La película ha sido entretenida y magnífica. Cuando ví el título "el baile de los vampiros", al segundo me vino a la cabeza la imagen actual de vampiros, estilo Crepúsculo. Al segundo después, pensé que no era posible que en esta película se dieran tales vampiros. Viendo la película, me he dado cuenta de ello.
Hace tiempo, ví una película donde se representaba a Drácula, como un vampiro viejo, cínico, misterioso, fascinante y, sobre todo, peligroso. Esa película, junto a ésta, son las películas que mejor defienden y representan a Drácula, a ese esteotipo de vampiro de las leyendas de terror...
Me han gustado los personajes, en especial el viejo doctor. Inteligente, sagaz, arriesgado pero además despistado. El conde también he de destacarlo, por el aura de poder, fascinación que desprende y sobre todo, el misterio e intriga que le rodean. El hijo del conde, me ha recordado a Lestat ( si alguno se ha leído la saga de Crónicas Vampíricas entenderá el parecido.
La elección de un jorobado (que se nos muestra salvaje al principio, al matar al lobo) como criado y mayordomo del castillo me ha parecido adecuado. En cierta forma, los vampiros me han hecho recordar a los nobles de la Francia del Antiguo Régimen, vestidos finamente, con pelucas, ensimismados en sus bailes, con criados que lo dispongan todo, sin tener ellos que ocuparse de esas tareas. Se representa a los vampiros como clase superior.
En sí, la trama de la película engancha y te mantiene expectante frente a la pantalla. El lugar donde se desarrolla la escena es loable, en invierno, el castillo perdido en el bosque, lobos, la aldea con objetos de protección, el castillo viejo, con telarañas, cuadros que parecen que te siguen y te observan, numerosos pasadizos, el cementerio...
Pero la película no ha sido terrorífica, ( quizás en su época lo fue), nos presentan a los vampiros como monstruos, pero las dosis de humor que se dan en la película ( las caídas, el viejo bebiendo vino, el viejo borracho...provocan que esa atmósfera de terror se diluya, para volver a emerger en escenas como cuando están bailando y observan el espejo.
La música seleccionada para algunos momentos está muy bien elegida y es pegadiza, e incluso ayuda a conseguir el efecto deseado. Por ejemplo, la música que se escucha cuando están trepando por las almenas y el tejado para llegar hasta la cripta, hace crecer la intriga, la angustia por no saber que verán, por hacerte creer que van directos hacia una trampa.
También me ha gustado el final. Un final que trasmite la idea de que la amenaza sigue ahí, acechante...