años en una torre odiando al mundo. Al salir, le pidieron que no odiase, que sonriese, que se quisiese. El lobo gritaba, mientras el niño lloraba. Ya no había vuelta atrás y sus intentos se borraron con su felicidad. Rehusé la vida humanada. Como pude, mas no he podido, y mi individualismo ha supuesto un lastre demasiado grande. Mi filosofía estaba hecha para dioses, no para ángeles desterrados del paraíso. No pude seguir los preceptos de mi filosofía perfecta, siendo tan imperfecto, lamentablemente me volví el mejor entre mis pares, sin embargo estaba roto. Ya estaba roto.
Ella derramó una lágrima y abrazó al narrador.
-Sabed que no necesito de la lástima.
-Pero sí del amor que os ha negado el mundo.
Miedo
Spoiler: Ver
Cuando vas por la calle y andas como cualquier otro miras a muchos tipos de personas: Gordas, feas, guapas, chulas, normales, timidas, distraidas, seductoras y asustonas, no importa cuan diferentes sean interna o externamente ya que si te detienes un poco a escudriñar en sus vidas todas poseen un factor muy común: Sexo y miedo.
No importa lo inteligente que sea, lo idiota que pueda llegar a ser, somos primarios y por lo tanto podemos conocer las motivaciones más básicas del ser humano, sois tan patéticos, pero me resultais hermosos. Intentais aglutinar en vosotros mismos y en vuestras vidas un sin fin de significados que no son más que máscaras para "clasificaros".
Ejemplo; Cuando veis a alguien que va de negro es un "siniestro", depende de la cultura individual es un gótico o cualquier ramificación. En consecuencia existe una diferenciación y según tu lugar en el mundo, es "mejor", o "peor". La necesidad de clasificar es para intentar "explicar", por ejemplo cuando tu no sabes que color elegir, explicas que has elegido un color porque para ti "es mejor".
Esta clasificación se da por miedo, al igual que la sexualidad, existe una pequeña teoría suprema que toda vida y sus motivaciones se cimenta en el parásito vital, osease un parásito que nos enferma con su miedo a la muerte. El miedo provoca muchos estados alterados, pero gracias al miedo uno puede desarrollar capacidades que no se consiguen en un estado normal de existencia. Gracias al miedo corremos más y mejor, vemos más y mejor y somos capaces de saltar, ser ágiles y luchar, ¿Por qué? por el miedo a morir, realmente no pensamos en el dolor, el miedo nos inhibe del dolor, pero el hecho o causa de que nos dañen nos hace ver el fin último cercano a la MUERTE.
El miedo a la desaparición o al exterminio individual es el principal motor de nuestros primeros años de existencia, aunque seguramente penséis, hay niños que no se asustan de nada cuando son bebés ¿Y? que no haya un estado de nerviosismo no quiere decir que no exista el miedo innato en el hombre, el miedo es algo que nace en nosotros, inclusive si me apuráis el miedo es el único sentimiento que no nos abandona nunca.
La civilización se ha basado en el miedo, miedo a ser encarcelado, miedo a sufrir castigo, miedo a ser rechazado socialmente, miedo a vivir solos, miedo a no ser parte de la comunidad y sobretodo miedo a no dar sentido a tus instintos.
Este último miedo es mucho más importante de lo que pensáis, este último miedo es el que usa el parásito vital para alentar al placer en el sexo, el sexo es placentero y vicio porque el miedo a desaparecer como especie es lo que nos está exigiendo. El miedo innato de especie, es el segundo gran miedo, si no existiera ese miedo las hormonas no nos gratificarían con placer mundano el sexo, por lo cual, la motivación biólogica del placer sexual es el propio miedo a desaparecer como especie. Si el sexo no diera placer, la especie moriría.
No importa que individuos follen y no tengan crías, lo importante es que el 99% de la población "normal" desee follar y cuando hablo de normales, hablo de personas sanas y sin deficiencias mentales como esos mongolos retrasados.
Por lo cual podemos afirmar que follamos por miedo a que muera la especie, aunque ello sea indirecto y algo que nos importe una mierda. Realmente que se muera gente en África tampoco nos importa una mierda, pero socialmente necesitamos sentirnos en condescendencia con las víctimas.
Lo que vengo a decir, es que toda acción está basada en el miedo, pero no quiero decir que cuando salgas a la calle salgas porque tienes miedo, el peor de los miedos no es el que se conoce, sino el que no se sabe de él, pero está ahí activado, esperando en cualquier momento destrozarte.
Los grandes gobiernos lo han aprovechado y ahora es la democracia, la gran dictadura quien más apurado este sistema, el miedo desconocido: "El miedo a pensar", antes te mataban o fusilaban, el miedo era real, ahora el miedo está en nosotros, el gobierno ha impuesto una sociedad asustadiza al pensamiento, ven el pensamiento como una corrosión, pobres e incautos. Por lo que deciden evadirse con las drogas "ilegales" que el mismo gobierno fomenta para el ocio y la cultura juvenil, pero de este gran plan del terror sin nombre, no caí en la cuenta hasta hace poco.. el miedo a no pensar se solapa FOLLANDO. Y entonces el pensamiento útil se convierte en pensamiento sexual, un pensamiento que no lleva a NADA. Los gobiernos han hecho que sintamos miedo a pensar y que lo poco que pensemos sea "quiero disfrutar de mi vida" o "he follado con esta o con la otra", por lo que han logrado transformar diez mil años de evolución mental en una decadente y patética raza de monos empalmados. Ni los mejores dictadores lo hubieran conseguido, y todo sin disparar un solo tiro...
