Por centrarme en temas tan radicales el contenido puede ser considerado un poco fuerte para algunos.
Agradeceré a aquel que se tome la molestia de leerlo y comentarlo. Las criticas constructivas siempre serán bien recibidas pues me ayudaran a fortalecer las falencias que tenga, así sea una critica destructiva os lo agradeceré(no es por ser masoquista, que no lo soy), pues al menos tuvieron la molestia de leerse mis caprichos. Se que no serán como los amigos corrientes que te dicen esta de puta madre y lo cierto es que puede que les haya aburrido y solo dicen esas palabras para darle animo a uno.
Muchas gracias a aquel que se tome la molestia de leerlo y comentarlo. Lo pongo en Spoiler por ser un poco largo, a este fragmento le llamaremos Parte 1, para que les sea uno poco fácil, si hay algun interesado en seguir leyéndome a medida que vaya avanzando en el libro.
Parte 1
Spoiler: Ver
Yacía fuera de la ciudad por motivos que ahora no os contare para evitar entrar en detalles y aburrirles por alargarme. Estaba en un pequeño restaurante-bar muy acogedor con suelos de madera vieja, el despacho más grande de lo que aparenta el local, su salón alargado para abarcar sillas y mesas para los visitantes.
Levantó la botella de whiskey y rebosó nuevamente la copa, pues quería olvidar unas cuantas cosas que luego os diré, como era de esperar el licor estaba cumpliendo su objetivo.
Se escucha el campaneo de la puerta, ha entrado una pareja que juzgando parece que viene a ahogar sus penas, al igual que yo, pero hay algo más… parece que han dejado un altercado para después.
La mujer de estatura promedio, su busto ni muy grande ni muy escaso, parecían dos peras colgando de su pecho. Su cintura es de otro mundo, pues causa la impresión de si llegara a poner mis manos sobre ella mis dedos se alcanzarían a rozar. Mujer de piel canela con grandes caderas y sus glúteos son angelicales… simplemente no existe palabra humana que manifieste tal belleza. Su cara más alongada que redonda y el final de su cabellera roja concluía en su espectacular cintura, de labios delgados y finos que marcaban una sonrisa, pero se divisaba que era falsa y hacía un poco de brío para ello, su nariz respingada y sus ojos color miel, los cuales representaban perfectamente su dulce belleza. Portaba un vestido negro el cual le esculpía a la perfección su cuerpo voluptuoso.
El hombre era más alto que el promedio, su cara un poco cuadrada de ojos azules, nariz griega y labios gruesos, cejas pobladas y rubias como su cabello.
De contextura delgada y tez blanca, era como el típico británico, vestía de jean y usaba una camisa blanca y encima de ella tenía puesta su chaqueta de cuero.
Se sentaron al noroeste de donde me encontraba y no pude evitar escuchar lo que platicaban, tenían problemas de cómo iban pagar el arriendo y subsistir, pues a él le habían echado del trabajo hace unos cuantos meses y se había gastado sus ahorros, por lo cual recurría a deudas, por el otro lado ella no podía sola con los gastos debido a que su trabajo no le alcanzaba. Su conversación si no escuché mal era así:
Su conversación fue interrumpida por un mendigo, pues pedía algún céntimo para tener con que comer, pero acto seguido el dueño del local fue a sacarlo, dando como argumentos que dañaría la poca reputación que tiene el local estando un negro ahí, además la gente se podría disgustar por su hedor y sus harapos no eran los más apropiados para el lugar, él melancólico y dolorido se iba retirar del sitio sin objetar para no causar problemas, camino a su exilio le llamé, el dueño me miró con desagrado mientras el mendigo se acercaba temeroso y preguntando en que le podía servir, dije que se dejara de modestias y ordenara lo que desease, su sonrisa reflejaba lo agradecido y eufórico que estaba, el dueño accedió a regañadientes su petición y mi voluntad con la condición de que saliera el mendigo del local que él le llevaría el plato afuera.
Sin más que poder hacer a mi alcance le brindé un trago al desamparado, pero lo rechazó, debido a que el licor fue el detonante de su desdicha y no quiere saber más de el. Tuvimos una conversación corta e interesante pero el dueño del local siguió insistiendo que debía marcharse inmediatamente, la presencia de un negro le repugnaba, él pobre no tuvo mas remedio que salir del lugar a esperar su comida fuera, rebosé de nuevo la copa y al parecer la disputa de la bella Elizabeth y Marcos continuaba, nuevamente no pude evitar escuchar su plática solo que esta vez se empezaron a irrespetar, por algo que desafortunadamente no pude escuchar por estar hablando un rato con el mendigo, el cual se llama Armando, repentinamente paso algo desagradable que turbo el lugar.
Marcos se encontraba atónito y pasmado mientras Elizabeth derramaba lágrimas que lentamente caían sobre sus mejillas, pues no cabía en sus pensamientos que él fuera alzado su mano contra ella.
Marcos prosiguió rompiendo la incertidumbre y el silencio.
Acto seguido de esas palabras las cuales Marcos no toleró, pues no iba a soportar que su mujer le ridiculizara, iracundo y enajenado volvió a alzar su mano contra su mujer, solo que esta vez rebasó los límites, puesto que no la abofeteo, le pegó un puño en la cara…El impacto fue tan fuerte que la tumbó de la silla, ella yacía en el piso llorando desenfrenadamente, hubo un silencio eterno, tenso y tedioso pues eran varios los expectantes y nadie se atrevía a decir nada.
Yo irradiado por tal misoginia fui a sorber un poco de mi copa de whiskey pero se encontraba vacío al igual que la botella. Sin tener con qué calmar mis demonios internos me levanté de la silla y dirigí la mirada junto con unas cuantas palabras hacia el barman, así rompiendo el silencio causado por el disturbio de la pareja.
