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Mente
Como una fuerte lluvia atacando sin cesar a una ciudad vulnerable, gota por gota, cada vez más agua, cada vez mas húmedo, cada vez mas... frio, cada vez mas sombrío, cada vez más siniestro. Así fue el sueño que mi mente estaba creando en ese momento, todo era muy oscuro, parecía… parecía como si la vida de mi cuerpo y mi alma la hubieran absorbido o removido sin que me diera cuenta. Todo era negro, y en ese escenario con tan inmenso espesor de negrura, yo, simplemente reflexionaba… reflexionaba sobre como había sido mi vida, solo había sido un ladrillo mas en la pared, un tipo normal, con una vida normal, sin mayores méritos que haber sido segundo lugar en un campeonato de videojuegos (que no fue oficial, mi curso lo organizó para ganar fondos), todo ha sido gris, monótono… si lo pensaba bien, mi vida no era muy distinto al lugar en que me encontraba, oscuro, sin vida, sin el deseo de vivir de las personas que experimentan el vivir al máximo, con adrenalina. Les Envidiaba. Pero en esa reflexión, la cual era verdadera, real, no como la que los religiosos te hacen realizar y que al final no sirven de nada y te olvidas de tus súplicas a los pocos minutos de orarlas, era una reflexión del alma, como si el sentido de mi vida dependiera del resultado de la conclusión que sacara de este, se podría decir, grato momento.
En ese momento, cuando creí que podría ver la verdad, el significado de mi vida, mi propósito de ésta, todo se fue abajo, como si no hubiera pasado nada, justo en el momento en el que mis ojos se acostumbraban a la oscuridad total y comenzaba a divisar algunos objetos, todo desapareció. Me sentí solo, olvidado. Pero en ese momento lo sentí, mi espíritu según las religiones, mi alma, mi imaginación, mi verdad… mi mente. Era preciosa, hermosa, con una belleza que no se puede describir, solo apreciar si tu eres el dueño de ella, pero aun así, era muy compleja y complicada, pero a la vez simple, fácil de interpretar, pero interpretar no es lo mismo que entender. De repente me vino una iluminación: lo que estaba buscando momentos atrás era eso… comprender, más allá que comprender lo que he realizado o lo que los medios masivos de comunicación han introducido a mi cabeza, comprenderme a mí mismo, a mi imaginación… a mi mente.
Mente, que palabra más bella, algo tan simple de pronunciar, una simple palabra de cinco letras, pero a la vez conlleva a una serie de conexiones y pensamientos que hasta el más grande científico no puede descifrar, y no me refiero al cerebro, el cerebro también es tanto o incluso más difícil de entender que la mente, pero… ¿Quién dice que no son iguales?
Con mi mente revelada, mi verdadera mente, podía saberlo todo, o eso creía.
En esa inmensa oscuridad, se abrió una especie de ventana que dejaba pasar la luz, esa vez sería la única vez que vería algo tan hermoso, incluso más que mi mente, era una mezcla de colores extraordinarios, indescriptible; me acerqué a ella, parecía tener vida, como si comprendiera mis movimientos y me dejara tocar su virgen belleza, el tiempo parecía infinito en ese lugar, unos cuantos segundos que tardé en acercarme a la luz era igual de extenso que las horas de espera en una embotellamiento de tránsito en una vía transitada, al llegar a ésta, tuve miedo. ¿Qué pasaría si al tocarla desaparece? No podría soportar mucho tiempo más en la completa oscuridad, pero si no la tocaba y me quedaba mirando podría pasar lo mismo, luego de unos momentos de pensar en esto, de la luz surgió un sonido, parecía un humano… con una voz muy parecida a la mía, casi idéntica, diciéndome: ¿A qué esperas?... ¿En qué crees?