No importa lo inteligente que sea, lo idiota que pueda llegar a ser, somos primarios y por lo tanto podemos conocer las motivaciones más básicas del ser humano, sois tan patéticos, pero me resultais hermosos. Intentais aglutinar en vosotros mismos y en vuestras vidas un sin fin de significados que no son más que máscaras para "clasificaros".
Ejemplo; Cuando veis a alguien que va de negro es un "siniestro", depende de la cultura individual es un gótico o cualquier ramificación. En consecuencia existe una diferenciación y según tu lugar en el mundo, es "mejor", o "peor". La necesidad de clasificar es para intentar "explicar", por ejemplo cuando tu no sabes que color elegir, explicas que has elegido un color porque para ti "es mejor".
Esta clasificación se da por miedo, al igual que la sexualidad, existe una pequeña teoría suprema que toda vida y sus motivaciones se cimenta en el parásito vital, osease un parásito que nos enferma con su miedo a la muerte. El miedo provoca muchos estados alterados, pero gracias al miedo uno puede desarrollar capacidades que no se consiguen en un estado normal de existencia. Gracias al miedo corremos más y mejor, vemos más y mejor y somos capaces de saltar, ser ágiles y luchar, ¿Por qué? por el miedo a morir, realmente no pensamos en el dolor, el miedo nos inhibe del dolor, pero el hecho o causa de que nos dañen nos hace ver el fin último cercano a la MUERTE.
El miedo a la desaparición o al exterminio individual es el principal motor de nuestros primeros años de existencia, aunque seguramente penséis, hay niños que no se asustan de nada cuando son bebés ¿Y? que no haya un estado de nerviosismo no quiere decir que no exista el miedo innato en el hombre, el miedo es algo que nace en nosotros, inclusive si me apuráis el miedo es el único sentimiento que no nos abandona nunca.
La civilización se ha basado en el miedo, miedo a ser encarcelado, miedo a sufrir castigo, miedo a ser rechazado socialmente, miedo a vivir solos, miedo a no ser parte de la comunidad y sobretodo miedo a no dar sentido a tus instintos.
Este último miedo es mucho más importante de lo que pensáis, este último miedo es el que usa el parásito vital para alentar al placer en el sexo, el sexo es placentero y vicio porque el miedo a desaparecer como especie es lo que nos está exigiendo. El miedo innato de especie, es el segundo gran miedo, si no existiera ese miedo las hormonas no nos gratificarían con placer mundano el sexo, por lo cual, la motivación biólogica del placer sexual es el propio miedo a desaparecer como especie. Si el sexo no diera placer, la especie moriría.
No importa que individuos follen y no tengan crías, lo importante es que el 99% de la población "normal" desee follar y cuando hablo de normales, hablo de personas sanas y sin deficiencias mentales como esos mongolos retrasados.
Por lo cual podemos afirmar que follamos por miedo a que muera la especie, aunque ello sea indirecto y algo que nos importe una mierda. Realmente que se muera gente en África tampoco nos importa una mierda, pero socialmente necesitamos sentirnos en condescendencia con las víctimas.
Lo que vengo a decir, es que toda acción está basada en el miedo, pero no quiero decir que cuando salgas a la calle salgas porque tienes miedo, el peor de los miedos no es el que se conoce, sino el que no se sabe de él, pero está ahí activado, esperando en cualquier momento destrozarte.
Los grandes gobiernos lo han aprovechado y ahora es la democracia, la gran dictadura quien más apurado este sistema, el miedo desconocido: "El miedo a pensar", antes te mataban o fusilaban, el miedo era real, ahora el miedo está en nosotros, el gobierno ha impuesto una sociedad asustadiza al pensamiento, ven el pensamiento como una corrosión, pobres e incautos. Por lo que deciden evadirse con las drogas "ilegales" que el mismo gobierno fomenta para el ocio y la cultura juvenil, pero de este gran plan del terror sin nombre, no caí en la cuenta hasta hace poco.. el miedo a no pensar se solapa FOLLANDO. Y entonces el pensamiento útil se convierte en pensamiento sexual, un pensamiento que no lleva a NADA. Los gobiernos han hecho que sintamos miedo a pensar y que lo poco que pensemos sea "quiero disfrutar de mi vida" o "he follado con esta o con la otra", por lo que han logrado transformar diez mil años de evolución mental en una decadente y patética raza de monos empalmados. Ni los mejores dictadores lo hubieran conseguido, y todo sin disparar un solo tiro...
Te esperaré
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Te esperare....
Aunque pasen los años, y las estaciones te esperare
aunque caigan las inmensas gotas de dolor te esperare
te esperare aun sabiendo que no vendras
te esperare aun luchando contra el mundo
te esperare por siempre porque te amo
te esperare por siempre pues tu sonrisa fue lo unico que me hizo feliz
te esperare hasta mi muerte...
hasta el fin de mis dias, te esperare... te esperare
Si tu no hubieras existido, yo no esperaria a nadie, me habria suicidado ya hace largo tiempo, sin importar nada, mi vida no es significante comparada contigo amor mio, por eso mismo te esperare, hasta que vengas a mis brazos, te esperare hasta que beses mis labios, te esperare... meses, siglos, te esperare, te esperare, aqui estoy sentado esperandote... no quiero hacer otra cosa, para muchos es importante vivir la vida, que nada se pare, que nada se canse, mi amor por ti nunca se va.. nunca cambia es por ello que aqui me quedare, viendo el cambio del mundo, eserando por ti....
