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Dioses del metal

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Crikrien
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Dioses del metal

Mensajepor Crikrien » Dom Ene 23, 2011 12:27 am

Todas las obras escritas son de mi propiedad intelectual.

Edit:
Había creído que lo mejor era una licencia C.Commons, pero ya no, en vista de los últimos acontencimientos niego expresamente el uso de mi obra sin mi consentimiento previo, obras que han sido registradas en parte bajo el título "Caos".

Por último aclaro.

-Además aclaro que los relatos vertidos aquí son puramente ficcionales y que en modo alguno reflejan o pretenden hacer ensalzamiento o apología de la violencia u otros contenidos de tipo sexista, drogadicción o racismo. Por lo que ha de entender como una obra artística y no una declaración personal al respecto aún cuando en algunos el narrador sea en primera persona.

Pongo de sobreaviso que la obra que tengo entre manos no es para nada una obra ilustrativa de las bondades humanas, y como medio de expresión busco la meta final de una comedia romántica invirtiendo sus parámetros más tópicos. Es por ello que el contenido del mismo no es apto para niños menores de 18 según la legislación claro, según como yo lo veo si es apto si la mente es apta para verlo, mas me encuentro precavido al respecto.

Porque, quisiera con esto ahondar en la mirada crítica de una visión moralista de lo que son los estereotipos fijados por el cristianismo del amor, cultura que ha marcado incluso en ateos la mentalidad de hoy, y qué mejor manera que destruyendo esa mirada cínica, monótona y aburrida del amor creada por burgueses con aquellos mitos que dieron lugar al propio cristianismo y por ende a los ateos cristianos que abundan en la sociedad actual.

Todo ello, endulzado como he podido en una prosa melódica para intentar el dualismo de la expresión entre los terrorífico y lo benigno. Siempre una inversión de valores "buenos" para expresar el mismo fin, "el amor", hasta el punto de predisponer en una relación de pathos o tanatos freudiano del amor, aunque preferiría decir que bebo de Sade.

Anticipo que no pretendo ser un escritor cojonudo, que mi obra no es fácil de digerir porque mis dotes estilisticas son más bien arcaicas, y que aunque muchas de las particularidades mitológicas sean ciertas me he guardado el derecho a trastocar y manipular lo que he considerado de ambos dioses mitológicos.

Andaría a bien cualquier rectificación que sea necesaria.

Como comienzo a modo de inicio, es una mera presentación de los dioses y protagonistas. Busco varias cosas con la obra:

1-Romper la mirada maniquea del amor.
2-Dar igual protagonismo a la parte femenina y masculina.
3-Reflejar en deidades las pasiones bajas más humanas que existen, para ello incluso me he valido de la exageración.
4- Invertir de algún modo las estructuras líricas aunando el tenebrismo y el carácter poético de lo horrendo.
5-Flexibilizar el arte como hicieron los pintores y los cineastas hasta la mirada más repugnante y sanguinolienta a través del dominio y el amor.

Edit: Si la obra no adquiere ninguna aceptación, lo tendré que asumir del mejor de los grados posibles, dado que así ha de ser. Al igual que he de aceptar la crítica por muy dura que sea, puesto que he sido yo quien ha deseado exponer públicamente lo que he escrito. Es preferible una crítica antes que la indiferencia, si es esta última la que se da, bueno, no se puede tener todoxD.

Los que siguen el orden cronológico de la novela "Te importaría", "Me detendrías" y "Lo harías" están siempre numerados. Aquellos que tengan un nombre serán obras aparte.

Te importaría capítulos

Primera página desde el inicio al capítulo 6 - ftopic18762-0.html
Del capítulo 7 al 12 - ftopic18762-15.html
Del capítulo 13 al 17 - ftopic18762-45.html
Del capítulo 18 al 28 - ftopic18762-60.html (Capítulo 24 perdido.)
Del capítulo 29 al 40 (Capítulo 24 perdido.) - ftopic18762-75.html

Desmenuzados por posts y capítulos

Prólogo en este mismo post con el nombre Kali y Ares.
Capítulo 1 y este
Capitulo 2
Capitulo 3 y 4
Capitulo 5 y 6
Capitulo 7,8 y 9
Capitulo 10 y 11
Capitulo 12
Capitulo 13, 14 y 15
Capitulo 16 y 17
Capitulo 18 y 19
Capitulo 20
Capitulo 21 y 22
Capitulo 23
Capitulo 24 (Fallo de numeración.) En este post se incluye el capítulo 24 que había perdido, por lo que aparecen también capítulos posteriores, y en adelante en los post aunque leáis capítulo 24 hace referencia al capítulo 25 y así sucesivamente.
Capitulo 25, 26, 28
Capitulo 29
Capitulo 30
Capitulo 31, 32, 33 y 34
Capitulo 35.a hasta el 35.d
Capitulo 36
Capitulo 37,38 y 39
Capitulo 40


Me detendrías capítulos (Continuación de Te importaría.)

Prólogo ftopic18762-75.html
1 al 7 - ftopic18762-90.html
8 al 12 - ftopic18762-105.html
13 (Capítulo de Dafne.) al 24 - ftopic18762-120.html
25 al 29 - ftopic18762-135.html
30 - ftopic18762-150.html
31 al 35 - ftopic18762-180.html
36 al 45.1 (Infiernos incluidos.) - ftopic18762-195.html
45.2 (Todos los 45 incluidos.) al 50 - ftopic18762-210.html

Capítulos por post

Prólogo
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5, 6 y 7
Capitulo 8
Capitulo 9 y 10
Capitulo 11 y 12
Capitulo 13, 14 y 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19, 20 y 21
Capitulo 21, 22, 23 y 24
(El 21 está repetido.)
Capitulo 25
Capitulo 26 y 27
Capitulo 28 y 29
Capitulo 30 (El principio hace referencia a un corto que quise hacer y publiqué algo en el foro.)
Capitulo 31 y 32
Capitulo 33 y 34.1
Capitulo 35
Capitulo 36 al 40.2
Capitulo 40.3 al 40.6
Capitulo 40.7 también son estos dos post este y este
Capitulo 40.7, 41, 42, 43 y 44
Capitulo 45.1
Capitulo 45.2
Capitulo 45.3
Capitulo 45
Capitulo 46
Capitulo 47, 48 y 49
Capitulo 50

Lo harías capitulos (Continuación de Me detendrías.)

Prólogo al 2 - ftopic18762-210.html
3 (ya completo.) al 40 - ftopic18762-225.html
41 al 50 - ftopic18762-240.html

Prólogo: Cap: 1 - Luzbel
Prólogo: Cap: 2 - Ares
Capitulo 3, 4, 5, 6 y 7
Capitulo 8, 9, 10 y 11
Capitulo 12, 13, 14, 15, 16 y 17
Capitulo 18, 19, y 20
Capitulo 21,22 y 23
Capitulo 24, 25, 26 y 27
Capitulo 28, 29, 30 y 31
Capitulo 32
Capitulo 33
Capitulo 34, 35, 36, 37 y 38
Capitulo 39 y 40Capitulo 41 y 42
Capitulo 43, 44 y 45
Capitulo 46
Capitulo 47
Capitulo 48, 49 y 50


Lo harías II (Continuación Lo harías )

0 al 5 - ftopic18762-240.html
6 al 25.2 - ftopic18762-255.html

Capitulo 0 y 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4 y 5
Capitulo 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12
Capitulo 13, 14, 15, 16, 17
Capitulo 18 y 19
Capitulo 20 y 21
Capitulo 22
Capitulo 23 y 24
Capitulo 24- lo que faltaba y 25 al completo.

Se podría (Continuación Lo harías II)

Capítulo 1 y 2
Capítulos 3, 4 y 5
Capítulos 6 y 7
Capítulo 8, 9 y "Kali completo"
Capítulo 10
Capítulo 11, 12 y 13
Capítulo 14 y 15
Capítulo 16
Capítulo 17 y 18
Capítulo 19, 20 y 21
Capítulo 21 y 22
Capítulo 23
Capítulo 24 y 25
Capítulo 26
Capítulo 27, 28 y 29
Capítulo 30, 31 y 32
Capítulo 33, 34 y 35
Capitulo 36, 37 y 38
Capítulo 39, 40, 41 y 42
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo 45, 46 y 47
Capítulo 48, 49 y 50
Capítulo 51, 52 y 53
Capítulo 54, 55, 56, 57, 58 y 59
Capítulo 60 partes I a la VI
Capítulo 60 partes VII a la IX
Capítulo 60 final


Niebla de los Dioses
Prólogo


Kali
Spoiler: Mostrar
Se narra que en la apoteosis del mundo la diosa Kalí fue la más cruel entre las crueles, masacraba y vestía un collar de cabezas; Terrible entre las terribles, ávida del líquido vital, amante del sufrimiento de quienes se le acercaban, deseosa de ver a los mortales implorando clemencia. Ansiaba ver la sangre recorrer los cuerpos de las víctimas, mientras se regocijaba masturbándose entre los muertos que ella misma daba muerte. Ardiente como un incendio en mil ciudades, poderosa como pocas en su haber, su simple mirada significaba la defunción y tortura de cualquier ser vivo que se le acercase lo más mínimo.

Ella dominaba parte del oriente, peleada contra todos, era respetada por su crueldad. Sus mayores diversiones eran aquellas que tenían sexo y sangre por todas partes, dejando a un lado la moralidad adyacente entre los débiles de espíritu, ella anhelaba por encima de todo observar el padecimiento de sus víctimas.

Solía vestir de negro, sus ojos a veces emanaban hielo, y sus cabellos ondulados ahogaban a los mortales en hilos de pelo dorado, su hermoso cuerpo era dibujado con una cintura avispada, un busto curvilíneo de gran envergadura, definidas por la dulzura y la perfección en sus líneas, en vez de por el desatino de la exageración.

Exceso de belleza, de crudeza, y de sed de sangre. Se dibujaba una perfecta curva hasta su trasero que colmado en virtud se alzaba como una colina siendo de incalculable factura las partes de su cuerpo sabroso para cualquier ser viviente. Junto a ella, sus fieles siervos mortales los thags, que estrangulaban para satisfacerla, ella observaba nerviosa y excitada todo tipo de barbaries que tuvieran que ver con la muerte. Sus siervos jamás perdían tiempo en obedecer a su diosa.

Conocedora de los infiernos y renegada de los paraísos, andaba a caballo entre un mundo y otro, se manifestaba en ocasiones rodeada de olas, tal era su cólera, capaz de inundar el mundo, gustaba de ver como los mortales la temían, mas le gustaba también sentir el placer que suscitaba entre los varones y las hembras de los mortales. Solía ver con curiosidad y satisfacción como cientos de varones se sometían a las licenciosas prácticas de Onán solo con oler sus cabellos, pero era muy escrupulosa, no soportaba la fealdad en absoluto, no soportaba a esos gordos y descuidados, le atraía la belleza del cuerpo mortal masculino.

De los placeres de la carne prefería jugar con aquellos mortales insignificantes y después cortarles las cabezas, o si le resultaban agraciados mantenerlos hasta que se cansaba y los mataba. Aún sabiendo este fatal destino, muchos seguían yendo ambicionando un instante del placer que ella, Kali, otorgaba.

Así de temida era Kali, tanto como lo ha de ser un ser de tal naturaleza violenta y agresiva, que se manifestaba con tal máscara de preciosidad y deleite, una combinación perversa que bien podría llevar al mundo al caos.


Ares
Spoiler: Mostrar
Mientras en el seno de una de tantas contiendas en Occidente, se hallaba un joven de cuerpo desnudo y musculado, no en demasía, pues es un dios, una divinidad de las que pocas veces se hacen gala de ornamentos. Sus cabellos cortos, rizados y negros delataban su ascendencia occidental. Únicamente portaba su espada, su escudo, su casco que en muchas ocasiones dejaba a un lado y alguna tela que tapase sus piernas, era conocido por Ares, dios de la guerra.

Dueño de su propio destino, en ese instante no se encontraba animando a los mortales a luchar, sino haciendo el segundo placer de su ser, yaciendo en su cama con Afrodita. Así era Ares, cultivado y agresivo entre los dioses y mortales, no distinguía entre divinidad o mortalidad. Solía sentarse en su trono hecho por huesos de animales (Humanos o no.) mientras se deleitaba mirando con alegría a través de su escudo el llanto de cientos de mujeres viudas, y de aquellos huérfanos que serían vendidos como esclavos.

Ares se deleitaba con el sufrimiento ajeno, disfrutaba con el dolor de quienes habitaban a su alrededor, motivo por el que Afrodita solo lo deseaba para compartir cama con él. Ella al igual que todos los dioses conocían la naturaleza inmunda y destructiva de Ares, pero ella al igual que todas las diosas conocían el fuego que ardiente las instaba a mantener encendido durante largas noches con él. Esa fogosidad que las forzaba, violaba y luego las maltrataba mientras se deleitaba follándoselas.

Turbado y solitario, Ares solo mantenía dos contactos: El sexo y la sangre. Su vileza no solía tener parangón, cierto era que su inteligencia estaba entre las más dotadas. Buscaba en muchos casos de la filosofía, gustaba de la misma, amaba como su hermanastro de la música, solía escuchar los violines que engarzaban con dulzura sus cenas, cenas provistas de orejas y ojos humanos; Sin contar cuando se divertía lujurioso violando a alguna viuda a la que dejaba en tal estado poco antes de la violación, mataba a su marido, lo descuartizaba, a veces se alimentaba con sus corazones, por si podía sentir: “El amor otorgado por Cupido.”, y después sometía a la “amada” viuda. Nunca funcionó, en su ser solo cabía el odio, el resentimiento.

Solía ser general entre humanos, le gustaba de avanzar entre sus soldados en un carro negro, llevado por el ébano en movimiento que eran sus caballos “Fobos y Deimos” con el mismo nombre que llevaban sus hijos. Solía recibir tantos apelativos, pero de entre todos ellos había uno que le daba bastante gusto Miaiphonos, o el manchado de sangre, era el que más le gustaba, por lo que implicaba y por lo que era como ser.

Su existencia bestial y tormentosa, no podía apagar sus llamas, y su furia, se apegaba al fuego y a la llama como sus símbolos frente a la debilidad de los hombres. Siempre del lado de sí mismo, jamás apoyaba nada que fuera contra su propio placer: La destrucción.