Quedé petrificado, no podía mover ni un solo músculo, podía escuchar como la voz seguía insistiendo: ¿En qué crees?, cada vez más seguido y más rápidamente. Hasta que le respondí, sin pensarlo: ¡NO LO SE! –grité-
La voz hizo un sonido como se complacencia, como si estuviera feliz, y dijo: Bien hecho, mi pequeño muchachito. Ahora, ¿quieres saberlo?. Con esas palabras, mi mente, que creía perfecta, que creía que la comprendía del todo, se quebró, quedé como un perro faldero pidiendo comida, con estos sentimientos en mi cabeza, no podía distinguir la realidad de mi imaginación, pero vi algo muy real: vi una figura humana, completamente negra, como si fuera un vacío de colores, que se me acercaba, estaba sonriente, triunfante, acercó su mano a la mía y me ayudó a levantarme.
-¿Quien eres? –pregunté-
-¿Quién eres tu? ¿Qué es esta oscuridad? ¿Qué haces aquí? ¿Quién soy yo? Jeje, ¿Qué, quien soy yo, dices? Yo, muchachito lo soy todo pero a la vez nada, yo soy tu y a la vez no lo soy, yo, amigo mío, soy tu doble, soy tu verdad, soy tu mente, soy… tu doppelganger. –dijo el ser-
-¿Dopel-que? –dije extrañado-
-Ya lo sabrás mi amigo, ahora, solo sígueme, ven a “la luz” como le llamas tú.
-(La luz) – pensé-. ¿Cómo supiste eso?
-No necesitas que te diga la respuesta, ya la conoces, solo hace falta que tú quieras saberla. –dijo el ser-
-Entonces, quieres que te siga al otro lado de la luz, pero, ¿Qué me espera? ¿Me haré daño? –pregunté temeroso-
-Solo confía en mi.
Y el extraño ser desapareció como si nunca hubiera existido, como si todo hubiera sido como una ilusión, entonces le seguí al otro lado de la luz, pero, no tenía ni idea de que era algo tan maravilloso lo que me aguardaba al otro lado de ésta.
Lo era todo, una maravilloso paisaje, una oscura tiniebla, una llovizna refrescante, una tecnología indudable, una construcción perfecta, lo era todo… simplemente todo lo que se necesitaba saber y aún mas, pero solo me inquietaba una cosa: ¿Dónde fue el doppelganger? No estaba en ningún lugar, no importa donde viera. Pero, aun sin verlo, sabía que estaba allí, protegiéndome, acompañándome, ayudándome, era un sentimiento tan cálido, tan familiar, no quería irme nunca de ese lugar tan agradable, era como el cielo, el paraíso, era mi lugar ideal, era lo que mi comprensión podía llegar a entender y más, era mi alfa y mi omega, era yo…
Todo era perfecto, hasta que mi doppelganger me susurró al oído:
-Despierta… Despierta y vive como nunca lo has hecho… pero… nunca le cuentes a nadie… a nadie lo ocurrido en este “lugar”… todo esto… absolutamente todo es tuyo… pero también lo es mío… tu tienes el control… pero si lo deseo… vuelves a la oscuridad completa.
Hubo una larga pausa, no lograba comprender en gran parte lo que decía, pero sabía que no debía olvidarlo.
-Solo despierta… y recuerda…
Luego de esas palabras todo volvió a la oscuridad, pensé que él me faltó a su palabra, pero, alrededor mío aparecieron letras y números, como si fuera un código binario, pero más complejo. No alcancé a verlo todo, pero recordé un trozo.
“854HJ65P95KLMX9JJJ101A2”
Siempre me dijeron que tenía una memoria extraordinaria, mis profesores me decían que era mi único don, pero yo sabía que tenía potencial para muchas otras cosas.
Luego de ver ese extraño código, desperté sin más, creí que nada había pasado, que nunca hubiera nacido, o hubiera ido al colegio, no me hubiera divertido, no hubiera soñado nunca, pero de la nada cayó un trozo de papel muy viejo y parecía quemado, era la mitad de un pergamino antiguo que tenía de trofeo en mi escritorio, en él estaba escrito el código con una letra bastante extravagante, pero lo más curioso, era que parecía escrito con fuego, que no quemaba el papel, sino que se impregnaba a él, ahí supe que todo fue real, y que nadie debía saberlo.