Esperando verte desde aquel horizonte.... te lo dije, te esperare lo que haga falta con tal de que alguna vez regreses a mi lado.., te esperare...
Y ahora te diré que se acabó, cuando vuelvas a ser tú, ya volveremos a hablarnos.
Aunque pasen los años, y las estaciones te esperare
aunque caigan las inmensas gotas de dolor te esperare
te esperare aun sabiendo que no vendras
te esperare aun luchando contra el mundo
te esperare por siempre porque te amo
te esperare por siempre pues tu sonrisa fue lo unico que me hizo feliz
te esperare hasta mi muerte...
hasta el fin de mis dias, te esperare... te esperare
Si tu no hubieras existido, yo no esperaria a nadie, me habria suicidado ya hace largo tiempo, sin importar nada, mi vida no es significante comparada contigo amor mio, por eso mismo te esperare, hasta que vengas a mis brazos, te esperare hasta que beses mis labios, te esperare... meses, siglos, te esperare, te esperare, aqui estoy sentado esperandote... no quiero hacer otra cosa, para muchos es importante vivir la vida, que nada se pare, que nada se canse, mi amor por ti nunca se va.. nunca cambia es por ello que aqui me quedare, viendo el cambio del mundo, eserando por ti....
Esperando verte desde aquel horizonte.... te lo dije, te esperare lo que haga falta con tal de que alguna vez regreses a mi lado.., te esperare...
Y ahora te diré que se acabó, cuando vuelvas a ser tú, ya volveremos a hablarnos.
A que si
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Si fuésemos almas que vuelan os puedo asegurar que la mía sería la más amada, tengo todo lo bueno de un hombre y todo lo malo de una mujer, soy la condensación perfecta que permite a quienes pueden ver, entender que incluso el más negro de los lugares, puede resultar agradable.
Si algo he aprendido de este mundo, es que no hay ningún karma, cuando haces algo malo no se te devuelve mal, salvo que creas en ello, siempre he pensado que si crees de forma subconsciente en algo y lo tomas como una verdad oculta, ésta en tu vida se convierte en una verdad.
Lo que vengo a decir, si no me explico bien, es que realmente si para ti es importante el color rojo, verás el color rojo hasta en la sopa. Si alguien piensa que haciendo el supuesto bien le pasarán cosas buenas, allá esa persona, yo durante años he sido bueno, he ayudado y lo único que recibí fue un gran y jodido vacío, yo era capaz de morir por una persona que acababa de conocer ¿Qué por qué? Existe una frase que leí en el Final Fantasy IX, la decía el personaje Yitán “¿Se necesita una razón para ayudar a alguien?” y yo voy más allá, ¿Se necesita alguna razón para morir protegiendo a otra persona?, suena raro, pero si alguien me pidiese con su corazón atenazado, por favor llévame al fin del mundo y protégeme, yo realmente lo haría.
Durante años he pensado que aún en lo degradado de mi existencia, deseando que la gente muera y riéndome de los mongolos y los gordos, de los feos y los idiotas, de los débiles y marginados, si alguien humano me hubiera venido y me hubiera dicho “Voy a morir.” Yo le hubiera respondido “¿Quieres que muera en tu lugar?” Lo juro, yo no era un depresivo apático, antes me hacía pajas todos los días mínimo dos, me divertía con los amigos gritando, no bebía, porque era un chico con valores y honor. Era buena persona, no deseaba la guerra, ni el mal ajeno, lloraba por mis perros, cuando morían, protegía la fauna y flora, no tenía discriminaciones. Ni me metía con los gordos, ni con nadie, vivía libre de ataduras, pero esclavo del mundo. Sonará raro, pero yo era libre, era tímido, pero libre, libre de vicios y libre de virtudes, no destacaba, pero tampoco me hundía en la miseria, lo más desagradable, es que en el mundo ocupaba un lugar muy malo, era un títere. Vivía por y para los demás, ahora sigo viviendo igual, como todos un poco, como tú. No obstante, me di cuenta de otra cosa, cuanto más crecían mis vicios, drogas, putas, depresión, mayor era mi material artístico, cuanto más dolor sentía, más vacío crecía en mi, pero a la vez más bello era mi prosa. Realmente ahora no paso desapercibido, es como si un genio tomase mi cuerpo, no sé porqué, y ahora él me domina, ese genio me ha creado muchos problemas, pero me ha dado una dimensión suprema.
Ese genio ha hecho que lo que estés leyendo ahora mismo sea una obra maestra no reconocida por el mundo. Me ha permitido explorar el mundo, me ha permitido ver la vida tal y como es y también vestirla como quiero vestirla, sin embargo el precio ha sido muy alto. He pagado con mi vida y con mis sueños, con mis relaciones sociales y con mi espíritu toda esa genialidad y ahora mis vicios y defectos son tan grandes como mis virtudes.