Odiado entre sus siervos, e incluso entre sus hermanastros y sus padres, solo los fuertes, solo los valientes, los individuos invencibles podían siquiera seguir su senda manchada de sangre, de éstos solo los tracios se atrevían en su cultura belicosa tener cierto deseo de consagrarse a él. Este era Ares, dios del asesinato, de la matanza, uno entre pocos, fuerte y poderoso, temido y odiado, y como él mismo diría: “Jamás amado, porque a la bestia es imposible amarla.” (Quizás siempre descarte a la enfermiza Enyo.)


Edit: 3/4/2011
El misantropo
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Desde el día en el que ando entre las cucarachas que conforman la raza pútridamente humana, solo siento deseos inmensos de suicidarme, no sin antes acabar con todos los que me rodean. Patéticas reformulaciones orgánicas que se oxidan hasta límites insospechados. La mentalidad de la escoria humana está basada en el sentido más radical del egoísmo, desde el momento en el que privan al mundo de su esencia para clasificarlo. Ansío a cad ainstante ver como gritan y lloran las mujeres embarazadas y los niños, mientras les arrancan los ojos, llevándolos como esclavos a una plaza. El virus que afecta el mundo debería ser estirpado de cuajo.

Aquellos que te rodean buscan aprovecharse de lo que puedas ofrecer, los que tienen el don de la dignidad pierden ante los más pícaros y miserables. Los genocidas son verdaderos ídolos dentro del subconsciente y son más conocidos que los grandes valedores del mundo. Degradante estigma de escoria humana, que me ha afectado, estoy incompletamente corrupto a causa de los míseros humanos. Entre los que solo les une una igualitaria concepción sexual, como monos empalmados que entienden la existencia como parte de un sentido de apareamiento, perdiendo todo contacto con el intelecto, la sociedad ociosa, llena de idiotas. Prefieren servir a una masa social, antes que andar por sí mismos, y el concepto de comunidad ha derrocado a la potencialidad del individuo, mientras ya no quedan verdaderos caballeros ni en el maldito mundo de la guerra. Ya no hay reglas, solo una moneda intensa codicia de hombres que no paran de ambicionar.

Si no tengo el valor de suicidarme, al menos espero que el mundo entero se desintegre y pueda divertirme viendo como todos los humanos acaban bajo la negra tierra provocada por las bombas nucleares, la mayor bendición que nos ha traido la madre naturaleza.

Cuando mueren humanos, no paro de beber y celerbrarlo, un humano muerto es una infección menos de la que el planeta y el universo debe preocuparse.


"amantes".
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-Decidme cual es el camino que tuvo escoger Dios, para ponerte enfrente mia, traerte como el perfume trae consigo la atracción. He sido puesto entre lazos atados, entre la pasión y el desarraigo de una vida villana. No obstante, yo no he sido como otros un pecador de facto, sino un pecador de ideales, he quemado al pueblo y lo he vuelto contra sí mismo. Mis pecados son aleccionar y manipular a quienes me rodearon; convertirles en la sombra de lo que fueron.
-No me interesan tus victorias derrocando las mentes populares.
-¿Os interesa acaso mi vida, esperáis que hablemos de lo que somos?
-Quisiera saber porqué resultáis tan distante con el mundo. Patéticamente soberbio.
-Cuando nadie os ama, y el recuerdo de un susurro en vuestro oído como si una dulce voz cariñosa fuese solo una pesadilla, comprenderéis a lo sumo lo que yo soy.
-Quiero saberlo ahora.
-Imaginad, venid y sentaos. –Las dulces manos de la bestia inmunda, posaron con suavidad a la musa rojiza en aquella silla de seda celeste, adornada de oro. – Ahora, volved a mí, ceded al crepúsculo abatiendo lentamente vuestros ojos. He envuelto al sufrimiento de un halo de preciosidad, mas me he guardado en el interior de mi corazón esta luna ardiente que iluminaría el mundo entero hasta cegarlo. Ahora, mi dulce voz, hay un páramo negro que envuelve todo lo que ves, el viento y el sonido de los árboles ennegrecidos y sin hojas ni flores te muestran como clavos un mundo vertical e impracticable. Los cuervos miran, es todo desierto, poco a poco tu respiración se agita.-El suave tacto de las manos movieron el precioso pecho de aquella hermosa muchacha, haciendo las veces de corazón inquieto y nervioso.- El aliento que notas recorriendo tu cuerpo, es el reflejo de la humedad que hay en el lugar, sombrío y terrorífico, donde no hay nada más, salvo la verdad. De pequeña te vistieron, piensas, te vistieron como a una princesita. Que guapa eres, pero te engañaron, te vieron como una máscara, no como un ente, el vacío atraviesa tu corazón cuando lo descubres, mujer, amiga, hermana, hija, eres un cliché para el hombre de turno. Hasta que pudiste llevarlo, has sabido vivir felizmente, no obstante, aparece como una llama entre el mar, inexplicable y totalmente descontrolada. Hastiada y marchita, como el páramo que te presento. Me dirías hasta que punto puede un fantasma seguir vagando viva. ¿Lo dudáis? Indudablemente es muy difícil de esclarecer tal forma de existencia. El frío está entrando por vuestro ser, os invade, el frío, mas lo peor de todo no es la sensación escurridiza de este, sino saber que no hallaréis respuesta alguna. –Los labios del narrador, calientes y húmedos se posaron en la oreja de ella, y levemente surcaron hasta besar sus carnosos labios.- Dejadme hacer, durante una noche, el sueño de una existencia real y verdadera, fuera del andamiaje de lo grotesco y trivial. Alcanzando el éxtasis de la sensibilidad divina.

Ella le detuvo con sus dedos.

-Me habláis de mí, pero no os he escuchado hablar de vos.
El resto del joven palideció y apartó la mirada. Ella insistente se volvió hace él acariciándole, aquellas cicatrices en el cuello, primero huidizo se apartó, después ella volvió junto a él y las saboreó con sus dedos.
-¿Qué sois?
-Seguid el ejercicio. Os lo mostraré. –Cerró nuevamente los ojos de la dama, mientras su ser removía la estancia, la oscuridad parecía haber tomado la habitación.- Imaginad a lo lejos una jauría de lobos, sus fauces ensangrentadas delatan y convierten la luna en una luna borgoña. Corréis, no os importa morir, sabed que hay una figura humana con las manos manchadas del vital líquido. Sus ojos lloran, lloran rojo y agua salada. Miran al cielo, casi parece que aúlla. Su mirada es penetrante, sin embargo es tímida, baja el rostro avergonzado. Huele a muerte, huele a dolor, se acerca a vos con aires arrogantes, pero distraído en el suelo, sus ojos jamás se posan en los vuestros, os evita, sus hermanos lobos le miran. Están rabiosos. No obstante son bestias y le obedecen. Os abre su corazón, en trance os lleva a su pasado. ¿Podéis ver como era alguien normal? ¿Cómo andaba entre hombres sin ser una bestia? Pero la suerte quiso de sí mismo que el mal le afectará, pasó de ser un hombre a un monstruo. Cuando las heridas físicas se curaron quedaron secuelas irrevocables, cicatrices que nunca se irían y el sufrimiento encerrado durante años en una torre odiando al mundo. Al salir, le pidieron que no odiase, que sonriese, que se quisiese. El lobo gritaba, mientras el niño lloraba. Ya no había vuelta atrás y sus intentos se borraron con su felicidad. Rehusé la vida humanada. Como pude, mas no he podido, y mi individualismo ha supuesto un lastre demasiado grande. Mi filosofía estaba hecha para dioses, no para ángeles desterrados del paraíso. No pude seguir los preceptos de mi filosofía perfecta, siendo tan imperfecto, lamentablemente me volví el mejor entre mis pares, sin embargo estaba roto. Ya estaba roto.
Ella derramó una lágrima y abrazó al narrador.
-Sabed que no necesito de la lástima.
-Pero sí del amor que os ha negado el mundo.


Miedo
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Cuando vas por la calle y andas como cualquier otro miras a muchos tipos de personas: Gordas, feas, guapas, chulas, normales, timidas, distraidas, seductoras y asustonas, no importa cuan diferentes sean interna o externamente ya que si te detienes un poco a escudriñar en sus vidas todas poseen un factor muy común: Sexo y miedo.

No importa lo inteligente que sea, lo idiota que pueda llegar a ser, somos primarios y por lo tanto podemos conocer las motivaciones más básicas del ser humano, sois tan patéticos, pero me resultais hermosos. Intentais aglutinar en vosotros mismos y en vuestras vidas un sin fin de significados que no son más que máscaras para "clasificaros".

Ejemplo; Cuando veis a alguien que va de negro es un "siniestro", depende de la cultura individual es un gótico o cualquier ramificación. En consecuencia existe una diferenciación y según tu lugar en el mundo, es "mejor", o "peor". La necesidad de clasificar es para intentar "explicar", por ejemplo cuando tu no sabes que color elegir, explicas que has elegido un color porque para ti "es mejor".

Esta clasificación se da por miedo, al igual que la sexualidad, existe una pequeña teoría suprema que toda vida y sus motivaciones se cimenta en el parásito vital, osease un parásito que nos enferma con su miedo a la muerte. El miedo provoca muchos estados alterados, pero gracias al miedo uno puede desarrollar capacidades que no se consiguen en un estado normal de existencia. Gracias al miedo corremos más y mejor, vemos más y mejor y somos capaces de saltar, ser ágiles y luchar, ¿Por qué? por el miedo a morir, realmente no pensamos en el dolor, el miedo nos inhibe del dolor, pero el hecho o causa de que nos dañen nos hace ver el fin último cercano a la MUERTE.

El miedo a la desaparición o al exterminio individual es el principal motor de nuestros primeros años de existencia, aunque seguramente penséis, hay niños que no se asustan de nada cuando son bebés ¿Y? que no haya un estado de nerviosismo no quiere decir que no exista el miedo innato en el hombre, el miedo es algo que nace en nosotros, inclusive si me apuráis el miedo es el único sentimiento que no nos abandona nunca.

La civilización se ha basado en el miedo, miedo a ser encarcelado, miedo a sufrir castigo, miedo a ser rechazado socialmente, miedo a vivir solos, miedo a no ser parte de la comunidad y sobretodo miedo a no dar sentido a tus instintos.
Este último miedo es mucho más importante de lo que pensáis, este último miedo es el que usa el parásito vital para alentar al placer en el sexo, el sexo es placentero y vicio porque el miedo a desaparecer como especie es lo que nos está exigiendo. El miedo innato de especie, es el segundo gran miedo, si no existiera ese miedo las hormonas no nos gratificarían con placer mundano el sexo, por lo cual, la motivación biólogica del placer sexual es el propio miedo a desaparecer como especie. Si el sexo no diera placer, la especie moriría.

No importa que individuos follen y no tengan crías, lo importante es que el 99% de la población "normal" desee follar y cuando hablo de normales, hablo de personas sanas y sin deficiencias mentales como esos mongolos retrasados.

Por lo cual podemos afirmar que follamos por miedo a que muera la especie, aunque ello sea indirecto y algo que nos importe una mierda. Realmente que se muera gente en África tampoco nos importa una mierda, pero socialmente necesitamos sentirnos en condescendencia con las víctimas.

Lo que vengo a decir, es que toda acción está basada en el miedo, pero no quiero decir que cuando salgas a la calle salgas porque tienes miedo, el peor de los miedos no es el que se conoce, sino el que no se sabe de él, pero está ahí activado, esperando en cualquier momento destrozarte.

Los grandes gobiernos lo han aprovechado y ahora es la democracia, la gran dictadura quien más apurado este sistema, el miedo desconocido: "El miedo a pensar", antes te mataban o fusilaban, el miedo era real, ahora el miedo está en nosotros, el gobierno ha impuesto una sociedad asustadiza al pensamiento, ven el pensamiento como una corrosión, pobres e incautos. Por lo que deciden evadirse con las drogas "ilegales" que el mismo gobierno fomenta para el ocio y la cultura juvenil, pero de este gran plan del terror sin nombre, no caí en la cuenta hasta hace poco.. el miedo a no pensar se solapa FOLLANDO. Y entonces el pensamiento útil se convierte en pensamiento sexual, un pensamiento que no lleva a NADA. Los gobiernos han hecho que sintamos miedo a pensar y que lo poco que pensemos sea "quiero disfrutar de mi vida" o "he follado con esta o con la otra", por lo que han logrado transformar diez mil años de evolución mental en una decadente y patética raza de monos empalmados. Ni los mejores dictadores lo hubieran conseguido, y todo sin disparar un solo tiro...


Te esperaré
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Te esperare....
Aunque pasen los años, y las estaciones te esperare
aunque caigan las inmensas gotas de dolor te esperare
te esperare aun sabiendo que no vendras
te esperare aun luchando contra el mundo
te esperare por siempre porque te amo
te esperare por siempre pues tu sonrisa fue lo unico que me hizo feliz
te esperare hasta mi muerte...
hasta el fin de mis dias, te esperare... te esperare
Si tu no hubieras existido, yo no esperaria a nadie, me habria suicidado ya hace largo tiempo, sin importar nada, mi vida no es significante comparada contigo amor mio, por eso mismo te esperare, hasta que vengas a mis brazos, te esperare hasta que beses mis labios, te esperare... meses, siglos, te esperare, te esperare, aqui estoy sentado esperandote... no quiero hacer otra cosa, para muchos es importante vivir la vida, que nada se pare, que nada se canse, mi amor por ti nunca se va.. nunca cambia es por ello que aqui me quedare, viendo el cambio del mundo, eserando por ti....

Esperando verte desde aquel horizonte.... te lo dije, te esperare lo que haga falta con tal de que alguna vez regreses a mi lado.., te esperare...

Y ahora te diré que se acabó, cuando vuelvas a ser tú, ya volveremos a hablarnos.


A que si
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Si fuésemos almas que vuelan os puedo asegurar que la mía sería la más amada, tengo todo lo bueno de un hombre y todo lo malo de una mujer, soy la condensación perfecta que permite a quienes pueden ver, entender que incluso el más negro de los lugares, puede resultar agradable.

Si algo he aprendido de este mundo, es que no hay ningún karma, cuando haces algo malo no se te devuelve mal, salvo que creas en ello, siempre he pensado que si crees de forma subconsciente en algo y lo tomas como una verdad oculta, ésta en tu vida se convierte en una verdad.

Lo que vengo a decir, si no me explico bien, es que realmente si para ti es importante el color rojo, verás el color rojo hasta en la sopa. Si alguien piensa que haciendo el supuesto bien le pasarán cosas buenas, allá esa persona, yo durante años he sido bueno, he ayudado y lo único que recibí fue un gran y jodido vacío, yo era capaz de morir por una persona que acababa de conocer ¿Qué por qué? Existe una frase que leí en el Final Fantasy IX, la decía el personaje Yitán “¿Se necesita una razón para ayudar a alguien?” y yo voy más allá, ¿Se necesita alguna razón para morir protegiendo a otra persona?, suena raro, pero si alguien me pidiese con su corazón atenazado, por favor llévame al fin del mundo y protégeme, yo realmente lo haría.