Así fue como empezó mi nueva vida, como vi al mundo de un diferente modo, como supe la verdad…
La mañana fue como cualquier otra, me desperté, me duché, me vestí, tome desayuno y me fui directo a la escuela, todo parecía como mi vida anterior, monótono, pero hubo algo que me llamó la atención: la radio, estaba vieja y fallaba a veces, pero, la estación de la radio, en ese momento estaban pasando viejos clásicos y éxitos de diversas épocas: Elvis, Beatles, Bacilos, Los Prisioneros, Pink Floyd y otras bandas igual de conocidas, me sentí alegre, siempre me gustaron los clásicos, no como la música de pop de ésta época que no me gusta ni en lo más mínimo, mis compañeros y compañeras me dicen que soy algo raro por ser así, pero yo soy quien soy, prefiero ser odiado como soy a ser amado por ser alguien que no soy; luego de unos temazos, pusieron “Aparato Raro” con su mayor éxito: “Calibraciones”, me gustó, como cualquier otra canción que sonaba en esos momentos, pero fueron unos versos lo que me llamó la atención: “se acabo el tiempo de los lindos ideales; no hay más que ver a esos tontos intelectuales; o te preparas a morir en las trincheras; o esperas en tu cuarto la tercera guerra”. Simple, pero preciso, ¿Que ideales existen en este mundo de mierda? Los que la gente cree que tiene son simples ilusiones hechas por los grandes empresarios o los gobiernos de cada país influenciándolos a invertir cada vez mas capital; “tontos intelectuales” es justo lo que pienso ahora que sé la verdad, es así como son todas las personas “importantes” del mundo; ¿Tercera Guerra? El mundo tal y como está, claramente habrá una en no mucho tiempo, la corrupción, la avaricia, la soberbia, el orgullo de cada país los hará enemistarse unos con otros y será como esas locas teorías apocalípticas.
Todos estos pensamientos me vinieron a la mente como un haz de luz, rápidamente, pensaba muy claro, era muy simple, las ideas fluían, y las recopilaba para luego utilizarlas, ¿Cómo utilizarlas? No lo sé, ¿Expresarlas? Tampoco lo sé, pero, con tanto en qué pensar con tan solo una vez de haber ido a ese lugar oscuro, en otras tres o cuatro veces seré como un dios.
By: Benjamín "Kryathos" Vidal.
Como una fuerte lluvia atacando sin cesar a una ciudad vulnerable, gota por gota, cada vez más agua, cada vez mas húmedo, cada vez mas... frio, cada vez mas sombrío, cada vez más siniestro. Así fue el sueño que mi mente estaba creando en ese momento, todo era muy oscuro, parecía… parecía como si la vida de mi cuerpo y mi alma la hubieran absorbido o removido sin que me diera cuenta. Todo era negro, y en ese escenario con tan inmenso espesor de negrura, yo, simplemente reflexionaba… reflexionaba sobre como había sido mi vida, solo había sido un ladrillo mas en la pared, un tipo normal, con una vida normal, sin mayores méritos que haber sido segundo lugar en un campeonato de videojuegos (que no fue oficial, mi curso lo organizó para ganar fondos), todo ha sido gris, monótono… si lo pensaba bien, mi vida no era muy distinto al lugar en que me encontraba, oscuro, sin vida, sin el deseo de vivir de las personas que experimentan el vivir al máximo, con adrenalina. Les Envidiaba. Pero en esa reflexión, la cual era verdadera, real, no como la que los religiosos te hacen realizar y que al final no sirven de nada y te olvidas de tus súplicas a los pocos minutos de orarlas, era una reflexión del alma, como si el sentido de mi vida dependiera del resultado de la conclusión que sacara de este, se podría decir, grato momento.
En ese momento, cuando creí que podría ver la verdad, el significado de mi vida, mi propósito de ésta, todo se fue abajo, como si no hubiera pasado nada, justo en el momento en el que mis ojos se acostumbraban a la oscuridad total y comenzaba a divisar algunos objetos, todo desapareció. Me sentí solo, olvidado. Pero en ese momento lo sentí, mi espíritu según las religiones, mi alma, mi imaginación, mi verdad… mi mente. Era preciosa, hermosa, con una belleza que no se puede describir, solo apreciar si tu eres el dueño de ella, pero aun así, era muy compleja y complicada, pero a la vez simple, fácil de interpretar, pero interpretar no es lo mismo que entender. De repente me vino una iluminación: lo que estaba buscando momentos atrás era eso… comprender, más allá que comprender lo que he realizado o lo que los medios masivos de comunicación han introducido a mi cabeza, comprenderme a mí mismo, a mi imaginación… a mi mente.