Estoy excediéndome, no me gustaría dar una clase de moralidad y justificar mis actos y pensamientos viles, pero si que te debo decir que al vivir atado a mí mismo, me he convertido en el amo del mundo. No se necesita un gran ejército, ni tampoco dinero y fama para ser el amo del mundo, ya que sencillamente el mundo eres tú. Si nadie te hubiera dicho que mueren niños africanos, en tu mundo esos niños no existen, sólo puedes imaginártelos aún diciéndote que eso pasa, como si te imaginas a un caballo volador, tu mundo es lo que entra en contacto contigo. Por lo que puedes ser dueño del mundo. Lo lamento, pero tengo que seguir calentándote la cabeza, sino en este epílogo si en otros, dejaré por escrito, lo que quiero decir.
Esto es el precio de no tener a nadie y no haber conocido a nadie que valga la pena
Si algo he aprendido de este mundo, es que no hay ningún karma, cuando haces algo malo no se te devuelve mal, salvo que creas en ello, siempre he pensado que si crees de forma subconsciente en algo y lo tomas como una verdad oculta, ésta en tu vida se convierte en una verdad.
Lo que vengo a decir, si no me explico bien, es que realmente si para ti es importante el color rojo, verás el color rojo hasta en la sopa. Si alguien piensa que haciendo el supuesto bien le pasarán cosas buenas, allá esa persona, yo durante años he sido bueno, he ayudado y lo único que recibí fue un gran y jodido vacío, yo era capaz de morir por una persona que acababa de conocer ¿Qué por qué? Existe una frase que leí en el Final Fantasy IX, la decía el personaje Yitán “¿Se necesita una razón para ayudar a alguien?” y yo voy más allá, ¿Se necesita alguna razón para morir protegiendo a otra persona?, suena raro, pero si alguien me pidiese con su corazón atenazado, por favor llévame al fin del mundo y protégeme, yo realmente lo haría.
Durante años he pensado que aún en lo degradado de mi existencia, deseando que la gente muera y riéndome de los mongolos y los gordos, de los feos y los idiotas, de los débiles y marginados, si alguien humano me hubiera venido y me hubiera dicho “Voy a morir.” Yo le hubiera respondido “¿Quieres que muera en tu lugar?” Lo juro, yo no era un depresivo apático, antes me hacía pajas todos los días mínimo dos, me divertía con los amigos gritando, no bebía, porque era un chico con valores y honor. Era buena persona, no deseaba la guerra, ni el mal ajeno, lloraba por mis perros, cuando morían, protegía la fauna y flora, no tenía discriminaciones. Ni me metía con los gordos, ni con nadie, vivía libre de ataduras, pero esclavo del mundo. Sonará raro, pero yo era libre, era tímido, pero libre, libre de vicios y libre de virtudes, no destacaba, pero tampoco me hundía en la miseria, lo más desagradable, es que en el mundo ocupaba un lugar muy malo, era un títere. Vivía por y para los demás, ahora sigo viviendo igual, como todos un poco, como tú. No obstante, me di cuenta de otra cosa, cuanto más crecían mis vicios, drogas, putas, depresión, mayor era mi material artístico, cuanto más dolor sentía, más vacío crecía en mi, pero a la vez más bello era mi prosa. Realmente ahora no paso desapercibido, es como si un genio tomase mi cuerpo, no sé porqué, y ahora él me domina, ese genio me ha creado muchos problemas, pero me ha dado una dimensión suprema.
Ese genio ha hecho que lo que estés leyendo ahora mismo sea una obra maestra no reconocida por el mundo. Me ha permitido explorar el mundo, me ha permitido ver la vida tal y como es y también vestirla como quiero vestirla, sin embargo el precio ha sido muy alto. He pagado con mi vida y con mis sueños, con mis relaciones sociales y con mi espíritu toda esa genialidad y ahora mis vicios y defectos son tan grandes como mis virtudes.
Estoy excediéndome, no me gustaría dar una clase de moralidad y justificar mis actos y pensamientos viles, pero si que te debo decir que al vivir atado a mí mismo, me he convertido en el amo del mundo. No se necesita un gran ejército, ni tampoco dinero y fama para ser el amo del mundo, ya que sencillamente el mundo eres tú. Si nadie te hubiera dicho que mueren niños africanos, en tu mundo esos niños no existen, sólo puedes imaginártelos aún diciéndote que eso pasa, como si te imaginas a un caballo volador, tu mundo es lo que entra en contacto contigo. Por lo que puedes ser dueño del mundo. Lo lamento, pero tengo que seguir calentándote la cabeza, sino en este epílogo si en otros, dejaré por escrito, lo que quiero decir.
Esto es el precio de no tener a nadie y no haber conocido a nadie que valga la pena
Personal Monster
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Soy el periodista Jerónimo me encuentro en la cárcel de máxima seguridad, tan segura que ni siquiera los civiles sabíamos de su existencia, aquí se tiene detenido al preso más peligroso de las últimas décadas, quién extrañamente apareció recientemente en un medio de comunicación para entregarse voluntariamente en un programa en directo. Sus atrocidades pasan por conducir a una banda terrorista al asesinato masivo de comunidades religiosas y edificios financieros. El genocidio en festejos de toda índole, con un ristre de muertes sin numerar aún. En su mensaje en directo aterrorizó al mundo. Como la voz del diablo. Nuestro monstruo personal.