Durante años he pensado que aún en lo degradado de mi existencia, deseando que la gente muera y riéndome de los mongolos y los gordos, de los feos y los idiotas, de los débiles y marginados, si alguien humano me hubiera venido y me hubiera dicho “Voy a morir.” Yo le hubiera respondido “¿Quieres que muera en tu lugar?” Lo juro, yo no era un depresivo apático, antes me hacía pajas todos los días mínimo dos, me divertía con los amigos gritando, no bebía, porque era un chico con valores y honor. Era buena persona, no deseaba la guerra, ni el mal ajeno, lloraba por mis perros, cuando morían, protegía la fauna y flora, no tenía discriminaciones. Ni me metía con los gordos, ni con nadie, vivía libre de ataduras, pero esclavo del mundo. Sonará raro, pero yo era libre, era tímido, pero libre, libre de vicios y libre de virtudes, no destacaba, pero tampoco me hundía en la miseria, lo más desagradable, es que en el mundo ocupaba un lugar muy malo, era un títere. Vivía por y para los demás, ahora sigo viviendo igual, como todos un poco, como tú. No obstante, me di cuenta de otra cosa, cuanto más crecían mis vicios, drogas, putas, depresión, mayor era mi material artístico, cuanto más dolor sentía, más vacío crecía en mi, pero a la vez más bello era mi prosa. Realmente ahora no paso desapercibido, es como si un genio tomase mi cuerpo, no sé porqué, y ahora él me domina, ese genio me ha creado muchos problemas, pero me ha dado una dimensión suprema.

Ese genio ha hecho que lo que estés leyendo ahora mismo sea una obra maestra no reconocida por el mundo. Me ha permitido explorar el mundo, me ha permitido ver la vida tal y como es y también vestirla como quiero vestirla, sin embargo el precio ha sido muy alto. He pagado con mi vida y con mis sueños, con mis relaciones sociales y con mi espíritu toda esa genialidad y ahora mis vicios y defectos son tan grandes como mis virtudes.

Estoy excediéndome, no me gustaría dar una clase de moralidad y justificar mis actos y pensamientos viles, pero si que te debo decir que al vivir atado a mí mismo, me he convertido en el amo del mundo. No se necesita un gran ejército, ni tampoco dinero y fama para ser el amo del mundo, ya que sencillamente el mundo eres tú. Si nadie te hubiera dicho que mueren niños africanos, en tu mundo esos niños no existen, sólo puedes imaginártelos aún diciéndote que eso pasa, como si te imaginas a un caballo volador, tu mundo es lo que entra en contacto contigo. Por lo que puedes ser dueño del mundo. Lo lamento, pero tengo que seguir calentándote la cabeza, sino en este epílogo si en otros, dejaré por escrito, lo que quiero decir.
Esto es el precio de no tener a nadie y no haber conocido a nadie que valga la pena


Personal Monster
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Soy el periodista Jerónimo me encuentro en la cárcel de máxima seguridad, tan segura que ni siquiera los civiles sabíamos de su existencia, aquí se tiene detenido al preso más peligroso de las últimas décadas, quién extrañamente apareció recientemente en un medio de comunicación para entregarse voluntariamente en un programa en directo. Sus atrocidades pasan por conducir a una banda terrorista al asesinato masivo de comunidades religiosas y edificios financieros. El genocidio en festejos de toda índole, con un ristre de muertes sin numerar aún. En su mensaje en directo aterrorizó al mundo. Como la voz del diablo. Nuestro monstruo personal.

El periodista paró el cassete y entró, le gustaba el sonido de la cinta. Le hacía sentir seguro. Aquel demonio que esperaba que echase espuma por la boca se mostró calmado. Era un hombre racional, tranquilo, nadie diría que era un monstruo. Incluso pareciera ser un tipo tímido. Su mirada fue la mirada de alguien sereno y triste, sin embargo alguien en quién cualquiera de nosotros confiaría en cuanto cogiera rodaje, esas personas que se alejan de los demás, pero que sabes que si están en tu círculo personal jamás te traicionarán.

Descripción figurativa del físico del entrevistado; Muestra un aspecto cuidado, pelo peinado, ojos tímidos como ya dije antes, mirada vacía. Seriedad en su expresión, las manos las tiene juntas encima de la mesa, parece incómodo.

Descripción de su apariencia psicológica; Está tranquilo, frío, aunque muestra ciertos síntomas de miedo.

Descripción del escenario donde se realiza la entrevista; Habitación policial, sin espejos, con una salida, una mesa y dos sillas una delante de la otra.

Descripción del tono del diálogo previo a la entrevistas en sí. Lo poco que he oído de su tono ha sido suave y calmado.

Recuento de la biografía del entrevistado; Asesino se le atribuyen más de tres mil muertes indirecta o directamente. Líder de una banda terrorista internacional.

Otro tipo de descripciones literarias, El Horror en un hombre, la gran oportunidad de un entrevistador. La sintonía es dejarle hablar siendo un criminal con una alta estima sobre sí mismo, lo mejor será adularle y mostrarme temeroso.


-Encantado, las cosas como son, todo esto se me hace algo complicado siendo usted quién es.
-No se preocupe, no le haré nada.
-Nadie diría eso… sabiendo lo que ha hecho.
-No pasa nada, dispara.
-Empieza la grabación. Bueno me puede decir su nombre y edad.
-Soy Salvatore Rosa, conocido como Muerte, o Personal Monster Tengo 33 años. ¿Quieres saber si estoy soltero?
-No gracias.
-No me molesta, estoy casado con mis víctimas. Me las imagino y me encanta saber que soy el responsable y cargo con esa culpa. Por eso es mi matrimonio personal.


Tiempos violentos
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Capítulo Uno Tiempos violentos

Yacía llorando aquella mujer que poco se parecía a la arrogancia que mostró cuando la vi por primera vez. Temblaba lo que le quedaba de cuerpo, después de haberla violado durante una hora, cortando sus pies y viendo como se desangraba poco a poco, solo pedía con su mirada que la matase. No podía hablar, porque su lengua ahora decoraba el suelo. En ese momento me senté encima de ella, mirándola fijamente, sus lágrimas olían como su miedo, sus ojos la habían humanizado. Ahora ya no era la mujer que se esperaba de ella, solo era un despojo, sus conquistas, sus victorias habían sido reducidas a la nada. Suavemente con mi cuchillo empecé a cortarle los ojos ella se desmayó, pero por fortuna sufrió durante unos segundos. Una vez que tuve sus ojos en mis manos los aplasté con mi fuerza.

Para asegurarme quemé la casa por completo y me marché. La luna parecía darme la bienvenida toda vez que quiso recibirme como a un glorioso empleado. Apreciamos a quienes nos hacen daño y olvidamos a quienes nos quisieron.

Ardiente fue el recuerdo que olvidé. ¿Mi infancia? ¿Dónde quedó? Era posible que la unión de los actos tan deleznables como placenteros fuese un producto de mi voluntad, o de un pasado lleno de calvarios inenarrables.

La tos mermaba el ánimo del asesino, un mensaje al móvil fue la señal, otra vida que sesgar, otro racimo de poción para seguir andando. Tomó como su único camino hasta tal punto que se cegó. Sólo al matar encontraba a un sentido.

Cuando mato siento como si mi vida hubiera sido creada por algo, es el sino que he creído encontrar y no hay más argumento que ese. Mientras yo crea en ello no habrá nada más que se pueda detener. Espero con ansias que alguien me dé un final digno de mí.

Es posible que el mar, que recuerda en ocasiones sea no solo una mirada hacia un perturbador futuro donde la paz será muerte, sino un sentido fijo hacia un pasado eterno que galopa sobre sus hombros. Tararea poco a poco desde lo más bello que puede besar o tocar, tararea.

Ha llovido desde que mis víctimas fueron más viejas que yo, han pasado muchas primaveras. Pobres aquellos que son como la primavera, las nuevas primaveras. Miran, pero no observan, hablar, pero no dicen, oyen, pero no escuchan. Sus pecados son su dejadez y apatía, mis pecados son mi pereza y mi eterna sombra. He nivelado el asunto, he buscado pocas alternativas. Mea culpa, pues yo no soy la oveja guiada por el pastor, yo no camino por un valle de muerte y sombras, yo soy el creador de ese valle para las ovejas descarriadas. Hasta qué punto puedo escapar de un criminal que forma parte de mí. Soy una bestia, soy un loco, lo peor de todo es que he querido serlo, los he dejado salir. Puedo y debería buscar culpables en la sociedad, en los que me rechazaron, en aquellos que me atacaron, en los que me juzgaron, sin embargo sería estúpido. Yo elegí el camino de las sombras, yo fui su ejecutor, yo era el que penetraba a aquellas vírgenes que lloraban pidiendo auxilio, mientras sus padres miraban. Yo fui el que comía ojos de humanos y jugaba a ellos como pelotas de fútbol. Yo fui quien llenó una habitación de la sangre de una esposa mientras obligaba a su marido a beberla mezclada con su orina. Fui yo y no habrá salvación para alguien como yo, pues tampoco habrá amor. Nadie puede amar a una bestia, a un monstruo.

Mi siguiente objetivo era un viejo jefe, fue fácil entrar en su casa. Primero esperé a que se despertase, lo tenía atado a una silla. Mirando, en aquel cuarto donde antaño tuvo que pasar tan buenas horas de sexo, hoy lloraría pidiendo que le salvase. No me gustan las sutilezas, no buscaba nada salvo la diversión de la tortura, me gusta sobretodo cuando extraigo su lengua con tenazas y le voy cortando la lengua, una vez suelta, la sangre sale a chorros. No me detengo, el anciano mira sudoroso y asustados y yo siento que bailo sobre una hermosa creación de Mozart, Vivaldo o Beethoven, que quizás me haya vuelto loco. Después me gusta siempre rebajar el tono y saco de mi bolsillo mientras tarareo unas púas, que uso entre sus uñas, me gusta que sienta el dolor al clavarlas entre la carne y la uña. Poco a poco el miedo y el sufrimiento se apoderan del viejo, se empieza a mear. Odio cuando se orinan encima, eso me enfada, así que para castigarle suelo cortarles una oreja como castigo y se la meto en la boca que he abierto anteriormente, todo eso sin dejarle que cierre los ojos. Nuevamente bailo el acero de mi cuchillo sobre su piel hasta hundirlo en sus muslos. Algunos en mi oficio les gusta violar, pero yo no violo hombres. No me preguntéis por qué, quizás sería la mayor humillación. Yo no soy de esos, no al menos con hombres, les dejo la última dignidad que les queda. Después me siento, observo detenidamente sus espasmos de dolor, pues las púas siguen entre sus dedos, sus ojos me transmiten más que todas las obras de arte de Donatello, y Skopas. Comprendo que el verdadero ser reside en esas pupilas, decoradas del rojo vidrioso que influye en su pequeño mar blanco, alrededor de lo que tiene que ver. No me lamento, sencillamente me deleito. Soy alguien miserable. Cruel. Es posible que sí. Hago lo que hago y lo hago como quiero. No tengo justificaciones. No hay razones, sencillamente es así. A diferencia de quienes me juzgan, yo sencillamente actúo.

Decido entonces coger unas tijeras bien afiladas y potentes, me quiero quedar con sus dedos, cae su anillo de bodas. Precioso, sencillo como el de todo hombre, de un color dorado que hace que me vea mi rostro cóncavo y desvirtuado, quizás ese sea mi verdadera forma, o puede que la deformación en el metal me haga parecer más humano de lo que soy.


"Declaración de intenciones"
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A escuchar con esta canción

La ventana estaba borrosa y los gritos del gentío se alejaban de mis oídos. Delante dos policías hablaban bajo, como asustadizos ante el criminal que llevaban a sus espaldas. La mezcla en ellos del miedo y la rabia fue en todo caso lo que encontré. Las esposas estaban frías, mis muñecas sentía la piel de acero como si fuesen un espejo que retrató mis pecados. No me importaba una vez que estaba ahí, poco importaba. Salí orgulloso y entré en la cárcel, sentado en el banco de mi celda esperé. Se cerraron las puertas delante mía.



-He matado, he rajado a esa niñita, he quemado su virginidad. Estoy sentado con el odio en mis venas, soy un cazador me merezco el castigo, que un puñado de bastardos me maten. No pueden herirme no pueden follarme, mis pecados han sido demasiados graves. Solo una oportunidad para poder cambiar el pasado, solo una opción quise ve. Ella no tenía puta culpa de mi demencia... soy un agresor, ojala me maten.
-¿Qué? Que te jodan, somos los mejores respondimos al odio con odio. ¿De qué hablas?
-No deberías pensar así, mis días acabarán por culpa de tí, acabaré en la cárcel no lo puedes saber, maldita sea joder, estoy jodido hasta la medula. Dios puedes oírme? Mata a este monstruo hazme ser mejor persona y alcanzar la paz...
-No llores tanto.
Todo golpeó mi pasado, es tan cansado luchar, todas las horas luchando contra uno mismo. Las puertas de la cárcel empezaron en tu piel.
-Estamos llenos de mierda, no lo entiendes, nos van a joder. Quiero que todo cambie y nos ayude, desearía tanto que todo mejorase.
-¡Cállate de una puta vez! Me das mucha pena, no estamos tan mal joder.
-Es mi vida la que has tirado por el retrete, maldito hijo de puta, es la vida que has matado.
-Me da lo mismo, muérete, me importa bien poco entiendes, me importa una mierda, somos los mejores. ¿Acaso vino alguien a ayudar? ¿Alguien nos salvó? Tuvimos que responder a un mundo cruel, plantarnos ante el rencor, somos la decencia de ser nosotros mismos, joder, que les den, somos los grandes cuervos de una efímera exigencia. Somos la verdad. La individualidad, maldita sea puta, putísima mierda.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Mafafa Musguito » Mar Ene 25, 2011 1:24 am

Bueno, para empezar todas las culturas, sus religiones y mitos me parecen interesantísimos, así que cualquier relato que incluya dioses: ya sean arquetipicos, mera inspiración o pretexto para contar una historia, o tus propias e inventadas deiades, me atrapa y cuenta de entrada con mi simpatía.