Mente, que palabra más bella, algo tan simple de pronunciar, una simple palabra de cinco letras, pero a la vez conlleva a una serie de conexiones y pensamientos que hasta el más grande científico no puede descifrar, y no me refiero al cerebro, el cerebro también es tanto o incluso más difícil de entender que la mente, pero… ¿Quién dice que no son iguales?
Con mi mente revelada, mi verdadera mente, podía saberlo todo, o eso creía.
En esa inmensa oscuridad, se abrió una especie de ventana que dejaba pasar la luz, esa vez sería la única vez que vería algo tan hermoso, incluso más que mi mente, era una mezcla de colores extraordinarios, indescriptible; me acerqué a ella, parecía tener vida, como si comprendiera mis movimientos y me dejara tocar su virgen belleza, el tiempo parecía infinito en ese lugar, unos cuantos segundos que tardé en acercarme a la luz era igual de extenso que las horas de espera en una embotellamiento de tránsito en una vía transitada, al llegar a ésta, tuve miedo. ¿Qué pasaría si al tocarla desaparece? No podría soportar mucho tiempo más en la completa oscuridad, pero si no la tocaba y me quedaba mirando podría pasar lo mismo, luego de unos momentos de pensar en esto, de la luz surgió un sonido, parecía un humano… con una voz muy parecida a la mía, casi idéntica, diciéndome: ¿A qué esperas?... ¿En qué crees?
Quedé petrificado, no podía mover ni un solo músculo, podía escuchar como la voz seguía insistiendo: ¿En qué crees?, cada vez más seguido y más rápidamente. Hasta que le respondí, sin pensarlo: ¡NO LO SE! –grité-
La voz hizo un sonido como se complacencia, como si estuviera feliz, y dijo: Bien hecho, mi pequeño muchachito. Ahora, ¿quieres saberlo?. Con esas palabras, mi mente, que creía perfecta, que creía que la comprendía del todo, se quebró, quedé como un perro faldero pidiendo comida, con estos sentimientos en mi cabeza, no podía distinguir la realidad de mi imaginación, pero vi algo muy real: vi una figura humana, completamente negra, como si fuera un vacío de colores, que se me acercaba, estaba sonriente, triunfante, acercó su mano a la mía y me ayudó a levantarme.
-¿Quien eres? –pregunté-
-¿Quién eres tu? ¿Qué es esta oscuridad? ¿Qué haces aquí? ¿Quién soy yo? Jeje, ¿Qué, quien soy yo, dices? Yo, muchachito lo soy todo pero a la vez nada, yo soy tu y a la vez no lo soy, yo, amigo mío, soy tu doble, soy tu verdad, soy tu mente, soy… tu doppelganger. –dijo el ser-
-¿Dopel-que? –dije extrañado-
-Ya lo sabrás mi amigo, ahora, solo sígueme, ven a “la luz” como le llamas tú.
-(La luz) – pensé-. ¿Cómo supiste eso?
-No necesitas que te diga la respuesta, ya la conoces, solo hace falta que tú quieras saberla. –dijo el ser-
-Entonces, quieres que te siga al otro lado de la luz, pero, ¿Qué me espera? ¿Me haré daño? –pregunté temeroso-
-Solo confía en mi.
Y el extraño ser desapareció como si nunca hubiera existido, como si todo hubiera sido como una ilusión, entonces le seguí al otro lado de la luz, pero, no tenía ni idea de que era algo tan maravilloso lo que me aguardaba al otro lado de ésta.