El periodista paró el cassete y entró, le gustaba el sonido de la cinta. Le hacía sentir seguro. Aquel demonio que esperaba que echase espuma por la boca se mostró calmado. Era un hombre racional, tranquilo, nadie diría que era un monstruo. Incluso pareciera ser un tipo tímido. Su mirada fue la mirada de alguien sereno y triste, sin embargo alguien en quién cualquiera de nosotros confiaría en cuanto cogiera rodaje, esas personas que se alejan de los demás, pero que sabes que si están en tu círculo personal jamás te traicionarán.
Descripción figurativa del físico del entrevistado; Muestra un aspecto cuidado, pelo peinado, ojos tímidos como ya dije antes, mirada vacía. Seriedad en su expresión, las manos las tiene juntas encima de la mesa, parece incómodo.
Descripción de su apariencia psicológica; Está tranquilo, frío, aunque muestra ciertos síntomas de miedo.
Descripción del escenario donde se realiza la entrevista; Habitación policial, sin espejos, con una salida, una mesa y dos sillas una delante de la otra.
Descripción del tono del diálogo previo a la entrevistas en sí. Lo poco que he oído de su tono ha sido suave y calmado.
Recuento de la biografía del entrevistado; Asesino se le atribuyen más de tres mil muertes indirecta o directamente. Líder de una banda terrorista internacional.
Otro tipo de descripciones literarias, El Horror en un hombre, la gran oportunidad de un entrevistador. La sintonía es dejarle hablar siendo un criminal con una alta estima sobre sí mismo, lo mejor será adularle y mostrarme temeroso.
-Encantado, las cosas como son, todo esto se me hace algo complicado siendo usted quién es.
-No se preocupe, no le haré nada.
-Nadie diría eso… sabiendo lo que ha hecho.
-No pasa nada, dispara.
-Empieza la grabación. Bueno me puede decir su nombre y edad.
-Soy Salvatore Rosa, conocido como Muerte, o Personal Monster Tengo 33 años. ¿Quieres saber si estoy soltero?
-No gracias.
-No me molesta, estoy casado con mis víctimas. Me las imagino y me encanta saber que soy el responsable y cargo con esa culpa. Por eso es mi matrimonio personal.
El periodista paró el cassete y entró, le gustaba el sonido de la cinta. Le hacía sentir seguro. Aquel demonio que esperaba que echase espuma por la boca se mostró calmado. Era un hombre racional, tranquilo, nadie diría que era un monstruo. Incluso pareciera ser un tipo tímido. Su mirada fue la mirada de alguien sereno y triste, sin embargo alguien en quién cualquiera de nosotros confiaría en cuanto cogiera rodaje, esas personas que se alejan de los demás, pero que sabes que si están en tu círculo personal jamás te traicionarán.
Descripción figurativa del físico del entrevistado; Muestra un aspecto cuidado, pelo peinado, ojos tímidos como ya dije antes, mirada vacía. Seriedad en su expresión, las manos las tiene juntas encima de la mesa, parece incómodo.
Descripción de su apariencia psicológica; Está tranquilo, frío, aunque muestra ciertos síntomas de miedo.
Descripción del escenario donde se realiza la entrevista; Habitación policial, sin espejos, con una salida, una mesa y dos sillas una delante de la otra.
Descripción del tono del diálogo previo a la entrevistas en sí. Lo poco que he oído de su tono ha sido suave y calmado.
Recuento de la biografía del entrevistado; Asesino se le atribuyen más de tres mil muertes indirecta o directamente. Líder de una banda terrorista internacional.
Otro tipo de descripciones literarias, El Horror en un hombre, la gran oportunidad de un entrevistador. La sintonía es dejarle hablar siendo un criminal con una alta estima sobre sí mismo, lo mejor será adularle y mostrarme temeroso.
-Encantado, las cosas como son, todo esto se me hace algo complicado siendo usted quién es.
-No se preocupe, no le haré nada.
-Nadie diría eso… sabiendo lo que ha hecho.
-No pasa nada, dispara.
-Empieza la grabación. Bueno me puede decir su nombre y edad.
-Soy Salvatore Rosa, conocido como Muerte, o Personal Monster Tengo 33 años. ¿Quieres saber si estoy soltero?
-No gracias.
-No me molesta, estoy casado con mis víctimas. Me las imagino y me encanta saber que soy el responsable y cargo con esa culpa. Por eso es mi matrimonio personal.
Tiempos violentos
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Capítulo Uno Tiempos violentos
Yacía llorando aquella mujer que poco se parecía a la arrogancia que mostró cuando la vi por primera vez. Temblaba lo que le quedaba de cuerpo, después de haberla violado durante una hora, cortando sus pies y viendo como se desangraba poco a poco, solo pedía con su mirada que la matase. No podía hablar, porque su lengua ahora decoraba el suelo. En ese momento me senté encima de ella, mirándola fijamente, sus lágrimas olían como su miedo, sus ojos la habían humanizado. Ahora ya no era la mujer que se esperaba de ella, solo era un despojo, sus conquistas, sus victorias habían sido reducidas a la nada. Suavemente con mi cuchillo empecé a cortarle los ojos ella se desmayó, pero por fortuna sufrió durante unos segundos. Una vez que tuve sus ojos en mis manos los aplasté con mi fuerza.