En cuanto al relato, no entraré en detalles gramaticales ya que no soy experta, además lo he leído con facilidad y fluidez; sólo tengo una sugerencia; cuando describes a Kali inicias diciendo que es cruel, lo cual es cierto, pero tendría un mayor efecto si te limitaras a describir sus acciones sin que tu, como narrador emitas juicios de valor, no se si me explico, puedes contar las mayores atrocidades de las que es capaz esta diosa sin decantarte por el bien o el mal? dejando que sea el lector quien decida si se trata de una diosa cruel o simplemente una diosa, cuyas acciones son insondables para la mente humana.

Bueno, es tu historia y la seguiré leyendo por lo que dije al principio; igual no me hagas mucho caso, me he acostumbrado tal vez demasiado a el estilo antropológico, cuando se trata de religiones, mitología y dioses.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Crikrien » Mar Ene 25, 2011 8:54 pm

Gracias por comentar!! Si, llevas razón, seguramente lo tome en cuenta, lo cierto es que la tengo bastante más avanzada de lo que he puesto, a modo de presentación, pero llevas razón, quizás haga una revisión en ese sentido.

Agradezco muchísimo cualquier tipo de comentario porque me ayuda bastante a refrescar la propia obra. Buscaba que fuese fácil de leer sin ser vulgar, gracias.

Aún me quedan cosas para terminarla entera, cuando la acabe seguramente te haré caso, me resulta interesante que sea el espectador el que juzgue.

1
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Ocurrió algo, un rey de las fronteras entre el occidente y el oriente, pidió ayuda al dios Ares. Se encomendó a él. Rodeado de velas, antorchas, los soldados ceñidos de armaduras rojas miraban a su soberano, quién arrodillado imploraba al único dios para tal empresa. El dios de la guerra.
-Oh, Brotoloigos, te pido que nos seas favorable. Ante nuestros enemigos los orientales, quienes bárbaros llamaran a sus deidades para hacernos dificultosa la tarea. Acude junto a nosotros, combate y degústate con nuestros enemigos. Oh, poderoso Ares.

De la llama, embestido en el sol decadente que daba sus últimos rayos de luz, sus llamas hicieron un pasillo para guiar a sus caballos con ojos y cascos de fuego. Luminoso y sangriento, portaba su armadura, escudo, espada y casco, y la sonrisa de quién se alegrará con los actos que se sucederán.

-Mi gran dios, gracias por tu venida.
Ares ni siquiera contestó, aquel rey era un mortal, que un dios estuviese ahí ya era suficientemente digno como para tener que dialogar con humanos miserables.

Los soldados se mostraron convencidos de la batalla y empezaron a cantar sobre la victoria. Cantarines y sin penurias los hombres se sintieron revividos por la aparición del dios.

Ambos ejércitos se enfrentaron, tal era la matanza, los elefantes del oriente, frente a jinetes de occidente, la velocidad y la movilidad de maniobra, una verdadera matanza. Ambas tropas se sentían reforzadas, el rey en vista de la igualdad apeló al dios.
-Ayúdenos, poderosísimo Teritas.
Ares estaba comiendo un racimo de uvas, mientras miraba, sus ojos ígneos amedrentaron al rey, mas se levantó y se desempolvó, montó en Fobos y se lanzó para guiar con su espada ardiente. Quienes le vieron, y supieron que se les venía encima solo pensaron en salir corriendo, las carcajadas del dios se oían en todo el campo de batalla, hasta que de entre todos esos soldados apareció una sombra.

Aquella sombra detuvo la espada del dios tirándolo de su caballo. El dios sorprendido se levantó con la furia divina y volvió a la carga contra aquel humano. Éste ser humano comenzó a detener todos los espadazos del dios y con suma facilidad logró asestarle una patada en el abdomen empujando lejos al dios. Furioso el dios tiró su casco.

-¿Quién eres? ¡Muéstrate!

De aquellas telas caídas se mostró unos ojos preciosos, hilos de cabellos dorados y las curvas serpentinas de una mujer. La despiadada Kali. El dios enfadado emanó el fuego desde su corazón proyectando a través de su cuerpo las llamas y su mirada solo tenía como objetivo aquella diosa oriental.

-¿Cómo osas hacerme frente? ¿A un dios omnipotente como yo? ¡YO SOY ARES!
-Miserable occidental.-Respondió la diosa.- ¡YO SOY KALI!

La cruenta Kali, sonrió, y mostró alrededor de su cuerpo una pequeña capa de agua, mezclada con la sangre de los que yacían cerca de ella. Ambos dioses dispararon sus fuerzas áureas, aquel choque dejó a muchos en el suelo. Ares furioso regresó a su embestida con su espada flamígera.

El empate era obvio, fuerzas divinas del mismo signo que se repelían y seguían patrones semejantes de aquella lucha que duró semanas, nació algo que muy pocos dioses podrían haber entendido.

Era decepcionante que ninguno pudiera ganar con las armas de las que disponían, la guerra entre los reyes dejó de ser importante, los soldados desistieron y las tablas las firmaron los mortales civilizados y no las deidades incivilizadas, demasiado poderosas para afrontar una derrota.

Decidieron retirarse de momento. Ares ensombrecido por aquella afrenta de no haber derrocado a una oriental daba vueltas por su habitación, ciñendo su despropósito para con la oriental. Maquinando la forma de acabar con ella. No dejaba de moverse de vociferar para sus adentros, de tirar vasijas y romper cosas.
-Mi señor Ares.
Enio siempre llamaba a Ares por su nombre, la única deferencia es que ella prefería llamarle mi señor, algo que detestaba Ares.
-Ya estás aquí ¿Por qué has tardado tanta maldita rata?
Ares normalmente solía ser gentil con Enio, su única sierva leal y temerosa de él, única compañera eterna en su viaje hacia la desesperación. Enio portaba las armas del dios, Enio solía lavarse con sangre y era fiel sirviente del Dios.
-Mi señor, ¿Qué os oprime?
-¡Qué crees! ¡Esa oriental! La destruiré, la hundiré, la someteré y cuando acabe con ella se demostrará quien es mejor. Necesitaré que busques más de ella, necesito saber a quién me enfrento, quién es.
Enio bajó su rostro angelical y asintió. Sus largos cabellos negros tapaban sus bellos ojos cristalinos.
-¡Corre!
En el fondo del corazón de la joven Enio solo existía el tormento del amor a su señor del odio, de la servidumbre, de la esclavitud de su corazón.
-¿Mi señor cuando veréis el amor que os profeso?

Ares se sentaba en su trono, mirando absorto un viejo tablero de ajedrez, la luz del fuego que nunca se apagaba iluminaba sus sombríos pensamientos.
-Kali… esa furcia oriental, atreverse a enfrentarse a mí. Haré que arda y la obligaré a que me pida clemencia.

Kali se mostraba fría, quieta en la montaña fría, observando impasible el horizonte, pero de su espíritu se mostraba su insatisfacción. Su reputación estaba manchada había dejado vivir a una existencia rival. Sus puños se apretaban con rabia.
-Mi grandiosidad excelsa, me habéis convocado y tu ilustrísimo siervo aquí se encuentra.
La diosa no dejó sus malas maneras y acarició la cara de Thug Behram, su mayor siervo, tal gesto de cariño era producto de la rabia reprimida, que tenía que sobreactuar porque se sentía irritada.
Última edición por Crikrien el Mié Sep 07, 2011 2:37 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor TheDdl2 » Mié Ene 26, 2011 7:01 am

Me encuentro atraída a lo relacionado con los dioses mitológicos.
Espero leer próximamente mas de tu obra ya que ha llamado mi atención y una vez empiezo con algo que me pone alerta debo seguir leyendo. Hay facilidad de lectura, algo que apreciarían mucho los que posiblemente se inicien al mundo de la literatura con tu obra o jovenes que no tienen mucha experiencia con textos dificiles y claro, algo de lo que gustaran muchos.
Podrías hacer utilidad de sinónimos para que al leerlo haya un poco mas de variedad (ejem. cruel, etc..), aun así me agrada el camino que tomas.
Solo una pregunta: ¿Los textos posteados aquí son directamente de lo que escribes?
Me encantaría ayudarte con algunas sugerencias, que no deformaran el texto ni tu idea palpada.
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Por ejem. en esta parte de tu ultimo post:
"-¿Mi señor cuando veréis el amor que os profeso?"
Este creo yo es un pensamiento... Si es así podrías agregarle:
"-¿Mi señor cuando veréis el amor que os profeso?- Se cuestionaba/etc. para sus adentros."
Algo por el estilo, moldeado a tu manera, estos huequitos rellenados quedarían muy bien y dejaría mas claro lo expuesto.


Saludos.
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.
(Si pasas a este tema no sangrarán mis ojos xD)
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Duiken » Mié Ene 26, 2011 11:02 am

Igual que ellas, a mi también me ha atraído el aroma mitológico de tu texto xD

Todavía es pronto para juzgarlo... pero ya hay detalles que no me agradan. Dentro de la misma presentación de cada dios me da la sensación que te repites un poco. Quizás no con las mismas palabras sino con el mismo mensaje. Supongo que la mayoría de casos serán a propósito, por aquello de resaltar lo que crees importante y tal xD Pero está bastante bien, me gusta.

Como ya dijeron, creo que deberías elegir la posición del narrador (tú) y mantenerla firme toda la obra: O eres neutral o te das el lujo de juzgar a los personajes y sus actos. El problema de darse el lujo es que condicionas al lector que se queda con tu opinión y no le es tan fácil formar él la suya. También podrías plantearte si mantienes un registro más culto durante toda la obra o a ratos utilizarás expresiones coloquiales (que para mí, ha sido como ir subiendo una escalera y al leer "follándoselas" me faltaba un escalón, me caí...). Preferiría que mantuvieras lo coloquial alejado de la obra, o en su defecto utilizaras más para no pillarme desprevenido xD

Como último detalle, cuando mencionas a Onán... hay un dilema (y wikipedia es una jodida neutral xD no me ha ayudado a resolver mi duda) y es que puede entenderse "prácticas de Onán" tanto como masturbación como marcha atrás... releyendo imagino que te referirás a la primera interpretación de la expresión, pero como wikipedia dice que lo más normal es entenderla como "coitos interruptus" me he quedado con la duda.

Y nada más. Aquí te dejo mi opinión y esperaré con ansias a que continues. Un saludo :wave:
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Crikrien » Mié Ene 26, 2011 8:42 pm

Primero decir, y no me cansaré, agradecer cualquier tipo de corrección o ayuda como el caso de TheDdl2, son cosas que me ayudan a darle un empuje mayor de utilidad.Aunque en ese caso fue error mío, porque debía haber especificado que Enyo se había marchado de la sala y suspiraba esas palabras en relativa voz alta. Normalmente cuando los dioses piensan suelo entrecomillarlo.

Lo que posteo es lo que tengo escrito, la historia ya está más avanzada, y en vista de que la estáis leyendo me pondré más.

-Sobre follárselas. Debo confesar que al principio el texto era mucho más soez, porque ya reitero más que nada pretendía enmarcar a Sade de una forma más vulgar (Con posterioridad se verá.) Pero a medida que el texto avanzaba me vi en la necesidad de crear una atmósfera distinta. Así que hay algunas partes que se me han olvidado corregirlas, siempre que veáis algo así, gracias por decírmelo, así puedo corregirlas.

-Sobre Onan. -Me refiero a la primera terminación que dice Wikipedia, más que nada porque existen pocos sinónimos de masturbación, y a no ser de que use alegorías dificilmente podría expresar la idea sin reiterar en "masturbar, masturbar, masturbar".

-Sobre lo que dices del narrador, lo cierto es que como narrador el usar apelativos en cierto sentido buscaba condicionar al lector para que viese a esos dioses de ese modo despectivo, tal y como lo vería cualquiera que estuviese ajeno a la vida de ellos, cualquiera a quienes le hablasen de Kali o Ares les acuñaría esos apelativos, igual que de otros dioses. Indagando en sus vidas con posterioridad buscaba que el lector cuando acabe la obra, considere si han sido justos esos apelativos. También los usos para agilizar un poco nombrarlos y ya que son atributos que ellos mismos se sienten orgullosos. No es un narrador neutral, es un narrador omnisciente que sabe lo que piensan los protagonistas, pero también les describe de forma fácilmente identificables.

Uno de los puntos importantes que me gustaría que también se tuviese en cuenta sería:
-La igual importancia de Kali y Ares, no quisiera terminar dando más importancia a uno u a otro, normalmente me manejo con hombres porque soy un tío, pero quisiera también enfatizar en que son igual de importantes.
-Sobre la siguiente parte, pondré varias páginas para no romper la partida de ajedrez, aunque quizás es una de las partes que no tenga clara, visualmente en mi mente me encantaba imaginármela, pero al escribirla puede que haya sido pesada. (Aunque podéis comprobar que se puede jugar la partida y viendo las fichas se entiende un poco mejor el significado.) Era un modo de reflejar como el tiempo discurre desde que se conocen, para que los sucesos posteriores no resulten extraños.

Spoiler: Mostrar
-Mi “querido” –La diosa jamás usaba ese lenguaje condescendiente con sus criados, nunca se había mostrado tan cercana y amistosa.- Necesito que vayas a occidente y te enteres de quien es ese tal Ares.
-Por supuesto, mi diosa, creadora del amor materno, mi señora, mi reina, mi salvación, mi divinidad.
En la tribu thug era normal no llamar a Kali por su nombre, ella era un ser tan poderoso y temido que se evitaba cualquier referencia a su nombre verdadero.

Kali se quedó quieta mirando desde su balcón el occidente, sintiendo el frío del invierno y la frescura no logró apaciguar su malestar. Repetía en su divina existencia las imágenes de su enfrentamiento en tablas con aquel impetuoso occidental.
-Ares, ese maldito arrogante, se piensa que perderé. Necio…

Antiguamente el pacto sagrado había delimitado el mundo en zonas de control y los dioses no podían romper el pacto, la zona fronteriza donde ambos dioses se encontraron era zona neutral, pero si Kali o Ares se veían el uno o el otro en territorio rival estallaría la guerra entre dioses. Por el momento, no tenían tanta prepotencia para llevar a cabo una guerra a gran escala entre dioses.

En ese contexto, no tardaron los dioses en descubrir la identidad del otro en todo su esplendor, ignorantes hasta entonces de ambas vidas, descubrieron que existían más cosas que les unía de las que les separaba. Eso no cambió en absoluto su determinación de eliminarse, como un combate personal.

En toda guerra siempre hay uno que mueve primero, fue Ares quién jugó su primera baza. Le llegó de las manos dos esclavos, uno bello y el otro feo y horrendo una caja con un tablero a la diosa Kali. Un tablero de ajedrez, junto a esto le seguía una carta.