El acusado molesto por las palabras, observándome con desprecio e indiferencia, dice en su defensa, precipitado:
Él se venia acercándose a medida que madreaba, sus ojos irradiaban sed de sangre, venia decidido a pegarme. Os digo que no me gusta la violencia, pero tampoco soy tan idiota para dejarme ultrajar de esa forma y ya estaba dispuesto a devolverle los golpes en caso de que viniera con aires de grandeza, él seguía caminando y yo observando sigilosamente sus movimientos, se paro en frente de mí, su brazo derecho retrocedía paulatinamente, cogiendo impulso para mandar el primer golpe, su puño empezó a avanzarse descomunalmente, preparado para cualquier cosa, estudiando todos sus movimientos, me incline hacia el costado derecho en el momento preciso, así su brazo pasando sobre mí, fui tan rápido cual gacela huyendo de su depredador para no ser devorado, mientras me hallaba en posición fetal hacia el costado derecho, acometiendo decidido a conectar un puño en sus costillas, golpe el cual llevaba todo el peso de mi cuerpo, el ambiente estaba tenso, deplorable y se volvía mas nefasto a medida que me acercaba, se escuchaba como la gente del bar empezó a gritar extasiada ¡Pelea!¡Pelea!¡¡¡Pelea!!!
Levantó la botella de whiskey y rebosó nuevamente la copa, pues quería olvidar unas cuantas cosas que luego os diré, como era de esperar el licor estaba cumpliendo su objetivo.
Se escucha el campaneo de la puerta, ha entrado una pareja que juzgando parece que viene a ahogar sus penas, al igual que yo, pero hay algo más… parece que han dejado un altercado para después.
La mujer de estatura promedio, su busto ni muy grande ni muy escaso, parecían dos peras colgando de su pecho. Su cintura es de otro mundo, pues causa la impresión de si llegara a poner mis manos sobre ella mis dedos se alcanzarían a rozar. Mujer de piel canela con grandes caderas y sus glúteos son angelicales… simplemente no existe palabra humana que manifieste tal belleza. Su cara más alongada que redonda y el final de su cabellera roja concluía en su espectacular cintura, de labios delgados y finos que marcaban una sonrisa, pero se divisaba que era falsa y hacía un poco de brío para ello, su nariz respingada y sus ojos color miel, los cuales representaban perfectamente su dulce belleza. Portaba un vestido negro el cual le esculpía a la perfección su cuerpo voluptuoso.
El hombre era más alto que el promedio, su cara un poco cuadrada de ojos azules, nariz griega y labios gruesos, cejas pobladas y rubias como su cabello.
De contextura delgada y tez blanca, era como el típico británico, vestía de jean y usaba una camisa blanca y encima de ella tenía puesta su chaqueta de cuero.
Se sentaron al noroeste de donde me encontraba y no pude evitar escuchar lo que platicaban, tenían problemas de cómo iban pagar el arriendo y subsistir, pues a él le habían echado del trabajo hace unos cuantos meses y se había gastado sus ahorros, por lo cual recurría a deudas, por el otro lado ella no podía sola con los gastos debido a que su trabajo no le alcanzaba. Su conversación si no escuché mal era así:
-Amor, este mes no tenemos para el arriendo –Decía el hombre con preocupación- ¿Cómo vamos a hacer? ¿Has pensado lo que te comenté?
-Cielo… hago lo que puedo, soy consciente que no estás laborando y nuestros ahorros se agotaron, todo esto comenzó hace 7 meses ¡pero qué diablos has estado haciendo todo este tiempo! -Dijo la mujer con angustia y desesperación
-Elizabeth! –Dijo extrañado, por la actitud que tomó su pareja- he estado buscando empleo, sabéis bien que hago mi mejor esfuerzo, simplemente por algún motivo no me quieren contratar.
-Marcos! En primer lugar no debiste hacer que te echaran del trabajo, sabéis bien que tus antecedentes jurídicos impiden de una u otra forma que te den trabajo, por no decir que las oportunidades son nulas –dijo iracunda y furiosa- segundo, no has hecho absolutamente nada por currar, solo has estado de vago en casa.
-Primero de todo no hice nada para que me echaran, desafortunadamente ellos se percataron de mi caso, del cual me juzgaron erróneamente y me aventaron el agua sucia a mí pues no he matado a nadie –Después de estas ultimas palabras, él palideció paulatinamente y hubo un momento tedioso para la pajera, ella se acerco y le susurro unas palabras al oído acompañado de un beso, el prosiguió- ya pasé 3 años en cárcel por una blasfemia hacia mí, este asunto debería estar en el olvido, puesto que si alguien sale de la cárcel es porque se ha redimido de sus pecados, no sé y no comprendo estas atrocidades e injusticias hacia aquellos que han estado presos.
Segundo, no me quedo en casa excepto por las mañanas, siempre salgo a eso de la 1 ó 2 de la tarde para ver si consigo contrato fijo, pero nunca sale nada, además cuando llegas a casa es lógico que me encuentres, pues no voy a estar en la calle a las 8 ó 9 de la noche y de vez en cuando trabajo como obrero pero no es fijo, ellos no me quieren contratar y muchas veces hasta me evitan –con ira, decepción y tristeza dice estas palabras pero no contra su mujer sino hacia el mundo- ya te he dicho esto antes, más importante aún ¿Qué has pensado de lo que hemos hablado últimamente?.