Para asegurarme quemé la casa por completo y me marché. La luna parecía darme la bienvenida toda vez que quiso recibirme como a un glorioso empleado. Apreciamos a quienes nos hacen daño y olvidamos a quienes nos quisieron.
Ardiente fue el recuerdo que olvidé. ¿Mi infancia? ¿Dónde quedó? Era posible que la unión de los actos tan deleznables como placenteros fuese un producto de mi voluntad, o de un pasado lleno de calvarios inenarrables.
La tos mermaba el ánimo del asesino, un mensaje al móvil fue la señal, otra vida que sesgar, otro racimo de poción para seguir andando. Tomó como su único camino hasta tal punto que se cegó. Sólo al matar encontraba a un sentido.
Cuando mato siento como si mi vida hubiera sido creada por algo, es el sino que he creído encontrar y no hay más argumento que ese. Mientras yo crea en ello no habrá nada más que se pueda detener. Espero con ansias que alguien me dé un final digno de mí.
Es posible que el mar, que recuerda en ocasiones sea no solo una mirada hacia un perturbador futuro donde la paz será muerte, sino un sentido fijo hacia un pasado eterno que galopa sobre sus hombros. Tararea poco a poco desde lo más bello que puede besar o tocar, tararea.
Ha llovido desde que mis víctimas fueron más viejas que yo, han pasado muchas primaveras. Pobres aquellos que son como la primavera, las nuevas primaveras. Miran, pero no observan, hablar, pero no dicen, oyen, pero no escuchan. Sus pecados son su dejadez y apatía, mis pecados son mi pereza y mi eterna sombra. He nivelado el asunto, he buscado pocas alternativas. Mea culpa, pues yo no soy la oveja guiada por el pastor, yo no camino por un valle de muerte y sombras, yo soy el creador de ese valle para las ovejas descarriadas. Hasta qué punto puedo escapar de un criminal que forma parte de mí. Soy una bestia, soy un loco, lo peor de todo es que he querido serlo, los he dejado salir. Puedo y debería buscar culpables en la sociedad, en los que me rechazaron, en aquellos que me atacaron, en los que me juzgaron, sin embargo sería estúpido. Yo elegí el camino de las sombras, yo fui su ejecutor, yo era el que penetraba a aquellas vírgenes que lloraban pidiendo auxilio, mientras sus padres miraban. Yo fui el que comía ojos de humanos y jugaba a ellos como pelotas de fútbol. Yo fui quien llenó una habitación de la sangre de una esposa mientras obligaba a su marido a beberla mezclada con su orina. Fui yo y no habrá salvación para alguien como yo, pues tampoco habrá amor. Nadie puede amar a una bestia, a un monstruo.
Mi siguiente objetivo era un viejo jefe, fue fácil entrar en su casa. Primero esperé a que se despertase, lo tenía atado a una silla. Mirando, en aquel cuarto donde antaño tuvo que pasar tan buenas horas de sexo, hoy lloraría pidiendo que le salvase. No me gustan las sutilezas, no buscaba nada salvo la diversión de la tortura, me gusta sobretodo cuando extraigo su lengua con tenazas y le voy cortando la lengua, una vez suelta, la sangre sale a chorros. No me detengo, el anciano mira sudoroso y asustados y yo siento que bailo sobre una hermosa creación de Mozart, Vivaldo o Beethoven, que quizás me haya vuelto loco. Después me gusta siempre rebajar el tono y saco de mi bolsillo mientras tarareo unas púas, que uso entre sus uñas, me gusta que sienta el dolor al clavarlas entre la carne y la uña. Poco a poco el miedo y el sufrimiento se apoderan del viejo, se empieza a mear. Odio cuando se orinan encima, eso me enfada, así que para castigarle suelo cortarles una oreja como castigo y se la meto en la boca que he abierto anteriormente, todo eso sin dejarle que cierre los ojos. Nuevamente bailo el acero de mi cuchillo sobre su piel hasta hundirlo en sus muslos. Algunos en mi oficio les gusta violar, pero yo no violo hombres. No me preguntéis por qué, quizás sería la mayor humillación. Yo no soy de esos, no al menos con hombres, les dejo la última dignidad que les queda. Después me siento, observo detenidamente sus espasmos de dolor, pues las púas siguen entre sus dedos, sus ojos me transmiten más que todas las obras de arte de Donatello, y Skopas. Comprendo que el verdadero ser reside en esas pupilas, decoradas del rojo vidrioso que influye en su pequeño mar blanco, alrededor de lo que tiene que ver. No me lamento, sencillamente me deleito. Soy alguien miserable. Cruel. Es posible que sí. Hago lo que hago y lo hago como quiero. No tengo justificaciones. No hay razones, sencillamente es así. A diferencia de quienes me juzgan, yo sencillamente actúo.
Decido entonces coger unas tijeras bien afiladas y potentes, me quiero quedar con sus dedos, cae su anillo de bodas. Precioso, sencillo como el de todo hombre, de un color dorado que hace que me vea mi rostro cóncavo y desvirtuado, quizás ese sea mi verdadera forma, o puede que la deformación en el metal me haga parecer más humano de lo que soy.