“El principio de un final, juega conmigo una partida y demostremos quién es el verdadero victorioso y ganador de esta guerra. Quien es glorioso, enseñaré al mundo mi victoria cuando tengas que pedir clemencia. e4.”

En el momento de abrir la caja, el tablero poseía piezas ya puestas en pie, el peón se movió solo a la casilla e4.
-Behram ve hasta donde están los esclavos. e5.
El tablero se movió de nuevo jugando el peón de la diosa y seguidamente, se movió el peón del dios, f4. La diosa sonrió, mientras escuchaba como los dos esclavos de Ares atacaban a Behram, pero él dio muerte a uno, él otro escapó. Riéndose Kali movió exf4.
-Necio occidental, creer que ibas a asustarme.
Ares estaba sentado en su trono observando con su propio tablero como se movían las piezas solas, ambos tableros estaban conectados a sus sagrados espíritus.
-Parece que se muestra dispuesta a tomar la iniciativa. Vamos a divertirnos.

Ares movilizó a sus fieles caballeros tracios, le pidió que llegasen hasta las fronteras y se preparasen para la guerra. Aquellos jóvenes armados y peligrosos se mostraron alegres ante la decisión del dios.
Ac4.




Kali se levantó viendo la fuente, pudo observar como cerca de la frontera se movilizaban soldados de Ares, ella también observó como el alfil se movía. Cansada de todo tipo de miramientos quiso ver de que estaba hecho Ares, se transmutó, rompiendo las reglas y fue hasta los territorios cercanos a Ares, lanzando una enorme tormenta contra su templo.
Dh4.
-¿Con quién te piensas que te enfrentas diosecillo? Soy Kali, señora divina.
Aquella tormenta destruyó parte de su templo, Ares, tuvo que resguardarse en una vieja guarida que mantenía. Dentro de aquel delirante sitio Ares mantuvo la calma.
-Si es lo que quieres. Rf1.

Kali se mofaba del pobre Ares.
-Mira como corre, cobarde, ¿Y este ser pensaba atraparme? Resulta patético. Huye como una rata.

La diosa Kali dispuso a una cuadrilla de asaltadores thugs para socavar la moral de la élite de tracios. Se sentía victoriosa, poderosa y sobretodo atrevida como su naturaleza, detrás de esa máscara de orden y armonía se escondía una diosa tremendamente visceral y radical.
-b5.

Ares, ser despiadado e impulsivo, se manifestaba paciente, porque su aspecto y sus gestos hacían que pareciese un enfermo, un lunático, pero detrás de todo eso se escondía a su vez un ser tranquilo y muy sosegado. Mirando en su escudo, ordenó a sus tropas hacer frente a los thugs menores, sus jóvenes tracios no defraudaron y dieron muerte a todos los thugs.
-Axb5.

Esto no asustó a la diosa, que aún tenía a uno de los mensajeros del dios en su reino, huidizo y cobarde, el esclavo horrendo se escondía entre las calles de una ciudad cercana a su morada. Mofándose, trajo consigo a su bestia, Chárvaka, ser de cuatro patas, dientes puntiagudos, y llenos de aros por toda la boca, su pelaje era como espinas, su cola terminaba en un bloque de hielo, adornaba su cuerpo con tatuajes negros de genocidios, no podía hablar, pero se contaba que antaño fue un hombre, ateo, algo que molestó a la diosa.
-Cf6.

Desde su morada en su escudo, Ares vio la liberación de este ser vil, no se asustó, y decidió proteger a su informante en tierras orientales, de todas sus fuerzas, existía una bestia, al que llamó Sócrates, fue curioso las malas lenguas cuentan que esta bestia era antaño Sócrates, y que Ares en vista de su modo de vida decidió divertirse con su alma convirtiéndolo en un horrible monstruo. Ares gustaba de convertir a los santos filósofos de occidente en meras marionetas de la destrucción y cuanto más fuerte fueren sus convicciones más divertido sería hundírselas.

Sócrates era un ser alado, con pezuñas de caballo y colmillos de lobo, ojos rojos, y cadenas impregnadas en fuego que rodeaban su torso plumado. Tan rápido como pudo llegó hasta oriente para defender al esclavo antiestético.
-Cf3.

Kali se mostró un poco decepcionada, creía en el arrojo de Ares, que durante toda la batalla se estaba mostrando asustadizo y defensivo.
-Resulta que nos salió gallina, este occidental.
Decepcionada volvió a posiciones orientales, donde poder dirigir mejor a sus tropas, pensando más en una cómoda victoria.
-Dh6.

En su nueva morada, Ares sonrió, sabía que la tenía donde deseaba. Movilizó a uno de sus esclavos para que fuesen a las posiciones orientales del primer esclavo, d3.

Las jugadas se sucederían, Kali, contestó atrayendo consigo a su bestia, quien apetecía de se acariciado por la diosa. Ch5. Ch4.

Sócrates se enfrentó a Chárvaka, con sus fauces pudieron hacerse daño, pero no se decidía el combate en justa lid, la diosa miraba por mero gozo. Prefería ver como ambas bestias se mataban entre sí, que dar por finalizado el combate ella misma, sin embargo viendo que Chárvaka iba a perder, fue ella quien se lanzó a por Sócrates. Dg5.

Kali se mostraba alejada esperando con desesperación enfermiza la siguiente jugada, poder ver algún movimiento de ese patán occidental. Ares se tomaba su tiempo, conocedor de esas pasiones que le dominaban, mas rara vez expresaba. Sócrates acosó y vigilaba a la diosa, pero nunca tan cerca como para amenazarla. Cf5.

La mera presencia de la diosa, hizo huir a Sócrates, asustado se escondió, lo extraño es que pudiendo destrozarlo, Kali se mostró partidaria del juego, como si todo eso fuese parte del enfrentamiento, de su existencia, como si se hubiese dejado guiar, c6, otros pobres locos fueron los que cayeron sobre los tracios avanzados. Ares contestó enviando otros soldados a las posiciones orientales de Sócrates, g4. La reina contestó movilizando a Chárvaka para vigilar a Sócrates, Cf6.

Lo extraño de todo, era el extremado tiempo que se estaban tomando ambos dioses, esperando quizás conocerse el uno al otro, en vez de lanzarse como locos al fin de todo y chocar como hicieron en un principio, ahora habían elegido una forma de guerra más sutil, necesitaban saber el uno del otro, como perdidos por esa curiosidad, usados por el odio para conocerse.

Desde su cueva oscura, poco a poco los sentimientos de odio acongojaban a Ares, cuando en ese instante un mensajero vino a verle. Un ser oscuro que flotaba por el aire, como una sombra huidiza de los ojos del dios.
-¿Quién eres?
-No sería adecuado llevar mi nombre a esta sala y a esta tierra.
Ares apuntó al ente con su espada emanando el fuego de la hiel.
-Vuestro nombre.
-Mío ha de ser el nombre de Baal Sebaoth. Podéis llamarme Baal, como lo hacen quienes siguen con vida tras conocerme.
-No conozco de nadie con vuestro nombre que merezca ser mencionado.
-Nadie ha, de conocernos, pues somos los malditos que vivimos debajo de la tierra, rodeados del fuego y el sufrimiento, mas allá de la tierra de Hades.
-Los antiguos espíritus de la discordia.

-El pacto fue roto, abandona esta vida patética, y únete a nuestro bando.
Ares pensaba…
“Consumirme en su infernal abrazo, acaparar sobre mí todo tipo de poderes inquebrantables, hundir la tierra bajo mis huestes, no dejar lugar a la esperanza en mi corazón. Pues no albergo esperanza alguna para mí, desde que la oscuridad me envolvió y me tomó. Hoy he hecho un pacto con mi propia alma, para lo que queda ¿Qué puede ansiar si no uno heraldo del descuartizamiento y que no puede sino ver como minucias los valores que para otros son pilares básicos?”
-Deja este mundo, y baja a los hornos con nosotros, estás preparado.
-Aún no.
La extrañe se llevó consigo al mensajero oscuro.
-¿Cómo? Tu corazón no dice lo mismo.
Sus largas manos y garras afiladas parecían atraer el alma del joven dios.
-Aún tengo un asunto que resolver.
-¿El enfrentamiento con esa diosa?
-Debo terminar con ella, sino no me sentiría bien conmigo mismo.
-Ja ja ja ja, resultas vergonzoso. ¿Aplazarías la obtención del poder oscuro por una diosa? Vamos, déjate de tonterías.
El fuego salió del cuerpo de Ares como una llama llena de oxígeno, saltó e hizo retroceder al mensajero del diablo.
-Iré después de la guerra con la diosa. Y cuando yo quiera.
-Como queráis.

El aire oscuro se desvaneció sin dejar rastro, realmente poco podía pensar el dios que había cometido un acto que podría cambiar su existencia y la del mundo entero.

Confuso, y extrañado por haber rechazado la oferta que llevaba siglos esperando, mandó llamar a Enyo.
-Necesito que movilices a las fuerzas del pueblo de Philippopolism y los traslades cerca de esta cueva, me vendrá bien tener almas que sacrificar.
Ares miró el tablero y movió Tg1.

Las huestes de tracios de élite fueron derrotados definitivamente por las tropas de la diosa, que no podía evitar mostrar su felicidad, cxAb5. Ares respondió atosigando a la diosa con otro asesino de élite, h4. Dg6, h5, Dg5. Cansado de tanto juego, de idas y venidas, Ares decidió enviar a su preciada Enyo, para proteger a sus tropas orientales, y entre ellos a Sócrates. Cg8, la diosa se veía acorralada, pero prefería lanzarse al contraataque antes de sucumbir en alguna pérdida importante. Axf4.
Ares estaba exultante.
-¡La victoria es mía!

Las tropas de élite tracias que le quedaban se lanzaban contra la misma diosa en su propio hogar resguardados por Enyo, Sócrates y algunos esclavos asesinos más, la victoria parecía ineludible para Ares. Df6. los puños de Kali estaban a punto de estallar de tener que cambiar su ubicación en vista de tantas fuerzas enemigas reunidas. Cc3, la segunda bestia de Ares era Pericles, aunque de este se le conocen muchas honras como la democracia, Ares no perdió mucho tiempo convirtiéndolo, porque ya se le conocen las prácticas sanguinarias de su Atenas “democrática”, un signo de orgullo para Ares.


Spoiler: Mostrar
Kali harta y cansada de defender, se lanzó a una embestida definitiva, Ac5. Ares siguió su avance y continuó con su amado Pericles movilizándose hasta tierra oriental Cd5.

Pericles solía dejarse la barba, rizado de caballera, mirada profunda, aspecto de sabio y jovial, guardaba su atroz guadaña de almas, con la que disfrutaba torturando a sus víctimas.

Kali se mostraba optimista, dispuesta a vencer, tan cerca del dios como lejos.
-Arrasaré con sus ciudades más importantes.
Dxb2, Ares sonreía vivaz antes los ataques incesantes de su reina y ordenó a sus tropas de élite que se acuartelarán en las murallas cercanas de Calcuta, ciudad por excelencia y morada de la diosa entre mortales. Ad6.

-¡Jajajajaj!
Kali al fin enseñaba su verdadero carácter, al fin formaba jolgorio ante una ineludible victoria. Ella misma usó sus poderes para arrasar y devastar toda la ciudad Sardica, una enorme inundación acaeció sobre las torres y casas, ahogando a todos sus habitantes, quienes solo podían correr, la victoria parecía clara para la diosa. DxTa1. Amenazando incluso a Ares, quien cambió de nuevo su morada, a Re2, esta vez fueron un grupo de thugs los que aniquilaron la segunda ciudad a nombre de Ares, AxTg1.

La partida parecía perdida, sin torres, con la diosa asediando su control, Ares estaba en la cuerda floja… sin embargo, sus dientes blanquecinos dejaban verse a cada instante en su tercera casa desde que empezara la guerra, e5.

Sin ver peligro alguno la diosa sacó a su segunda bestia. Un monstruo de ocho patas, parecida a una araña, pero de piel desnudo, albergando entre las rocas a toda su progenie, y poseyendo un veneno natural y destructivo, la diosa pensaba usarlo para atacar a Ares, pensando que las murallas salvarían a su ciudad. Ca6. Cxg7+, Sócrates hizo lo que se esperaba, atacar la ciudad, a órdenes de Ares desde un pasadizo escondido cerca de un río, Sócrates pudo entrar en Calcuta. Rd8 intentaron evacuar la ciudad, Df6++, pero Enyo los encontró y les dio fin.

Kali no soportaba el hecho de haber perdido, pensando en una victoria tan segura, gritaba de rabia y furia. Enyo fue decisiva para arrasar con Calcuta, totalmente ensuciada de la sangre inocente oriental, las tropas de Ares se marcharon.

Apoyado en el respaldo de su trono, Ares miraba contento y alegre… había derrotado la ciudad, pero no había dado muerte a la diosa, era una victoria a medias, sus dos polis habían quedado aniquiladas.

-¡Ese malnacido Dios!


Por cierto, algunas veces me tomo licencias con los mitos así que es normal que haya cosas que quizás no cuadren con las enciclopedias. Igual sucede con algunos nombres: Enyo-Enio o Thugs y Thags. xD
Última edición por Crikrien el Mié Sep 07, 2011 2:38 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor kurokotetsu » Jue Ene 27, 2011 4:46 am

Si quieres crítica la puedo dar. Y siento decirlo, empiazas no con el mejor paso. Para empezar, tu presentación parece pertensiosa. Puede sonar duro, pero de entrada me cae mal que creas que vas a cambiar todo y que tu obra es revolucionaria. No se me hace sentir antagonista que creas que puedes "Flexibilizar el arte", que creas que eres el primero. Crees que puedes cambiar las concepciones del amor. Pero bueno te daré una oportunidad.

Y la verdad no mucho. Que tardes cinco palabras en usar una palabra exagerada, rimbombante y mal utilisada no queda bien. En otro tema dijiste que hay que "revisar la RAE ante la duda.", pero te recomendaría que cuando uses palabras tan rebuscadas también vayas a ver que signifícan. Apoteosis en la RAE.
Spoiler: Mostrar
1. f. Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas.

2. f. Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros.

3. f. Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo.

4. f. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes.

Y ninguna no parece adaptarse a lo que tu usas como apoteosis en el principio. y este es un ejempl, tienens al menos un par más por lo largo de la historia (desproposito y ceñirse, por ejemplo que auqnue entiendo que queires decir no tiene sentido realmetne).