-Ya sé que me lo habéis comentado anteriormente, pero simplemente no me creo esto, parece más invento tuyo para darle excusa a tu vagancia y me has demostrado que deseas vivir dependiendo de mi, sin ánimos de laborar por tu bien, lo que me impulsa más a pensar así, es que sigues haciendo atisbo a tus palabras, aun no puedo creer que me digáis…
-Cielo… hago lo que puedo, soy consciente que no estás laborando y nuestros ahorros se agotaron, todo esto comenzó hace 7 meses ¡pero qué diablos has estado haciendo todo este tiempo! -Dijo la mujer con angustia y desesperación
-Elizabeth! –Dijo extrañado, por la actitud que tomó su pareja- he estado buscando empleo, sabéis bien que hago mi mejor esfuerzo, simplemente por algún motivo no me quieren contratar.
-Marcos! En primer lugar no debiste hacer que te echaran del trabajo, sabéis bien que tus antecedentes jurídicos impiden de una u otra forma que te den trabajo, por no decir que las oportunidades son nulas –dijo iracunda y furiosa- segundo, no has hecho absolutamente nada por currar, solo has estado de vago en casa.
-Primero de todo no hice nada para que me echaran, desafortunadamente ellos se percataron de mi caso, del cual me juzgaron erróneamente y me aventaron el agua sucia a mí pues no he matado a nadie –Después de estas ultimas palabras, él palideció paulatinamente y hubo un momento tedioso para la pajera, ella se acerco y le susurro unas palabras al oído acompañado de un beso, el prosiguió- ya pasé 3 años en cárcel por una blasfemia hacia mí, este asunto debería estar en el olvido, puesto que si alguien sale de la cárcel es porque se ha redimido de sus pecados, no sé y no comprendo estas atrocidades e injusticias hacia aquellos que han estado presos.
Segundo, no me quedo en casa excepto por las mañanas, siempre salgo a eso de la 1 ó 2 de la tarde para ver si consigo contrato fijo, pero nunca sale nada, además cuando llegas a casa es lógico que me encuentres, pues no voy a estar en la calle a las 8 ó 9 de la noche y de vez en cuando trabajo como obrero pero no es fijo, ellos no me quieren contratar y muchas veces hasta me evitan –con ira, decepción y tristeza dice estas palabras pero no contra su mujer sino hacia el mundo- ya te he dicho esto antes, más importante aún ¿Qué has pensado de lo que hemos hablado últimamente?.
-Ya sé que me lo habéis comentado anteriormente, pero simplemente no me creo esto, parece más invento tuyo para darle excusa a tu vagancia y me has demostrado que deseas vivir dependiendo de mi, sin ánimos de laborar por tu bien, lo que me impulsa más a pensar así, es que sigues haciendo atisbo a tus palabras, aun no puedo creer que me digáis…
Su conversación fue interrumpida por un mendigo, pues pedía algún céntimo para tener con que comer, pero acto seguido el dueño del local fue a sacarlo, dando como argumentos que dañaría la poca reputación que tiene el local estando un negro ahí, además la gente se podría disgustar por su hedor y sus harapos no eran los más apropiados para el lugar, él melancólico y dolorido se iba retirar del sitio sin objetar para no causar problemas, camino a su exilio le llamé, el dueño me miró con desagrado mientras el mendigo se acercaba temeroso y preguntando en que le podía servir, dije que se dejara de modestias y ordenara lo que desease, su sonrisa reflejaba lo agradecido y eufórico que estaba, el dueño accedió a regañadientes su petición y mi voluntad con la condición de que saliera el mendigo del local que él le llevaría el plato afuera.
Sin más que poder hacer a mi alcance le brindé un trago al desamparado, pero lo rechazó, debido a que el licor fue el detonante de su desdicha y no quiere saber más de el. Tuvimos una conversación corta e interesante pero el dueño del local siguió insistiendo que debía marcharse inmediatamente, la presencia de un negro le repugnaba, él pobre no tuvo mas remedio que salir del lugar a esperar su comida fuera, rebosé de nuevo la copa y al parecer la disputa de la bella Elizabeth y Marcos continuaba, nuevamente no pude evitar escuchar su plática solo que esta vez se empezaron a irrespetar, por algo que desafortunadamente no pude escuchar por estar hablando un rato con el mendigo, el cual se llama Armando, repentinamente paso algo desagradable que turbo el lugar.
Marcos se encontraba atónito y pasmado mientras Elizabeth derramaba lágrimas que lentamente caían sobre sus mejillas, pues no cabía en sus pensamientos que él fuera alzado su mano contra ella.
Marcos prosiguió rompiendo la incertidumbre y el silencio.
-Cariño… lo siento…No q-q-qui-se…no quise decir esas palabras y siento haberte abofeteado, pero si te he dicho estas cosas es por justa razón necesitamos subsistir y para ello necesitamos más dinero, lo que tenemos no da abasto sabéis que me he endeudado con personas que no son de fiar y debemos saldarlas tan pronto como podamos. Sé que esto será un poco duro para ambos, mas no hay otra alternativa debemos recurrir a ello.-Dijo imponente e iba a seguir con su discurso pero fue interrumpido por el llanto de Elizabeth
-… ¡no puedo creer que hayáis levantado tu mano de nuevo contra mí! Te creía capaz de cualquier cosa al decir que me prostituyera… pero esto -se quejaba del dolor y gemía por el llanto- lo que me ofende y me indigna más es que tus argumentos son tan pobres o más que nosotros –enajenada y enceguecida por las palabras de Marcos no tuvo más remedio que proseguir- dices que me debo hacer puta para mantenernos pero eso no es todo, lo cierto es que lo deseas por no querer laborar y no hacer nada en la vida, vienes dando órdenes de que venda mi cuerpo o da esa impresión al ser tan imponente y tratando de convencerme de ello diciendo que no hay más alternativa… ¡siempre hay otra alternativa! Es solo que tú eres un incompetente, impotente, un completo imbécil desgraciado que no ve más allá de sí mismo…
-… ¡no puedo creer que hayáis levantado tu mano de nuevo contra mí! Te creía capaz de cualquier cosa al decir que me prostituyera… pero esto -se quejaba del dolor y gemía por el llanto- lo que me ofende y me indigna más es que tus argumentos son tan pobres o más que nosotros –enajenada y enceguecida por las palabras de Marcos no tuvo más remedio que proseguir- dices que me debo hacer puta para mantenernos pero eso no es todo, lo cierto es que lo deseas por no querer laborar y no hacer nada en la vida, vienes dando órdenes de que venda mi cuerpo o da esa impresión al ser tan imponente y tratando de convencerme de ello diciendo que no hay más alternativa… ¡siempre hay otra alternativa! Es solo que tú eres un incompetente, impotente, un completo imbécil desgraciado que no ve más allá de sí mismo…
Acto seguido de esas palabras las cuales Marcos no toleró, pues no iba a soportar que su mujer le ridiculizara, iracundo y enajenado volvió a alzar su mano contra su mujer, solo que esta vez rebasó los límites, puesto que no la abofeteo, le pegó un puño en la cara…El impacto fue tan fuerte que la tumbó de la silla, ella yacía en el piso llorando desenfrenadamente, hubo un silencio eterno, tenso y tedioso pues eran varios los expectantes y nadie se atrevía a decir nada.