Yacía llorando aquella mujer que poco se parecía a la arrogancia que mostró cuando la vi por primera vez. Temblaba lo que le quedaba de cuerpo, después de haberla violado durante una hora, cortando sus pies y viendo como se desangraba poco a poco, solo pedía con su mirada que la matase. No podía hablar, porque su lengua ahora decoraba el suelo. En ese momento me senté encima de ella, mirándola fijamente, sus lágrimas olían como su miedo, sus ojos la habían humanizado. Ahora ya no era la mujer que se esperaba de ella, solo era un despojo, sus conquistas, sus victorias habían sido reducidas a la nada. Suavemente con mi cuchillo empecé a cortarle los ojos ella se desmayó, pero por fortuna sufrió durante unos segundos. Una vez que tuve sus ojos en mis manos los aplasté con mi fuerza.
Para asegurarme quemé la casa por completo y me marché. La luna parecía darme la bienvenida toda vez que quiso recibirme como a un glorioso empleado. Apreciamos a quienes nos hacen daño y olvidamos a quienes nos quisieron.
Ardiente fue el recuerdo que olvidé. ¿Mi infancia? ¿Dónde quedó? Era posible que la unión de los actos tan deleznables como placenteros fuese un producto de mi voluntad, o de un pasado lleno de calvarios inenarrables.
La tos mermaba el ánimo del asesino, un mensaje al móvil fue la señal, otra vida que sesgar, otro racimo de poción para seguir andando. Tomó como su único camino hasta tal punto que se cegó. Sólo al matar encontraba a un sentido.
Cuando mato siento como si mi vida hubiera sido creada por algo, es el sino que he creído encontrar y no hay más argumento que ese. Mientras yo crea en ello no habrá nada más que se pueda detener. Espero con ansias que alguien me dé un final digno de mí.
Es posible que el mar, que recuerda en ocasiones sea no solo una mirada hacia un perturbador futuro donde la paz será muerte, sino un sentido fijo hacia un pasado eterno que galopa sobre sus hombros. Tararea poco a poco desde lo más bello que puede besar o tocar, tararea.
Ha llovido desde que mis víctimas fueron más viejas que yo, han pasado muchas primaveras. Pobres aquellos que son como la primavera, las nuevas primaveras. Miran, pero no observan, hablar, pero no dicen, oyen, pero no escuchan. Sus pecados son su dejadez y apatía, mis pecados son mi pereza y mi eterna sombra. He nivelado el asunto, he buscado pocas alternativas. Mea culpa, pues yo no soy la oveja guiada por el pastor, yo no camino por un valle de muerte y sombras, yo soy el creador de ese valle para las ovejas descarriadas. Hasta qué punto puedo escapar de un criminal que forma parte de mí. Soy una bestia, soy un loco, lo peor de todo es que he querido serlo, los he dejado salir. Puedo y debería buscar culpables en la sociedad, en los que me rechazaron, en aquellos que me atacaron, en los que me juzgaron, sin embargo sería estúpido. Yo elegí el camino de las sombras, yo fui su ejecutor, yo era el que penetraba a aquellas vírgenes que lloraban pidiendo auxilio, mientras sus padres miraban. Yo fui el que comía ojos de humanos y jugaba a ellos como pelotas de fútbol. Yo fui quien llenó una habitación de la sangre de una esposa mientras obligaba a su marido a beberla mezclada con su orina. Fui yo y no habrá salvación para alguien como yo, pues tampoco habrá amor. Nadie puede amar a una bestia, a un monstruo.
Mi siguiente objetivo era un viejo jefe, fue fácil entrar en su casa. Primero esperé a que se despertase, lo tenía atado a una silla. Mirando, en aquel cuarto donde antaño tuvo que pasar tan buenas horas de sexo, hoy lloraría pidiendo que le salvase. No me gustan las sutilezas, no buscaba nada salvo la diversión de la tortura, me gusta sobretodo cuando extraigo su lengua con tenazas y le voy cortando la lengua, una vez suelta, la sangre sale a chorros. No me detengo, el anciano mira sudoroso y asustados y yo siento que bailo sobre una hermosa creación de Mozart, Vivaldo o Beethoven, que quizás me haya vuelto loco. Después me gusta siempre rebajar el tono y saco de mi bolsillo mientras tarareo unas púas, que uso entre sus uñas, me gusta que sienta el dolor al clavarlas entre la carne y la uña. Poco a poco el miedo y el sufrimiento se apoderan del viejo, se empieza a mear. Odio cuando se orinan encima, eso me enfada, así que para castigarle suelo cortarles una oreja como castigo y se la meto en la boca que he abierto anteriormente, todo eso sin dejarle que cierre los ojos. Nuevamente bailo el acero de mi cuchillo sobre su piel hasta hundirlo en sus muslos. Algunos en mi oficio les gusta violar, pero yo no violo hombres. No me preguntéis por qué, quizás sería la mayor humillación. Yo no soy de esos, no al menos con hombres, les dejo la última dignidad que les queda. Después me siento, observo detenidamente sus espasmos de dolor, pues las púas siguen entre sus dedos, sus ojos me transmiten más que todas las obras de arte de Donatello, y Skopas. Comprendo que el verdadero ser reside en esas pupilas, decoradas del rojo vidrioso que influye en su pequeño mar blanco, alrededor de lo que tiene que ver. No me lamento, sencillamente me deleito. Soy alguien miserable. Cruel. Es posible que sí. Hago lo que hago y lo hago como quiero. No tengo justificaciones. No hay razones, sencillamente es así. A diferencia de quienes me juzgan, yo sencillamente actúo.