Y no es todo. Está bien que quieres trastocar a las deidades para tus fines, pero hay de cosas a trastocar a cosas a trastocar. ¿Quieres hacer de Kali una maniaca sexual que se masturba en la sangre de los mortales? Mira, puedo aceptarlo, pues existen cuentos que la ponen a bailar intoxicada por la muerte alrededor. Pero ¿por qué ponerla como una mujer occidental si es una diosa oriental? En India no hay rubias. No existe una representación de Kali en la que sea rubia. Es gratuito y me parece casi molesto. O Baal, que no entiendo quien diablos quieres que sea. ¿Baal el principe del infierno? ¿Ba'al Zebub (nombre de Beelzebub a veces), otro príncipe diferente? Porque no existe ningún Baal Sebaoth. Tal vez quisiste invertarte algo como Ba'al Tsebaoth, que veo que sería algo así como señor de los ejercitos. Y ¿por qué alguien así de importante va a invitar a Ares? Y la contradicción de un Infierno crisitano con un Hades lo deja a uno perguntandose como diablos funciona esto. Y lo hace más dualista de lo que ya era (Ares es MUUUUUUY malo).

Y Kali y Ares parecen tan esterotípicamente malos. En serio ¿"trono hecho por huesos de animales (Humanos o no.)"? Sólo te falta hacer que ria maniacamente mientras bebe de una calavera. Están pintados tan esterotípicamente que funcionarían sólo como una parodia.

El juego de ajedrez. Uno, rompe terriblemente el flujo de la lectura. Si fuera un medio visual quedaría bien. ¿Para leer? No tanto. Es demasaido específico y no aporta nada. de ninguna forma hace que el flujo del tiempo se sienta, no más que todas las batallas poco explícitas (y escritas como si estuvieras jugando un RTS casi con "asesinos de élite", etc.) con las cuales puedes hacer exactamente lo mismo. intentas hacer del juego de ajedréz una metáfora "real" de sus guerras pero lo siento no sirve. Especialemtne tan detallado, que o necesitas un tablero (como yo) o buena memoria, pues distrae del flujo de la historia. El tiempo pasa con las batallas, ya se enteinde así, no necesitas poner un juego para recalcarlo. Y otra cosa, no el juego no es jugable. Después de todo el probelma en el lado derecho haces el caballo blanco moverse a "Cg8". El caballo blanco estaba en f5, (para amenazar a la reina), así que ese moviento es ilegal. Después haces un Alfil comer algo en f4 ¿problema? movimiento de negras comiendo un peon negro. Me hace pensar que te saltase un movimiento. E incluso moviendo unas cuantas cosas para arreglarlo (la dama blanca no estaba en posición para ir a f6 al final, pues no se había movido, lo que quiere decir que está en d1) cundo la mueves a f6 tenías al caballo negro en g8 (suponiendo que era el movimeinto que se debía hacer) que en seguida puede comerse a la reina, quitando el jaque. Además el juego se siente rarísimo (¿por qué Ares sacrifica un alfil de forma tan simple y sin sentido?, ¿por qué Kali se retira después de Axf4 cuando hace más sentido comerse el alfil atacante? y otros movimientos), lo cual lo hace aún más raro el relato, pues supuestametne son un par de dioses, así que un novato como yo no debería ver ciertos "errores" en un juego así.

La historia podría ser interesante pero tendrías que hacer algo con los personajes. La verdad, es aburrido leer de ellos. Puede mejorar, aunque me imagino que quieres hacer, pero de momento no te agarra. Espero no haber sido demasiado duro.
Si crees saber algo con certeza preocupate, quiere decir que no sabes nada del tema
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor TheDdl2 » Jue Ene 27, 2011 5:40 am

kurokotetsu escribió:Si quieres crítica...


La critica de kurokotetsu de seguro te aporta mucho (uno de sus excelentes post con fundamento, joder que buena critica, yo la aceptaria con los brazos abiertos ^^) y supongo que esto lo dejaras para el final pero si lo vas checando será menos pesado, me refiero a la ortografía.
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.
(Si pasas a este tema no sangrarán mis ojos xD)
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Duiken » Jue Ene 27, 2011 10:49 am

Todavía es pronto para juzgarlo...


Ya no. Me sabe mal, y aunque parezca que sigo la corriente de Kuro, ya no me gusta tanto como en un principio me llamó la atención.

Capto la idea, el mensaje. Me he hecho una idea de lo que quieres hacer pero no me gusta cómo lo estas haciendo. Veo errores de lógica, más allá de la partida de ajedrez que Kuro ya ha comentado perfectamente, hay momentos en los que veo a los dioses hacer cosas que, por cómo los describes en su presentación, no parecen los mismos personajes. Me refiero a retiradas sin sentido (puede que mi comprensión lectora haya disminuido por falta de lectura también...) o al comportamiento de Ares ante la presencia de Baal, que me da vergüenza ajena que semejante dios estando en su morada reciba de esa forma a cualquier ser (por más poderoso que sea ese tal Baal, Ares es Ares y está en su casa, preguntar "quién es" no le pega, más bien debería avisar amenazante que cualquiera que entrara sin permiso sufriría en sus carnes su furia).

También hay cosas que creo que deberías explicar, tomarte tu tiempo (un párrafo o dos) para aclarar cosas que a lo mejor el lector puede comprender si sabe de mitología e historia pero como te tomas esas "licencias" creo que deberías aclarar. En esto me refiero a cuando Ares reconoce a Baal (deberías explicar quién es, porque aunque Ares lo sepa y tú también, el lector puede sentirse confuso) y el hecho de que posponga su oferta (¿qué es exactamente lo que le ofrece, porqué Ares lo deseaba y porqué le necesitan los espíritus de la discordia?). Comprendo que aveces dejes cosas en el aire para crear suspense, intrigar al lector y sorprenderle más adelante, pero a mí me has confundido, y confundido pierdo el interés. Repito que ciertas cosas (eso ya va depende de tu criterio, intenciones y maestría a la hora de escribir el relato) tendrían que estar explicadas, por encima al menos.

Sinceramente veo que la guerra entre Ares y Kali avanza forzosamente, sólo porque tú dices que avanza, pero no me transmite ninguna sensación típica en estas situaciones. Me gusta la mitología, la historia, la guerra, las bestias y las armas, pero tu historia me está dejando insatisfecho. Es probable que exageraras demasiado en la presentación, y que no puedas mantener ese ritmo en la historia porque sino no avanza. Puede que eso influya en que los dioses ya no parezcan tan despiadados ni fieros, y se les vea más humanos, más "mortales".

Bueno, esto te lo digo desde mi punto de vista. No seré un experto en el tema pero aquí te dejo mi opinión y ojalá te sirva de algo. Espero que mejores la historia todo lo posible, porque intuyo a dónde quieres llegar y suena prometedor. :wave:
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Crikrien » Vie Ene 28, 2011 6:10 pm

Bueno, imagino que si no os gusta estais en vuestro derecho de criticarlo. Lo acepto de buen grado. Veré que puedo hacer conforme a algunas cosas que decís para poder mejorarlo. Gracias por vuestras críticas. Para mi no está mal si esas criticas ayudan a mejorarlo, aunque suenen duras, yo expuse algo públicamente y me arriesgué a recibir las criticas, en ningún momento las menospreciaré. Sí he de reconocer que después de leer las últimas críticas no sé si en parte han sido potenciadas por que sintieron animadversión hacia mi presentación inicial porque parece que haya sido horrenda la lectura que tuvieron, y más que un desarrollo lógico parece una mirada bajo un prisma de carácter personal al modo que tengo de expresar mi obra. Lo que menos buscaba era que alguien sintiera ese tipo de cosas al leerlo o se sintiese de algún modo molesto. Bien mirado, prefiero ser una persona constructiva y tomármelo a bien. ;)

Aunque únicamente sí diré una cosa, en ningún momento quise decir que lo que yo voy a hacer sea difernete y único (hay tantísima literatura por ahí que es imposible hacer algo único.), por ello cité a Sade al iniciarlo, porque aunque no seré nunca un marqués de Sade si me gustan sus pulsiones en literatura. Y sencillamente el modo más llamativo que encontré de invertir los valores fue esteriotipar a sus protagonistas hacia cuestiones oscuras, para que conforme se desarrolle la trama sus pensamientos y actitudes cambien. En vista de que el comienzo suena tan mal y se rompe de esa forma, deberé tener en cuenta que el lector se aburrirá antes de llegar a verlo, por suerte hay lectores y escritores que leen. Me gustan más los primeros xDD

En referencia a Kali, ya mencioné antes que me he tomado un montón de licencias en cuanto a su mitología, sencillamente porque así lo he decidido. Hubiera podido poner una Kali, morena de piel, con cabellos negros, pero especifiqué que me iba a tomar licencias con los mitos. Por lo que no veo el problema de idealizarla con cabellos rubios. Pensaba que eso sería algo que no causaría problemas... xD

Nuevamente gracias por leer y criticarlo.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Shoujin » Vie Ene 28, 2011 6:45 pm

Bueno, personalmente me gusta y la seguiré leyendo, aunque no tenga una gran trama o una historia innovadora y currada. Aun así, el tema me encanta y creo que puedes sacar algo muy bueno de ésto. Vayamos a sacar errores, xD.

1- Hay algunos fallos ortográficos. Nada grave que no puedas solucionar leyéndote de nuevo tu obra. Son fallos como poner mayúsculas donde no se deben poner y cosas así.

2- El uso inadecuado de la coma, sobre todo en la introducción. A veces abusas de la coma, poniéndola en sitios donde no hace falta o en sitios que no hay que ponerla. Puede que a veces sean erratas, pero creo que también sea un problema que tienes, que a mí también me pasa xD. También hay sitios donde se necesitan comas. Digo comas, pero también hay situaciones como ésas con putos y comas y con puntos.

3- Como te dijo Kuro, las palabras rimbombantes. Muchas veces tengo la sensación de que estás mascando demasiado las cosas (como diría mi abuela xD) o repitiéndolas mucho. Se nota como das rodeos a explicaciones que se pueden explicar (valga la redundancia) con una simple frase y que queda mejor. Es mi opinión subjetiva.

4- El juego de ajedrez se está cargando la historia. Intenta que el transcurso de éste sea de otra forma, más agil y menos pesada pero que no sea simplona. Algo gráfico quedaría bien...

5- Tú eres el narrador, alguien ajeno a la historia. Si fueras alguien en la historia podrías aportar tu opinión subjetiva, pero como no lo eres lo que tienes que hacer es valorar objetivamente. Ya te la habían dicho, pero bueh...

Sigue escribiendo, que mejoras con cada capítulo!
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Crikrien » Vie Ene 28, 2011 9:18 pm

Agradecer ante todo los comentarios al menos.

1- El primer error corregido en mi versión word. Lo de apoteosis lo cambiaré, la usé mal llevaba toda la razón Kuro. Hice el tonto usándola, la usé en un mal contexto.

2- Sobre las comas me gustaría saber algunos ejemplos, los agradecería. En ese sentido tengo mucho que reformar, ya que con las comas y puntos siempre he tenido poco manejo. Y meparece importantísimo para el lector, porque como escritor yo leo la obra como yo la tengo en la cabeza, pero no la leo como la pueda leer una persona ajena que necesita esas comas y puntos para llevar una buena lectura.

3- Cuando uso este lenguaje rimbombante es más que nada para adornar lo que busco, un pequeño toque barroco si se puede decir. Si en este sentido hay palabras que usase mal como apoteosis, si que desearía que se me corrigiese.

4-Sobre el juego de ajedrez considero que lleváis razón, en este sentido quizás me sienta extrañamente estancando. La primera vez que escribí la historia no lo incluí. Quedaba un poco rápida la historia y chocante, así que busqué una forma de que ambos dioses se acercaran y sí que es cierto que me quedó cargante, con tantos movimientos. Buscaré la forma de cambiarlo.

5- Es cierto que me lo dijisteis, lo que ocurre es que al manejarme en lectura mitológica uso mucho esos adjetivos tal y como se hace en la literatura mitológica.

6-El error que me indicó Ddl lo he corregido en la versión word, y lo implementaré aquí con la edición cuando tenga todo lo que tengo que tener.

Shoujin, tu crítica me ha resultado más constructiva y objetiva que la llevaba a cabo por Kuro. Imagino que será por mi malainterpretación, pero en tu caso no he visto animadversión en absoluto, sencillamente objetividad, algo que me ha resultado más grato y saludable.

Me gustaría decir que bueno, dejé claro ya en la presentación.
Siempre una inversión de valores "buenos" para expresar el mismo fin, "el amor", hasta el punto de predisponer en una relación de pathos o tanatos freudiano del amor, aunque preferiría decir que bebo de Sade.
Anticipo que no pretendo ser un escritor cojonudo, que mi obra no es fácil de digerir porque mis dotes estilisticas son más bien arcaicas, y que aunque muchas de las particularidades mitológicas sean ciertas me he guardado el derecho a trastocar y manipular lo que he considerado de ambos dioses mitológicos.

Por si no me expresé suficientemente bien. Inversión de valores buenos, sencillamente he querido trasladar todas las cosas buenas e invertirlas. Y sobre lo otro, esta claro que tengo un sentido estilisto un poco viejo y no quería ser la ostia padre de escritorxD, en la cuestión de la mitología ya lo dejé claro me tomé las licencias necesarias. Vamos que tampoco prometí el cielo abierto xDD

Escribo por placer más que nada, y no quiero que la gente se disguste con lo que escribo, sencillamente quiero que pasen un buen rato que al fin y al cabo es lo que he pasado yo escribiéndolo :lol: .

No sé si debería, pero quizás no he querido llenarlo de todo lo que llevo escrito para no atosigar por eso fragmentarlo un poco, sin embargo sí que me gustaría que poco a poco se fuera entendiendo la relación de ambos dioses estereotipados "malos".

Aclaraciones:
-Las comillas son pensamientos, me pareció más rápido no tener que especificar que eran pensamientos todo el día. (En el caso de "Oh fortuna" y la frase latina NO SON PENSAMIENTOS, porque al ser estracciones de letras literales les puse comillas.)
-Ambos dioses en ocasiones usan un lenguaje un poco soez, que choca bruscamente con el tono de la literatura, pero lo hago así para reflejar lo que se dirían y pensarían, donde la gente tampoco se anda con muchos rodeos.
-El sentido de abusar del sexo les sirve para escenificar el tipo de vida licenciosa y como estos dioses expresan a su verdadero yo.
-La inclusión de "Oh fortuna" De Carl Off, no las versiones medievales, sino la del compositor alemán, ayuda a sentir la situación, aconsejo que se escuche mientras se lee.