Yo irradiado por tal misoginia fui a sorber un poco de mi copa de whiskey pero se encontraba vacío al igual que la botella. Sin tener con qué calmar mis demonios internos me levanté de la silla y dirigí la mirada junto con unas cuantas palabras hacia el barman, así rompiendo el silencio causado por el disturbio de la pareja.
-Amigo, otra botella más, no hay lugar en el cual pueda estar sereno y despejado, este mundo rodeado de xenófobos, corruptos, injuriadores, violencia y tantas otras cosas que simplemente no soporto, me enferman, pensé que aquí podría ahogar mis penas y pensamientos sobre este sucio mundo pues parecía un local agradable y ameno. Pero me entero que el dueño de este local es un xenófobo que no permite al mendigo recoger unos cuantos peniques para la comida simplemente le discrimina y le echa desconociendo sus desgracias. Exceptuando esto, también me encuentro con un proxeneta influenciando a su mujer con sus pensamientos impuros y perversos que aparte de eso se cree su dueño, la cual coge como saco de boxeo para calmar su fuero interno, solo porque su aparentemente mujer le dice la verdad en la cara, mas que verdad es su simple opinión –seguido de estas palabras mire la joven quien se había levantado y sentado frente al desgraciado que la tumbó sollozando y tratando de apaciguarse por sí sola, le dije unas cuantas palabras para sosegarla.- Dama si ese es su marido déjeme decirle el infortunio que usted tiene, sino lo es no hay mejor momento para que se aleje de ese miserable desvalido, una mujer tan bella como usted fácilmente puede estar con alguien que de verdad la aprecie.
El acusado molesto por las palabras, observándome con desprecio e indiferencia, dice en su defensa, precipitado:
-Que puede decir un borracho como usted –En este punto note que estaba un poco mareado, no estoy muy acostumbrado al licor y me he tomado una botella entera, él continuaba con su sermón- No sabéis absolutamente nada de las penumbras que pasamos, ¡creéis que no me duele decirle a mi compañera que se venda! No hay más alternativa, no deberíais de estar entrometiéndote en conversaciones que no te incumben, en esta relación tu opinión vale lo mismo que un cero a la izquierda, como lo seria con cualquier otra pues tu no eres nadie pedazo de imbécil.
Él se venia acercándose a medida que madreaba, sus ojos irradiaban sed de sangre, venia decidido a pegarme. Os digo que no me gusta la violencia, pero tampoco soy tan idiota para dejarme ultrajar de esa forma y ya estaba dispuesto a devolverle los golpes en caso de que viniera con aires de grandeza, él seguía caminando y yo observando sigilosamente sus movimientos, se paro en frente de mí, su brazo derecho retrocedía paulatinamente, cogiendo impulso para mandar el primer golpe, su puño empezó a avanzarse descomunalmente, preparado para cualquier cosa, estudiando todos sus movimientos, me incline hacia el costado derecho en el momento preciso, así su brazo pasando sobre mí, fui tan rápido cual gacela huyendo de su depredador para no ser devorado, mientras me hallaba en posición fetal hacia el costado derecho, acometiendo decidido a conectar un puño en sus costillas, golpe el cual llevaba todo el peso de mi cuerpo, el ambiente estaba tenso, deplorable y se volvía mas nefasto a medida que me acercaba, se escuchaba como la gente del bar empezó a gritar extasiada ¡Pelea!¡Pelea!¡¡¡Pelea!!!
Parte 2
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Repentinamente sentí un fuerte jalón hacia atrás y veía como el atarban era detenido por su pareja, apaciguándolo para no formar mas algarabía innecesaria, mientras el dueño del local apresuradamente me rodeo con sus brazos para no proceder de forma violenta mientras decía que me calmara o llamaría a la policía, le dije que me soltara y fuera a ayudar a la dama, puesto que yo no hubiera hecho nada si él no fuera mandado el primer golpe y estaré fuera de su vista para no echar mas leña al fuego, y por otro lado, ella podía correr peligro estando junto a ese canalla, la conversación de la pareja y el dueño del local se perdía entre la cacofonía, pues el tumulto no se había apaciguado todavía, mas se veía que no estaban progresando con él, puesto que al dueño del bar se vio obligado a ir al teléfono, supongo fue a llamar a la policía y mediante se alargaba su estadía en esa llamada Marcos se palidecía momentáneamente, definitivamente llamo a la policía y él ha de tener problemas con ellos, el bullicio empezó a disiparse y Marcos le decía a su compañera que se fueran de ahí inmediatamente mientras ella se rehusaba volver a casa con él, pues no iba a tolerar mas subversiones, ella prosiguió.