Decido entonces coger unas tijeras bien afiladas y potentes, me quiero quedar con sus dedos, cae su anillo de bodas. Precioso, sencillo como el de todo hombre, de un color dorado que hace que me vea mi rostro cóncavo y desvirtuado, quizás ese sea mi verdadera forma, o puede que la deformación en el metal me haga parecer más humano de lo que soy.
"Declaración de intenciones"
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La ventana estaba borrosa y los gritos del gentío se alejaban de mis oídos. Delante dos policías hablaban bajo, como asustadizos ante el criminal que llevaban a sus espaldas. La mezcla en ellos del miedo y la rabia fue en todo caso lo que encontré. Las esposas estaban frías, mis muñecas sentía la piel de acero como si fuesen un espejo que retrató mis pecados. No me importaba una vez que estaba ahí, poco importaba. Salí orgulloso y entré en la cárcel, sentado en el banco de mi celda esperé. Se cerraron las puertas delante mía.
-He matado, he rajado a esa niñita, he quemado su virginidad. Estoy sentado con el odio en mis venas, soy un cazador me merezco el castigo, que un puñado de bastardos me maten. No pueden herirme no pueden follarme, mis pecados han sido demasiados graves. Solo una oportunidad para poder cambiar el pasado, solo una opción quise ve. Ella no tenía puta culpa de mi demencia... soy un agresor, ojala me maten.
-¿Qué? Que te jodan, somos los mejores respondimos al odio con odio. ¿De qué hablas?
-No deberías pensar así, mis días acabarán por culpa de tí, acabaré en la cárcel no lo puedes saber, maldita sea joder, estoy jodido hasta la medula. Dios puedes oírme? Mata a este monstruo hazme ser mejor persona y alcanzar la paz...
-No llores tanto.
Todo golpeó mi pasado, es tan cansado luchar, todas las horas luchando contra uno mismo. Las puertas de la cárcel empezaron en tu piel.
-Estamos llenos de mierda, no lo entiendes, nos van a joder. Quiero que todo cambie y nos ayude, desearía tanto que todo mejorase.
-¡Cállate de una puta vez! Me das mucha pena, no estamos tan mal joder.
-Es mi vida la que has tirado por el retrete, maldito hijo de puta, es la vida que has matado.
-Me da lo mismo, muérete, me importa bien poco entiendes, me importa una mierda, somos los mejores. ¿Acaso vino alguien a ayudar? ¿Alguien nos salvó? Tuvimos que responder a un mundo cruel, plantarnos ante el rencor, somos la decencia de ser nosotros mismos, joder, que les den, somos los grandes cuervos de una efímera exigencia. Somos la verdad. La individualidad, maldita sea puta, putísima mierda.
La ventana estaba borrosa y los gritos del gentío se alejaban de mis oídos. Delante dos policías hablaban bajo, como asustadizos ante el criminal que llevaban a sus espaldas. La mezcla en ellos del miedo y la rabia fue en todo caso lo que encontré. Las esposas estaban frías, mis muñecas sentía la piel de acero como si fuesen un espejo que retrató mis pecados. No me importaba una vez que estaba ahí, poco importaba. Salí orgulloso y entré en la cárcel, sentado en el banco de mi celda esperé. Se cerraron las puertas delante mía.
-He matado, he rajado a esa niñita, he quemado su virginidad. Estoy sentado con el odio en mis venas, soy un cazador me merezco el castigo, que un puñado de bastardos me maten. No pueden herirme no pueden follarme, mis pecados han sido demasiados graves. Solo una oportunidad para poder cambiar el pasado, solo una opción quise ve. Ella no tenía puta culpa de mi demencia... soy un agresor, ojala me maten.
-¿Qué? Que te jodan, somos los mejores respondimos al odio con odio. ¿De qué hablas?
-No deberías pensar así, mis días acabarán por culpa de tí, acabaré en la cárcel no lo puedes saber, maldita sea joder, estoy jodido hasta la medula. Dios puedes oírme? Mata a este monstruo hazme ser mejor persona y alcanzar la paz...
-No llores tanto.
Todo golpeó mi pasado, es tan cansado luchar, todas las horas luchando contra uno mismo. Las puertas de la cárcel empezaron en tu piel.
-Estamos llenos de mierda, no lo entiendes, nos van a joder. Quiero que todo cambie y nos ayude, desearía tanto que todo mejorase.
-¡Cállate de una puta vez! Me das mucha pena, no estamos tan mal joder.
-Es mi vida la que has tirado por el retrete, maldito hijo de puta, es la vida que has matado.
-Me da lo mismo, muérete, me importa bien poco entiendes, me importa una mierda, somos los mejores. ¿Acaso vino alguien a ayudar? ¿Alguien nos salvó? Tuvimos que responder a un mundo cruel, plantarnos ante el rencor, somos la decencia de ser nosotros mismos, joder, que les den, somos los grandes cuervos de una efímera exigencia. Somos la verdad. La individualidad, maldita sea puta, putísima mierda.
