2
Spoiler: Mostrar
Kali fue a mirar a su fuente para ver como sus fieles thugs mujeres acabarían con Ares, observó detenida, como todas esas mujeres se lanzaban a por Ares, quien ni corto, pero caprichoso dio muerte solo a las más horrendas. Disfrutando de violaciones incansables a las que aún seguían con vida, todo esto enfureció a la diosa, quien comenzó a percibir ciertos sentimientos que no podía controlar.

No quería ver al dios tocando a otras mujeres, y bebiéndose la sangre que de sus cuerpos jóvenes caía, Ares tampoco se mantuvo quieto y envió a sus fieles tracios, quienes también fueron aniquilados, mientras la diosa se desnudaba atrevida y disfrutaba de la sangre que se relamía de los cuerpos, tocándolos, algunos muertos, y tocando a los vivos también.

Tales hechos hacían que Ares se sintiera molesto, no solo por la derrota de sus hombres, sino por ver ese cuerpo perfecto cubierto de sangre y desear poseerlo para si mismo, pero se golpeaba la cabeza evitando pensar en tales locuras con semejante harpía.

Kali ascendió en olas desde las ruinas de Sardica hasta ir a buscar a ese occidental mal hablado. Habían roto el pacto, ambos dioses habían pisado terrenos que no entraban dentro de su jurisdicción, pero ahí estaban mirándose.

Los dos dioses se encontraron en medio de la naturaleza, lo primero que hizo Kali fue enviar una enorme ola contra Ares, quien desde el suelo invocó el magma de la tierra y fundió la ola, sus poderes eran iguales y sus almas estaban podridas, se encontraron en un camino sin par.

La lucha con sus poderes fue sin igual, les mantuvo despiertos y enfrentados durante demasiado tiempo…

Los dos dioses terminaron golpeándose con sus puños. Tomando con fiereza su cuerpo, Ares acercó su cinturita hasta su cuerpo, se miraban tan cerca que podían sentir el hálito de sus almas. Kali comenzó a besar y morder los labios del dios, mientras que él agarra con fuerza su culo, tales eran los deseos ardientes de odio que la atracción era imposible.

Ares cogió con fuerza la cabeza de la diosa y no la separó de sus labios, mientras ella con sus uñas arañaba la espalda desnuda del dios, haciéndola unas heridas, manando sangre en abundancia. Mientras perseguía con deseo el cuello de la diosa, Ares la empujó tumbándola. Ella le acercaba con fuerza para que estuviera más cerca y pudiera sentirle completamente.

Ares furioso y excitado le arrancó la poca ropa que le quedaba y comenzó a saborear el cuerpo de la diosa, degustando todo tipo de placeres carnales, hasta que ella cogiéndole con fuerza la cabeza le dijo.
-¿Qué haces? No…
“Vamos mi esclavo haz lo tienes que hacer, y luego te daré fin, como el digno rival que has sido.” Pensaba la diosa, deseosa de verle como un siervo más.

Rabioso, Ares corrió al oído de la diosa y el susurró.
-¿No? ¿Estás segura? –Mientras su voz susurraba.- “Oh fortuna…”
La diosa contestó.
-“velut luna, statu variabilis”.
De Ares su pensamiento era otro “¿Por qué no te extermino ahora? No, mejor esperaré. Quiero que padezcas el dolor y después que mueras.”

Ella mordió su orejita mientras degustaba con sus manos al dios, quedándose ella tumbada, y con sus piernas esperando desde lo profundo de su ser, el dios comenzó a lamer recorriendo el cuerpo de la diosa. Pudiendo notar las palpitaciones de su corazón y disfrutando del camino de saliva que estaba provocando, ella ni corta ni perezosa alargó una de sus uñas y rajó el rostro del dios para luego chupar el dedo lleno de la sangre divina.
Ares sonrió y siguió bajando hasta encontrarse con la tela de seda que cubría a la diosa, Ares se mostró suave y gentil, cauto a la hora de rozar con sus dedos aquella virtud viciosa de la diosa, ella deseosa de ver como la lengua del dios la recorría por completo apretó con fuerza la cabeza, casi arrancando los cabellos negros del dios.

Ares se mostró persuasivo, y no le molestó que ella con sus artes malignas dispusiera en su cuello un collar de pinchos, cuya cadena estaba ligada a sus dedos delgados y hermosos. Aquel collar de eficiente utilidad, enzarpaba a Ares, pero cuando más se rebelaba más potente estaba él, ella le obligaba a lamerle completamente, deseaba notar su lengua dentro, de ver como el grandioso dios de la guerra occidental era capaz de satisfacer sus lujuriosos deseos sangrientos.

Ares lamía y lamía, jugando a la par con sus dedos que chupaba con la sangre que caía de su mejilla para introducirlos una y otra vez, el deseo era mayor, cuando más ansía dominaba a la diosa, que enloquecía de placer. Ares comenzó a susurrar…

-La sombría mirada de la sangre, estoy lleno de sangre, en las manos mientras, mmm, voy engulliéndote, me imagino los cuerpos mutilados, los muertos que no pueden soportar la angustia de la vida mmmm oprimiría contra mi odio tus senos para divertirme mientras mmmm

“En cuanto te descuides serás tú, la mutilada que veré en mi arena.”

Ella no podía parar de moverse y temblar, mientras oía aquellas palabras macabras de su dios, quién hacía unas semanas la estaba intentando matar literalmente. El odio y el deseo mutuo de matarse les había dominado, vuelto locos, eran literalmente incapaces de despertar de aquella forma de existencia.

Ares se levantó y aferrando sus manos a la cabeza de la diosa, logró que ésta por primera vez saboreara el placer que a tantos hombres nos enloquecía, mientras lo movía con la mano, y chupaba, no dejaba de mirar al dios, mientras se masturbaba con sus deditos, de lo mojada que estaba ella no paraba de chuparlo y chuparlo. Hacia delante y hacia atrás, dejando a un lado todo lo que había hecho antes y para gusto de los demás cambiaron las pares de la habitación por cuerpos torturados y atados.

Humanos esclavos de ella, que estaba para su diversión, eran torturados y mientras ambos dioses amaban aquel horror, hallaban sentido a sus existencias. Ella se la tragaba entera, sin dejar rastro alguno de ella, el dios, aplastó con fuerza la cabeza de la diosa contra el suelo y le dio la vuelta, alzando aquel trasero comenzó a metérsela con furia y rabia.

Apretaba su culo, mientras observaba a los humanos sufriendo, aquellos que gritaban, traumatizados. El dios alzó la cabeza de la diosa, que había estado durante un buen rato bajo el pie del mismo, y mientras exprimía los senos de la diosa, le susurraba.

-Este cuerpo del delito, puede ser la llave del caos. Hagamos del mundo pura destrucción.
Su mente le dictaba otras frases.
“Te odio, te odio, maldita zorra. No pararé hasta que te confíes y te mate.”

Ella gozosa le respondía.
-Detente…
Su cabeza le decía otra cosa
“Vete al infierno, bastardo, hijo de puta, sigue dándome, maldito cabrón.”

Él no paraba de inspirarse en la destrucción de ambas existencias.
-Sigo creciendo este sentimiento de oscuridad, por eso soy el ser más fuerte que existe, un verdadero dios todopoderoso.
Sus voces le decían otra cosa a Ares…
“Aunque no me ama nadie, solo puedo llenarme de este sentimiento al que represento, el deseo de que todos sientan mi dolor. Ese es mi verdadero poder.”

Ella gemía de placer, extasiados, el dios occidental se fusionaba con ella con profundo deseo, fundiéndose en uno, acariciando aquellas zonas más eróticas de la diosa, por encima de donde la iba metiendo, tal era el gusto;

Presionaba con deseo visceral aquellas caderas a su pelvis, ella no paraba de moverse, en un momento después de sacársela de su virtud viciosa, se la metió en la boca, mientras el dios seguía jugueteando placenteramente con su cuerpo, que a cada instante se humedecía más, dejando a un lado todo tipo de parafernalias, ella se montó nuevamente encima de él.

Se abrazaron con fuerza y sus cabecitas parecían hablarse aunque no lo sabían.
“-Te odio.”
“-Muérete.”
“-Desaparece maldito, márchate de mi vida.”
“-Me estás quemando.”
“-Cuando tenga tu cabeza en una bandeja de plata, beberé de tu sangre divina.”
“-No quiero verte sonreír.”
“-Te odio.”
“-Te odio.”

Así hasta que no pudieron más, durante horas, viciosos no puedo detener su fulgor, que los atrapaba en una cárcel carnal, llena de pasión, una pasión incontenible que pareciera no tener fin.



Después del fuego primario, los dos dioses se tumbaron a mirar las estrellas del firmamento. La luna estaba llena. Ares miró al cielo…pensando que aquella sería la última vez que se viesen decidió sincerarse un poco.

-Soy un monstruo. De pequeño me criaron como a un monstruo. He estado apartado, aislado del mundo. No tengo miedo a desaparecer, no considero que merezca estar vivo. Desde que he vivido en una miserable existencia, me di cuenta que nadie haría nada por mí. Soy un monstruo, en el fondo el ejemplo de la desfiguración, por eso nadie, nadie en este mundo podría vencerme.
Ella abrazó por detrás al dios, descendido de su máscara de ébano y fuego.
-A mí nunca me han sabido entender, cuando me miraban quienes me conocían veían una dulce y preciosa, no entendían mis ansias de destruir. Las cadenas de una vida moral, aceptable a mi posición. Entre nubes siempre sonriendo, teniendo que agradar a gentuza. Seres inferiores que no merecen existir. Por ello, yo jamás seré salvo una serpiente inmortal e imperecedera capaz de vencer a cualquiera.
Ares enfadado, le espetó.
-No necesito tu compasión.
Empujándola y apartándola de sí. Kali se rió.
-No pretendía dártela.
No se dijeron más, solo se miraban dignos y alejados. El respeto les impedía mostrar sus verdaderos sentimientos ante lo que estaba sucediendo. Ares la sujetó con fuerza. Kali pudiendo soltarse, no hizo gesto alguno.

-Déjame… -Susurraba gozosa ella.-
“Liberarme de tantas cadenas, deja que no sea fantasía y pueda odiar sin límites.” –Pensaba Kali.-
-No.-Decía Ares.-
“Libérame del tormento de andar con un único propósito que ver el mundo vestido de rojo.” –Le dictaban sus voces.-

Los dos dioses, sin embargo se fueron por sus caminos, volviendo a sus hogares, occidente y oriente, pero sabían que algo se había roto, que algo había cambiado.
Última edición por Crikrien el Mié Sep 07, 2011 2:38 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor TheDdl2 » Sab Ene 29, 2011 7:07 pm

Crikrien escribió:Agradecer ante todo los comentarios al menos.
2- Sobre las comas me gustaría saber algunos ejemplos, los agradecería. En ese sentido tengo mucho que reformar, ya que con las comas y puntos siempre he tenido poco manejo. Y meparece importantísimo para el lector, porque como escritor yo leo la obra como yo la tengo en la cabeza, pero no la leo como la pueda leer una persona ajena que necesita esas comas y puntos para llevar una buena lectura.


Primer y segundo párrafo.
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Crikrien escribió:Kali fue a mirar a su fuente para ver como sus fieles thugs mujeres acabarían con Ares, observó detenida, como todas esas mujeres se lanzaban a por Ares, quien ni corto, pero caprichoso dio muerte solo a las más horrendas. Disfrutando de violaciones incansables a las que aún seguían con vida, todo esto enfureció a la diosa, quien comenzó a percibir ciertos sentimientos que no podía controlar.

No quería ver al dios tocando a otras mujeres, y bebiéndose la sangre que de sus cuerpos jóvenes caía,
Ares tampoco se mantuvo quieto y envió a sus fieles tracios, quienes también fueron aniquilados, mientras la diosa se desnudaba atrevida y disfrutaba de la sangre que se relamía de los cuerpos, tocándolos, algunos muertos, y tocando a los vivos también.


TheDdl2 escribió:Kali fue a mirar a su fuente para ver como sus fieles thugs mujeres acabarían con Ares, observó detenida, como todas esas mujeres se lanzaban a por Ares, quien ni corto, pero caprichoso dio muerte solo a las más horrendas, disfrutando de violaciones incansables a las que aún seguían con vida. Todo esto enfureció a la diosa, quien comenzó a percibir ciertos sentimientos que no podía controlar, no quería ver al dios tocando a otras féminas, y bebiéndose la sangre que de sus cuerpos jóvenes caía.

Ares tampoco se mantuvo quieto y envió a sus fieles tracios, quienes también fueron aniquilados. Mientras la diosa se desnudaba atrevida, disfrutaba de la sangre que se relamía de los cuerpos y entretanto también los tocaba, tuvieran vida o no.


He trabajado en estos 2 párrafos ya que "accidentalmente" los leí mientras comía. Debi haber pensado que podría leer algo así xD. Bueno, volviendo a tema quisiera saber si tendrías en cuenta lo siguiente:
1-. Las comas lilas, a mi parecer no deberían ir ahí.
2-. He escrito féminas ya que Kali es una diosa y las thugs son mujeres, creo que es una manera neutral de referirse a la mujer thug y a una diosa.
3-. En esta parte:
Spoiler: Mostrar
...Ares tampoco se mantuvo quieto y envió a sus fieles tracios, quienes también fueron aniquilados. Mientras la diosa se desnudaba atrevida...

¿Quien mata a los tracios? Bueno, podría imaginármelo, si fue la diosa la palabra "mientras" no seria la correcta en esta ocasión, si fue algo mas estaría bien especificar.

Un saludo.

PD: Buena música :neko:
Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.
(Si pasas a este tema no sangrarán mis ojos xD)
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Re: Te importaría (+18)

Mensajepor Crikrien » Dom Feb 06, 2011 9:04 pm

Gracias lo corregiré todo lo que dijistes. Xd La canción que tararea Ares la podéis escuchar en youtube es de un rapero español de ahí que esté entre comillas, entenderéis la entonación de Ares y el sentido degradado de la canción cuando la oigais. Vamos a volar-Supernafamacho

3
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Ares fue llamado ante el dios de los dioses del olimpo por sus últimas ausencias de Occidente. Entre ellos Zeus enfadado por su actuación lo llamó en privado.
-¿Cuánto de verdad hay entre tú y esa oriental?
-¿Qué mierdas quieres?
-Controla tu vocabulario Ares.
-Hablaré como me de en gana. –Ares miraba soberbio al dios de dioses de occidente. –
-Maneja tus palabras y explícame que te traes con esa oriental.
-Compartimos intereses, nada más.
Zeus mostraba su torso desnudo y musculado, sus barbas blanquecinas como imagen de experiencia existencial, el señor de los rayos vigilaba al joven Ares.
-Padre, me tengo que ir.
-Ten cuidado con lo que harás.
Ares le dio la espalda al soberano de los dioses occidentales y con un gesto desdeñoso se despidió.