Soy un hombre de estatura promedio, mi cara un poco redonda, cejas gruesas y rectas, de ojos grises, nariz romana, mi cabello castaño llega hasta mis hombros, nunca me ha gustado llevar el cabello corto. Soy algo corpulento y atlético, de espaldas anchas y hombros pronunciados. Vestía un jean oscuro, una camisa negra la cual llevaba una imagen del Che Guevara y una chaqueta de jean encima de ella.
Elizabeth seguía callada y pensativa desde lo que le dije, al parecer fue error mío haberle dicho eso, ahora estará pensado que soy un descarado sacando provecho de la situación, visto que ella no se dignaba a decir algo, iba a proseguir para decir que me marchaba, puesto que la policía ya había llegado y estaban sacando a la gente para hablar con el dueño del local, Marcos se había ido no hace mucho, se marcho al escuchar las sirenas de la patrulla. Al momento en que abrí la boca ella se me adelanto.
A lo que llegamos le preste mi casco, solo tenia uno pues no pensé que fuera a necesitar otro. Encendí la moto y me subí mientras le señalaba que se montara sin problemas.
Tuvimos una conversación mientras la llevaba, me comentaba las atrocidades que Marcos le había hecho, no podía creer que después de todo siguieran juntos, yo de ella hace rato me hubiera separado de él. Luego empezó a preguntarme si tenía nova o mujer, que hacia por la vida, si trabajaba o no. A lo que le respondía abiertamente que no tenía novia ni mujer, proseguí diciendo:
No era mas que una vagabunda aguantando penumbras por el mundo sin futuro alguno, extenuada en las calles pidiendo limosnas para tener con que comer, nos conocimos en una panadería, fue de esos días en que te va bien por que te tiran unas cuantas monedas y lo aprovechas para comprar pan, él me vio atragantándome con el pan, pues eran varios los días que no había comido, se me acerco me convido un almuerzo, que nos viéramos en esa misma panadería a las 2:00 P.M., esa fue una mañana muy tediosa, esperando a que pasara el tiempo, recorriendo calles y mendigando, sin nada que perder me aventure allí para ver si llegaría, como estaba algo entusiasmada al poder comer algo decente en semanas llegue un poco mas temprano de lo acordado, faltaban unos 15 minutos para las 2, cuando al final el reloj marco la hora indicada no le veía en ningún lado, no tuve mas que pensar que era un desgraciado infeliz de esos que molestan a los susodichos, esperanzándolos para luego no encontrarse mas con una decepción colosal, por lo cual me fui a sentar frente a un pequeño árbol el cual su pequeña sombra me cubría un poco de los rayos del sol, luego de una larga espera me acerque de nuevo hacia la panadería para saber la hora, eran las 2:30 P.M. sentí un vacío en mis entrañas y derrame unas cuantas lagrimas por dejarme tirada y esperanzada de esa vil manera, sin más que hacer emprendí rumbo a irme y seguir con pidiendo limosnas, avanzada una cuadra vi como un tipo se acerco a la panadería con furor y vehemencia, mirando a todas direcciones desesperado, cuando me diviso se acerco corriendo y para mi sorpresa era él, aquel que me convido un almuerzo, me dijo que lo exculpase pues se había demorado mas de lo planeado en el trabajo, su jefe le tenia con mucho trabajo por hacer y nunca acaba, solamente puede ver como su pila de solicitudes aumenta, dijo que algunas veces le explotaban en bruto, fuimos al restaurante mas próximo y ordenamos, tenia todas las miradas encima, pero no era por ser la mas etérea del lugar, era por estar de jirones y ser la mas guarra del sitio, él se percato de eso y como nadie desea esto, me dijo que saliéramos del local que el pediría para llevar, de ahí fuimos a comer en un parque, él me comentaba de su vida, su trabajo ,sus hobbies y demás. Terminada la comida y después de platicar un buen rato, el vio su reloj el cual marco las 4:00 P.M. dijo que estaba retrasado una hora, pues tenia que estar en el trabajo a las 3 P.M. me comento que mañana nos viéramos de nuevo, en la panadería. El resto de ese día no hice nada, solo esperar a que amaneciera rápidamente para volver a encontrarnos, me convido a almorzar nuevamente, fuimos al restaurante ordeno para llevar y fuimos a aquel parque de nuevo, a seguir platicando, fueron pasando los días, semanas yendo a almorzar a ese parque, hablando y conociéndonos mejor, transcurrido el mes, me llevo un presente, un vestido fucsia con bellos ornamentos, no cabía en mis pensamientos ese gesto tan grande que él había tenido conmigo, llore de alegría.