Lo era todo, una maravilloso paisaje, una oscura tiniebla, una llovizna refrescante, una tecnología indudable, una construcción perfecta, lo era todo… simplemente todo lo que se necesitaba saber y aún mas, pero solo me inquietaba una cosa: ¿Dónde fue el doppelganger? No estaba en ningún lugar, no importa donde viera. Pero, aun sin verlo, sabía que estaba allí, protegiéndome, acompañándome, ayudándome, era un sentimiento tan cálido, tan familiar, no quería irme nunca de ese lugar tan agradable, era como el cielo, el paraíso, era mi lugar ideal, era lo que mi comprensión podía llegar a entender y más, era mi alfa y mi omega, era yo…
Todo era perfecto, hasta que mi doppelganger me susurró al oído:
-Despierta… Despierta y vive como nunca lo has hecho… pero… nunca le cuentes a nadie… a nadie lo ocurrido en este “lugar”… todo esto… absolutamente todo es tuyo… pero también lo es mío… tu tienes el control… pero si lo deseo… vuelves a la oscuridad completa.
Hubo una larga pausa, no lograba comprender en gran parte lo que decía, pero sabía que no debía olvidarlo.
-Solo despierta… y recuerda…
Luego de esas palabras todo volvió a la oscuridad, pensé que él me faltó a su palabra, pero, alrededor mío aparecieron letras y números, como si fuera un código binario, pero más complejo. No alcancé a verlo todo, pero recordé un trozo.
“854HJ65P95KLMX9JJJ101A2”
Siempre me dijeron que tenía una memoria extraordinaria, mis profesores me decían que era mi único don, pero yo sabía que tenía potencial para muchas otras cosas.
Luego de ver ese extraño código, desperté sin más, creí que nada había pasado, que nunca hubiera nacido, o hubiera ido al colegio, no me hubiera divertido, no hubiera soñado nunca, pero de la nada cayó un trozo de papel muy viejo y parecía quemado, era la mitad de un pergamino antiguo que tenía de trofeo en mi escritorio, en él estaba escrito el código con una letra bastante extravagante, pero lo más curioso, era que parecía escrito con fuego, que no quemaba el papel, sino que se impregnaba a él, ahí supe que todo fue real, y que nadie debía saberlo.
Así fue como empezó mi nueva vida, como vi al mundo de un diferente modo, como supe la verdad…
La mañana fue como cualquier otra, me desperté, me duché, me vestí, tome desayuno y me fui directo a la escuela, todo parecía como mi vida anterior, monótono, pero hubo algo que me llamó la atención: la radio, estaba vieja y fallaba a veces, pero, la estación de la radio, en ese momento estaban pasando viejos clásicos y éxitos de diversas épocas: Elvis, Beatles, Bacilos, Los Prisioneros, Pink Floyd y otras bandas igual de conocidas, me sentí alegre, siempre me gustaron los clásicos, no como la música de pop de ésta época que no me gusta ni en lo más mínimo, mis compañeros y compañeras me dicen que soy algo raro por ser así, pero yo soy quien soy, prefiero ser odiado como soy a ser amado por ser alguien que no soy; luego de unos temazos, pusieron “Aparato Raro” con su mayor éxito: “Calibraciones”, me gustó, como cualquier otra canción que sonaba en esos momentos, pero fueron unos versos lo que me llamó la atención: “se acabo el tiempo de los lindos ideales; no hay más que ver a esos tontos intelectuales; o te preparas a morir en las trincheras; o esperas en tu cuarto la tercera guerra”. Simple, pero preciso, ¿Que ideales existen en este mundo de mierda? Los que la gente cree que tiene son simples ilusiones hechas por los grandes empresarios o los gobiernos de cada país influenciándolos a invertir cada vez mas capital; “tontos intelectuales” es justo lo que pienso ahora que sé la verdad, es así como son todas las personas “importantes” del mundo; ¿Tercera Guerra? El mundo tal y como está, claramente habrá una en no mucho tiempo, la corrupción, la avaricia, la soberbia, el orgullo de cada país los hará enemistarse unos con otros y será como esas locas teorías apocalípticas.
Todos estos pensamientos me vinieron a la mente como un haz de luz, rápidamente, pensaba muy claro, era muy simple, las ideas fluían, y las recopilaba para luego utilizarlas, ¿Cómo utilizarlas? No lo sé, ¿Expresarlas? Tampoco lo sé, pero, con tanto en qué pensar con tan solo una vez de haber ido a ese lugar oscuro, en otras tres o cuatro veces seré como un dios.
By: Benjamín "Kryathos" Vidal.