Él sugirió ir a su casa para que me diera un baño decente, pues yo me bañaba a las orillas del río, se alejo y fue para atrás y trajo una bolsa consigo, la cual acerco y dijo que era para mí, había un cepillo de dientes, desodorante, jabón, shampoo y otras cosas de aseo, nuevamente cayeron sobre mis mejillas lagrimas, estaba muy contenta por todo esto, pues en mi vida tuve el placer de bañarme decentemente, nací en la calle y pensé que moriría en la calle, me dijo que no estuviera apenada y fuera al baño, que el iba a por la comida, estuve en el baño creo 50 min.-1 hora, cuando salí de ahí el no se encontraba en casa, por lo cual empecé a caminar curioseando, era un departamento pequeño la sala de estar, amoblada con unas lindas poltronas, en la mesita había una figura abstracta y llamativa a la derecha de la sala estaba la puerta principal y atrás estaba el comedor que girando a la izquierda se encontraba la cocina, salía un pasillo del comedor el cual finalizaba en el patio, en ese pasillo había dos puertas a la derecha y una la izquierda, en la izquierda es donde se situaba el baño, el primero de la derecha era un cuarto que utilizaba de estudio y lo usaba para guardar sus haberes, el cuarto contiguo era su pieza, un poco desordenada pero acogedora. Escuche la puerta por lo cual fui a la sala, traía en sus manos una bolsa era la comida, fue a la cocina a servirla, volvió con dos platos consigo y los coloco en el comedor, cenamos, platicamos y reímos, cuando terminamos de comer se acerco y me susurro que desde el momento en que me vio, se enamoro rotundamente de mi, que mi belleza era sublime, él sabia que debajo de esas viejas ropas yacía una mujer hermosa y divina, se acercaba lentamente hacia mí, sus manos cubrían mi cara las cuales dejaron de ser toscas y gruesas a suaves y delicadas, sus labios paulatinamente arrimaban los míos los cuales concluyeron juntos, sentía como empezábamos a armonizar los movimientos de nuestros labios, besándonos a tiempos perfectos, al compás mutuo, como cuando una orquesta toca y todos los instrumentos, que bien a destiempos pueden ser fastidiosos, el sonido es majestuoso y sublime ya que todos los instrumentos se vuelven un unísono siendo para los oídos un sonido celestial, sus manos pausadamente fueran bajando de mi cara y recorrieron sobre mi espalda, lentamente empezó a levantarme y abrazándome fuertemente sintiendo la calidez de su cuerpo sobre la mía, sus manos de alfarero transitando sobre mi, conducía sus manos de mi espalda a mi estomago subiéndolas paulatinamente hacia mis pechos, hacia calor, la ropa nos estorbaba por lo cual él fue quitándose la camisa para dejar apreciar sus pectorales y transitando hacia su pieza, con caricias y besos recíprocos extasiados del gozo, llegados a su cama empezó a sacarme el vestido que impedía a esas manos sutiles recorrer libremente mi cuerpo esculpido para él, empezó a besarme el cuello, descendiendo se topo con mis pechos los cuales acariciaba y besaba con furor, siguió su recorrido llegando a mi pelvis, mi cuerpo se estremecía intensamente del placer, un placer glorioso, su pantalón impidiendo el roce entre ambos, cohibiendo que mis muslos tocara la calidez de los suyos, por lo cual se despojo de el junto sus interiores, los dos completamente desnudos… acariciándonos, besándonos, amándonos... él haciéndome suya… extasiada de goce, de placer, de regocijo, estremeciendo y gimiendo, su cuerpo sobre el mío… sintiendo la calidez del suyo. ¡Oh! ¡No hay manjar más exquisito ni emociones más fuertes que tal proeza de dioses! Inmutados y sin alientos… cansados y fatigados… abrazándonos sin nada que decir, solo unas cuantas caricias más hasta quedar dormidos por culpa del agotamiento.
-Si deseáis lárgate de aquí y ni te molestes en llamarme, debería plantearme seriamente mis prioridades si fuera contigo, no soy tan estúpida para estar un día mas contigo, no quiero saber más de ti –Seguido de sus palabras se alejaba de él y se acercaba despaciosamente hacia mí, mientras él me miraba con desprecio y repugnancia, prosiguió diciendo- Que pena que usted se haya involucrado en esto, le agradezco ya que de una u otra forma me dio valor para desarraigarme de él, siempre que intentaba hacerlo me veía afligida por lo que él me pudiera hacer.
-No tenéis nada que agradecerme, déjate de tantas modestias –iba a proseguir pero ella me interrumpió
-Al menos déjame saber el nombre de quien me ayudo…
-Soy Alexander, pero esto es irrelevante ahora, mas importante aun, ¿donde te piensas quedar, si no vais a casa?
-Se de una amiga que me recibiría sin problemas y su casa queda a media hora desde aquí, es relativamente cerca mas ese no es el problema, el problema es dirigirse allá a estas hora de la noche –Dicho esto apenas me entero que ya eran la 1:30 A.M., ella proseguía- pues hay mucho malandro por ahí cerca -ella iba a continuar hablando y le detuve.
-Si no veis molestia alguna, te puedo llevar en moto hasta allá, solo me vais indicando el camino…-Ella me miro desconcertada y estudiándome por si no tenía malas intenciones al decirle eso, empezó a detallarme de pies a cabeza.
-No tenéis nada que agradecerme, déjate de tantas modestias –iba a proseguir pero ella me interrumpió
-Al menos déjame saber el nombre de quien me ayudo…
-Soy Alexander, pero esto es irrelevante ahora, mas importante aun, ¿donde te piensas quedar, si no vais a casa?
-Se de una amiga que me recibiría sin problemas y su casa queda a media hora desde aquí, es relativamente cerca mas ese no es el problema, el problema es dirigirse allá a estas hora de la noche –Dicho esto apenas me entero que ya eran la 1:30 A.M., ella proseguía- pues hay mucho malandro por ahí cerca -ella iba a continuar hablando y le detuve.
-Si no veis molestia alguna, te puedo llevar en moto hasta allá, solo me vais indicando el camino…-Ella me miro desconcertada y estudiándome por si no tenía malas intenciones al decirle eso, empezó a detallarme de pies a cabeza.
Soy un hombre de estatura promedio, mi cara un poco redonda, cejas gruesas y rectas, de ojos grises, nariz romana, mi cabello castaño llega hasta mis hombros, nunca me ha gustado llevar el cabello corto. Soy algo corpulento y atlético, de espaldas anchas y hombros pronunciados. Vestía un jean oscuro, una camisa negra la cual llevaba una imagen del Che Guevara y una chaqueta de jean encima de ella.
Elizabeth seguía callada y pensativa desde lo que le dije, al parecer fue error mío haberle dicho eso, ahora estará pensado que soy un descarado sacando provecho de la situación, visto que ella no se dignaba a decir algo, iba a proseguir para decir que me marchaba, puesto que la policía ya había llegado y estaban sacando a la gente para hablar con el dueño del local, Marcos se había ido no hace mucho, se marcho al escuchar las sirenas de la patrulla. Al momento en que abrí la boca ella se me adelanto.
-Bueno no le veo problema, nuevamente gracias por todo lo que has hecho por mí, espero no ser mucha molestia.
-No eres ninguna carga para mí –dije al mismo tiempo que le indicaba donde estaba estacionado y emprendiendo rumbo hacía allá.
-No eres ninguna carga para mí –dije al mismo tiempo que le indicaba donde estaba estacionado y emprendiendo rumbo hacía allá.
A lo que llegamos le preste mi casco, solo tenia uno pues no pensé que fuera a necesitar otro. Encendí la moto y me subí mientras le señalaba que se montara sin problemas.
Tuvimos una conversación mientras la llevaba, me comentaba las atrocidades que Marcos le había hecho, no podía creer que después de todo siguieran juntos, yo de ella hace rato me hubiera separado de él. Luego empezó a preguntarme si tenía nova o mujer, que hacia por la vida, si trabajaba o no. A lo que le respondía abiertamente que no tenía novia ni mujer, proseguí diciendo:
-No me gustan las relaciones convencionales y serias, mas esto no me impide que salga con una amiga de vez en cuando, la relación no pasa meramente de lo carnal y ella sabia antes de involucrarse conmigo que no deseo nada serio por el momento. –Supe por el retrovisor que ella me miraba con desagrado, una mirada fría y cortante, queriendo decir “todos los hombres son iguales” pero se quedo en silencio, por lo cual proseguí-
Lo que hago por la vida es irrelevante ahora, trabajo independiente como detective, tiene sus días buenos tanto malos… y otros peores, pero no me quejo, pues me da el sustento diario que necesito, cuando el negocio va bien me puedo dar ciertos gustos y el lujo de cerrar temporalmente, aprovecho ese tiempo para viajar, disfruto mucho viajando, conociendo lugares nuevos, aprendiendo de diferentes culturas, simplemente no me puedo quedar en casa habiendo tantas cosas por conocer fuera, la monotonía de esta vida me aburre y vicia, esa fue una de las razones de trabajar como independiente, pues me da la satisfacción de conocer nueva gente y rompe un poco el estilo de vida cotidiano al no tener siempre la misma rutina. -Ella me miraba curiosamente, hubo un rato de silencio, luego vi como de sus ojos brotaban unas lagrimas, por lo cual le pregunte que pasaba, me empezó a decir que no podía dejar a Marcos por ahí tan repentinamente. No entiendo como algunas veces las mujeres se pasan de estupidas y siempre se quedan con aquellos que las ultrajan, ella prosiguió diciendo:
-En este momento estaréis pensando que no me valoro, pero él no es lo que aparento en el bar, la verdad es que él es muy amable y buena persona, pues hace 2 años me ayudo prosperar en mi vida, -empecé a escucharla cautelosamente, al parecer iba a ser una de esas historias largas, ella continuo-
Lo que hago por la vida es irrelevante ahora, trabajo independiente como detective, tiene sus días buenos tanto malos… y otros peores, pero no me quejo, pues me da el sustento diario que necesito, cuando el negocio va bien me puedo dar ciertos gustos y el lujo de cerrar temporalmente, aprovecho ese tiempo para viajar, disfruto mucho viajando, conociendo lugares nuevos, aprendiendo de diferentes culturas, simplemente no me puedo quedar en casa habiendo tantas cosas por conocer fuera, la monotonía de esta vida me aburre y vicia, esa fue una de las razones de trabajar como independiente, pues me da la satisfacción de conocer nueva gente y rompe un poco el estilo de vida cotidiano al no tener siempre la misma rutina. -Ella me miraba curiosamente, hubo un rato de silencio, luego vi como de sus ojos brotaban unas lagrimas, por lo cual le pregunte que pasaba, me empezó a decir que no podía dejar a Marcos por ahí tan repentinamente. No entiendo como algunas veces las mujeres se pasan de estupidas y siempre se quedan con aquellos que las ultrajan, ella prosiguió diciendo:
-En este momento estaréis pensando que no me valoro, pero él no es lo que aparento en el bar, la verdad es que él es muy amable y buena persona, pues hace 2 años me ayudo prosperar en mi vida, -empecé a escucharla cautelosamente, al parecer iba a ser una de esas historias largas, ella continuo-
No era mas que una vagabunda aguantando penumbras por el mundo sin futuro alguno, extenuada en las calles pidiendo limosnas para tener con que comer, nos conocimos en una panadería, fue de esos días en que te va bien por que te tiran unas cuantas monedas y lo aprovechas para comprar pan, él me vio atragantándome con el pan, pues eran varios los días que no había comido, se me acerco me convido un almuerzo, que nos viéramos en esa misma panadería a las 2:00 P.M., esa fue una mañana muy tediosa, esperando a que pasara el tiempo, recorriendo calles y mendigando, sin nada que perder me aventure allí para ver si llegaría, como estaba algo entusiasmada al poder comer algo decente en semanas llegue un poco mas temprano de lo acordado, faltaban unos 15 minutos para las 2, cuando al final el reloj marco la hora indicada no le veía en ningún lado, no tuve mas que pensar que era un desgraciado infeliz de esos que molestan a los susodichos, esperanzándolos para luego no encontrarse mas con una decepción colosal, por lo cual me fui a sentar frente a un pequeño árbol el cual su pequeña sombra me cubría un poco de los rayos del sol, luego de una larga espera me acerque de nuevo hacia la panadería para saber la hora, eran las 2:30 P.M. sentí un vacío en mis entrañas y derrame unas cuantas lagrimas por dejarme tirada y esperanzada de esa vil manera, sin más que hacer emprendí rumbo a irme y seguir con pidiendo limosnas, avanzada una cuadra vi como un tipo se acerco a la panadería con furor y vehemencia, mirando a todas direcciones desesperado, cuando me diviso se acerco corriendo y para mi sorpresa era él, aquel que me convido un almuerzo, me dijo que lo exculpase pues se había demorado mas de lo planeado en el trabajo, su jefe le tenia con mucho trabajo por hacer y nunca acaba, solamente puede ver como su pila de solicitudes aumenta, dijo que algunas veces le explotaban en bruto, fuimos al restaurante mas próximo y ordenamos, tenia todas las miradas encima, pero no era por ser la mas etérea del lugar, era por estar de jirones y ser la mas guarra del sitio, él se percato de eso y como nadie desea esto, me dijo que saliéramos del local que el pediría para llevar, de ahí fuimos a comer en un parque, él me comentaba de su vida, su trabajo ,sus hobbies y demás. Terminada la comida y después de platicar un buen rato, el vio su reloj el cual marco las 4:00 P.M. dijo que estaba retrasado una hora, pues tenia que estar en el trabajo a las 3 P.M. me comento que mañana nos viéramos de nuevo, en la panadería. El resto de ese día no hice nada, solo esperar a que amaneciera rápidamente para volver a encontrarnos, me convido a almorzar nuevamente, fuimos al restaurante ordeno para llevar y fuimos a aquel parque de nuevo, a seguir platicando, fueron pasando los días, semanas yendo a almorzar a ese parque, hablando y conociéndonos mejor, transcurrido el mes, me llevo un presente, un vestido fucsia con bellos ornamentos, no cabía en mis pensamientos ese gesto tan grande que él había tenido conmigo, llore de alegría.
Él sugirió ir a su casa para que me diera un baño decente, pues yo me bañaba a las orillas del río, se alejo y fue para atrás y trajo una bolsa consigo, la cual acerco y dijo que era para mí, había un cepillo de dientes, desodorante, jabón, shampoo y otras cosas de aseo, nuevamente cayeron sobre mis mejillas lagrimas, estaba muy contenta por todo esto, pues en mi vida tuve el placer de bañarme decentemente, nací en la calle y pensé que moriría en la calle, me dijo que no estuviera apenada y fuera al baño, que el iba a por la comida, estuve en el baño creo 50 min.-1 hora, cuando salí de ahí el no se encontraba en casa, por lo cual empecé a caminar curioseando, era un departamento pequeño la sala de estar, amoblada con unas lindas poltronas, en la mesita había una figura abstracta y llamativa a la derecha de la sala estaba la puerta principal y atrás estaba el comedor que girando a la izquierda se encontraba la cocina, salía un pasillo del comedor el cual finalizaba en el patio, en ese pasillo había dos puertas a la derecha y una la izquierda, en la izquierda es donde se situaba el baño, el primero de la derecha era un cuarto que utilizaba de estudio y lo usaba para guardar sus haberes, el cuarto contiguo era su pieza, un poco desordenada pero acogedora. Escuche la puerta por lo cual fui a la sala, traía en sus manos una bolsa era la comida, fue a la cocina a servirla, volvió con dos platos consigo y los coloco en el comedor, cenamos, platicamos y reímos, cuando terminamos de comer se acerco y me susurro que desde el momento en que me vio, se enamoro rotundamente de mi, que mi belleza era sublime, él sabia que debajo de esas viejas ropas yacía una mujer hermosa y divina, se acercaba lentamente hacia mí, sus manos cubrían mi cara las cuales dejaron de ser toscas y gruesas a suaves y delicadas, sus labios paulatinamente arrimaban los míos los cuales concluyeron juntos, sentía como empezábamos a armonizar los movimientos de nuestros labios, besándonos a tiempos perfectos, al compás mutuo, como cuando una orquesta toca y todos los instrumentos, que bien a destiempos pueden ser fastidiosos, el sonido es majestuoso y sublime ya que todos los instrumentos se vuelven un unísono siendo para los oídos un sonido celestial, sus manos pausadamente fueran bajando de mi cara y recorrieron sobre mi espalda, lentamente empezó a levantarme y abrazándome fuertemente sintiendo la calidez de su cuerpo sobre la mía, sus manos de alfarero transitando sobre mi, conducía sus manos de mi espalda a mi estomago subiéndolas paulatinamente hacia mis pechos, hacia calor, la ropa nos estorbaba por lo cual él fue quitándose la camisa para dejar apreciar sus pectorales y transitando hacia su pieza, con caricias y besos recíprocos extasiados del gozo, llegados a su cama empezó a sacarme el vestido que impedía a esas manos sutiles recorrer libremente mi cuerpo esculpido para él, empezó a besarme el cuello, descendiendo se topo con mis pechos los cuales acariciaba y besaba con furor, siguió su recorrido llegando a mi pelvis, mi cuerpo se estremecía intensamente del placer, un placer glorioso, su pantalón impidiendo el roce entre ambos, cohibiendo que mis muslos tocara la calidez de los suyos, por lo cual se despojo de el junto sus interiores, los dos completamente desnudos… acariciándonos, besándonos, amándonos... él haciéndome suya… extasiada de goce, de placer, de regocijo, estremeciendo y gimiendo, su cuerpo sobre el mío… sintiendo la calidez del suyo. ¡Oh! ¡No hay manjar más exquisito ni emociones más fuertes que tal proeza de dioses! Inmutados y sin alientos… cansados y fatigados… abrazándonos sin nada que decir, solo unas cuantas caricias más hasta quedar dormidos por culpa del agotamiento.
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
P.D: Tratare de cada semana subir una "parte" mas.