Bajado del cielo apareció un ángel precioso, bello, vestido con ropajes azulados en un tono tenue, una pequeña tinaja con agua cristalina, la luz que irradiaba. El gobernador de la luna.

-Eres tú. Gabriel.
-Vuestro hijo ha cometido pecado sobre las leyes de Él.
-Dadle tiempo, lo de esa oriental no será un problema.
-No le preocupa la oriental, le preocupa otros contactos.
Zeus se extrañó.
-Sí, es posible que sea el enemigo quien por sus empleados haya tomado contacto con vuestro hijo.
-No puede ser. Os aseguro que Ares jamás…
-Calma, calma Zeus.-Gabriel levitaba cerca de Zeus, que miraba angustiado al ángel.- No queremos preocuparte Júpiter, eres un valedor de Él, y eso lo sabe, estoy yo y no mis hermanos porque no hay castigo que vengar, vuestro hijo así ha elegido, mas, como bienaventurados que somos también somos sabedores de la declive de la voluntad divina y nos preocupa el futuro de vuestro hijo.
-Le tendré vigilando.
-Eso esperamos y ya, aunque no sea pecado excesivo, vigilad sus encuentros con esa oriental, no quisiéramos que se rompiera el pacto.
-Sí, Santo Mensajero.
Gabriel desapareció, y Zeus mandó llamar a Atenea.
-¿Qué deseáis padre?
-Necesito que vigiles a tu hermanastro, Ares, necesito que sepas lo que hace, necesito que mantengas precaución y le investigues, puede ser que haya contactado con fuerzas que nos superan.
-Sí, padre como gustéis.






Como todos los amantes, se encontraron en secreto por la noche, entre ellos se besaron y fundieron en un abrazo más violento que cariñoso. Los dos odiados dioses se refugiaron en un lugar neutro, amparados por la misericordia de Hermes, quien gustaba de ser servicial, aunque poco nos fiábamos de él, así que le obligué a jurar fidelidad.

Ares decidió jugar a las vendas, ató de manos y pies a la diosa, vendó sus ojitos y se dispuso detrás de ella. Mientras cogía con fuerza sus dos senos y los apretaba con una furia le decía al oído. Al roce de ambos cuerpos.
-Estamos completamente podridos por dentro, primero te sujetaré con fuerza, y luego te cortaré, sacaré tus entrañas y tus ojos; Te voy a matar, me encantará oír como gritas.-
-….
La diosa no respondía y se excitaba. Notando la juguetona y calentita mano del dios, y como su respiración tomaba poco a poco el cuerpo de la diosa.
-Dime, Ares… ¿Me destruirás? Dímelo.

El dios usaba el canto de su mano, simulando como cortaría el muslo de aquella ninfa dionisiaca, mientras su voz susurraba la atrocidad que haría.
-Empezaré por aquí.

La diosa se lamía los labios, mientras sentía el calor de Ares, pudo emitir un pequeño ruido, mordiéndose. Ares caminaba con su mano hasta el ombligo.
-Luego, cortaré por aquí, en tu ombliguito.

La ígnea seducción del dios bélico, estaban hundiendo en un sueño a punto de estallar en cualquier momento, Kali, señora de los fuertes, era ahora sierva, y te diría.

-Y después cortaría aquí -Señalando la garganta.-, disfrutaría viendo como tu cuerpo suelta toda la sangre.
-Verías como me voy quedando sin airee y más débil, desangrándome
-Sí, notando como tu alma te abandona.
-Porque tú lo has querido así.

El dios traería a su unas canicas blanquecinas como el nácar, que tendría en su diestra jugando con ellas las pasaría por el cuerpo de la diosa, así estimulaba aquella piel tersa y suave.

-Haré que rueden estas bolas blancas para que limpien tu cuerpo de sangre y sigan rodando con tu cuerpo simbolizando la vida que rueda, rueda hasta su final…tu final.

Kali comenzó a oler al dios para poder sentir su presencia, como un animal, balanceaba su rostro escudriñando con el olfato al fogoso sagrado, ella sabría que estaría detrás, y el oído de las palabras de Ares, resultarían demasiado atractivas para olvidarlas.

Se grabarían a fuego, cerca de su orejita. Kali jamás se había sentido tan vulnerable, su orgullo, su ego, nació entonces y con un rápido movimiento, aún vendada de ojos atrajo el cuello de Ares hasta ella. La nariz del dios podía deleitarse con el aroma del dorado cabello de Kali.



Ella mezclada por el goce y la rabia susurraría.
-El final no me importa…odioso dios. Porque dudo que te atrevas a darme fin.
-No deberías subestimarme pues seré el guía a tu final.
-Siempre he esperado el final. Vamos atrévete.
-El final está cerca, y lo haremos a nuestra manera, así en el instante antes del final disfrutaremos del odio que nos ha traído aquí, mostrando sus pasos de plomo.

Kali buscaba los labios aunque no viera nada solo con notar tu aliento ansioso de sangre y muerte estaba tan excitada, que su vicio estaba completamente mojado y esperanzada con fusionarse con aquel sádico asesino.

Los odiados dioses se besarían, mezclando lo dulce de un beso, con lo salvaje de un mordisco, comportándose como fieras o bestias en celo.

Ares, que palpitaba el cuerpo de Kali, se deleitaba con aquellas curvas, sin dejar a un lado nada de lo que hiciera, seguía detrás de la diosa, como la serpiente con Eva, esperando convencer a su diosa de la destrucción que era él, en más indicado para someter a la indomable diosa.

Ares se obcecaba con un único pensamiento
“-Diosa miserable te voy a destruir....quiero destruirte, quiero quemar tu cuerpo.”

Mientras la diosa notaba como aquellos mágicos dedos se deleitaban dentro de ella, metiéndose hasta el fondo, sin dejar ya con la venda negra caída de mirarse los dos con el odio que les caracterizaba. Ella miraba con deseo los ojos llenos de enaltecimiento de la hiel, y aquel collar hecho de dientes, miles de dientes, un collar, escondido por el Dios, que siempre guardaba como un recuerdo secreto. Ella solo se dejaría sentir, agarrando con fuerza la mágica mano del dios. Él seguiría susurrando, martillando a cada instante los sentidos de la diosa.

-Quiero verte morir, quiero ver como sufres, te detesto, eres horrible, eres despreciable, me estás jodiendo vivo. Durante demasiado tiempo estoy lleno de este fervor que me inutiliza. Solo quiero que sufras y que grites de dolor quiero ver como corre tu sangre, una sangre maldita que no merece vivir, verla derramada, purificándose por todo este suelo, porque estoy harto de que respires, de que sientas de que hables

Ares moviéndose como una serpiente, descendería hasta donde tiene sus dedos, y degustaría con su lengua aquel manjar. Kali enfadada y totalmente corrompida por los sentidos, levantó el rostro del dios, cogiendo con fuerza su cabeza, mirándole desde arriba.
-Sabes que te destruiré yo.

Sus palabras formaban una miscelánea composición de gustos inmortales y mortales.
Ares presionó con fuerza su cabecita contra la viciosa realidad de toda mujer, ella no podría salvo temblar como respuesta ante la servicial deidad.

La mojada y caliente lengua tendría lugar dentro de Kali, ella no podía sino reconocer lo mucho que le gustaba con gemidos cortos, que intentaba acallar con todas sus fuerzas.
-No dejaré nada suelto…

Y bien tenía razón el dios, porque todo aquello le enloquecía. Verse a sí mismo desde las alturas, logrando alimentar su boca con tal ambrosía del vicio, le permitía sentir con furor el odio y la furia que lo masacraba todas las noches después de una guerra.

En estado de soledad absoluta, él no dejaría de usar sus dedos y su lengua para entrar dentro de la diosa, con más fuerza y voluntad que los soldados antes de una guerra que quieren ganar. Sería tanto el exceso, que se encontraría totalmente a punto, deseoso de ser él, en esencia quien posea a la diosa.

Se mostró rudo, pero solo la rozó, sin tomar a la diosa, aún…Sus palabras albergaban mayor verdad que aquel titubeo sexual.
-Todo esto que veo, es la basura, una máscara, un recipiente de la nada, debería matarte aquí mismo. No creo que nadie te echase en falta, todas esas ratas hipócritas que aman este cuerpo, se muestran débiles ante tu odio. Disfrutaría de ver como te mueres.
-Vamos, hazlo.

Ares distraía la mente de la diosa, con la muerte, sin que ella pudiese pensar en lo que tenía debajo, preparado para asimilarse con Kali. El dios no se detendría y ahorcando a la Diosa comenzaría a penetrarla con fiereza, él no se detendría porque no podía.

Las cadenas de su existencia divina estaban rotas, ahora era un animal más. Esto hacía que no pudiese controlarse, algo que detestaba con toda su soberbio espíritu.
-No me mires, no me hables, no te muevas.

Mientras su mano ahogaba el cuello inmortal de la diosa, sus dientes mordían su oreja con intensidad, notaría que todo en su máxima potencia daba con ella, y como el movimiento repetitivo se forzaba en placer.

El calor de ambos unidos hasta el fondo, haría que su perversión sádica se manifestase con mayor virulencia.

-Estoy deseando verte llorar. –Decía Ares, mientras sonreía.- Una puta diosa como tú, llorando como un animal maltratado. No estas llorando. –Cada vez hacía más fuerza y apretaba su cuello, mientras con la otra mano la abofeteaba violentamente.-Quiero que llores. –Su mano dejó las bofetadas y empezó a arañar el culo de aquella deidad, sin pararse un momento a pensar en el dolor, deseando ver, con el continuo movimiento salvaje que ésta diosa llorase.- ¿Por qué no lloras maldita diosa? Llora…joder.

Los golpes se volvían inmanejables. Kali no podía aguantar más, Ares no se contuvo hasta que se le saltó una lágrima, vicioso, sacó todo su poder para alegremente ver como la diosa llorosa se lo comía enteramente. Sin dejar rastro alguno entre ambos de su divinidad latente, dejaron solo patente su inmundicia humana, aquello que incluso para sus camaradas inmortales sería un pecado. Forzaba con la cabeza de la diosa, a que ésta se moviese con mayor celeridad, sin dejar de mirarse los odiados a los ojos.

Ares no dejaba de escupir en el rostro lloroso de Kali, pegándola incluso con todo su poder, y mostrando su trono temporal en aquellos actos indignos, Ares le diría.

-¿Ahora lloras verdad? Estás viva… llorar es lo único que has hecho por tu propia voluntad “todopoderosa” diosa. Llorar y sentir que estabas viva que el dolor te ensañaba que ESTABAS LIBRE Y VIVA. QUE TENÍAS VOLUNTAD. Llorar es lo que te ha liberado.

Ares no se contuvo y levantó a la manejable, pero viciosamente peligrosa reina de la oscuridad oriental, la puso de espaldas, comenzó a vagabundear con sus deditos sobre la misma espalda que formaba una preciosa curva terminaba en un escultórico perfil.

Ares quiso tirar fuerte de aquellos senos que tenían a la diosa entre las más bellas de todo oriente, sin desistir de ahorcarla y ahogarla, viendo como exhalaba con dificultad el aire.

Todo su deseo rozaría el culo redondeando y versado en la preciosidad de la forma.
-¿Has visto destructora? ahora eres libre... ¿Puedes sentirlo? Vamos a morir, arderemos juntos, pero lo haremos porque somos libres de toda esta basura mediocre.

Empujando con agresividad la espalda tersa y suave de Kali, todo el potencial de Ares volvió a fundirse con el vicio de la diosa, con más ganas que antes, sin límites ni cadenas, no dejarían ambos de notarse el uno al otro. Cálido, sonoro, húmedo, como si se tratase de una bélica guerra, pero esta vez con ellos como contendientes.

Ares acercaría su boca por detrás de la oriental, con cada golpe de cintura pensaba.
“-Estoy sincera, y perdidamente loco por tu cuerpo, por eso te odio. Púdrete, joder, muérete de una puta vez. –Ares se mostraría bravo y rudo ante aquella escena, sin cesar de penetrar como un animal embrutecido.- Muérete ¡¡Muérete!!..”

Los dedos se introducirían entre los labios de la diosa, y ambos se besarían como si fuese el último beso, ella seguidamente mordería el labio y se miraría como su cuerpo se tambalea y se mueve al son de los designios de Ares. Sin embargo, ella, gustosa por esta vez se dejaba ir, sabiendo que eso es lo que quería. Ares no para en su angustia de odio.

Ares solía podía pensar en los celos que le perseguían de imaginársela con otro yaciendo en la misma cama, esos celos que lo volvían loco y enfermizo, sintiendo un animal desbocado que le dominaba.

-Soy el gran dios de la guerra… he venido para hacer mi voluntad.

Con cada palabra Ares querría dejar huella dentro de la diosa, animoso por el odio y los celos. Ella contestaba con ímpetu.
-Cuidad pues yo soy la diosa de la destrucción, invencible como ninguna.

Ares detestaba tener que dejarla, no quería que se fuese, ansiaba matarla para que no compartiese algo así con nadie más.
“No quiero que nos separemos, quiero seguir haciéndote esto hasta que me muera. “

-Eres mi esclava, eres mi perra.-Repetía el dios.-
Ella se resistía y mostraba su orgullo.
-Ya te gustaría que fuese tu esclava, occidental. Ya te gustaría….


En el fondo de su corazón solo pensaba en
“Sí debo matarte, debería matarte ahora, sin embargo tengo… ¿Dudas?”

Ares decidió separarse de la diosa, y dispuso como ella la tomase con su boca perfectamente dispuesta, hasta que al final no pudo contenerse y terminó. Cayendo por completo en todo el rostro, como gotas de lluvia deslizándose por un cuadro pintado por Miguel Ángel. Caliente, desbordando el interior de sus fauces. Ayer fieras, hoy dulces, mañana volverían a ser fieras.

Ares se agachó, moviendo con suavidad a su reina de la destrucción y la sentó, apaciblemente dejó que ella mirase mientras chupaba la virtud viciosa de Kali, no quería dejar nada, y sus manos acercaban la pelvis divina hacia sus labios. Besándolo, casi paladeando todo el líquido de la divina oriental, totalmente absorto por la necesidad Ares no se detuvo en absoluto.
-Dámelo, lo quiero todo para mí. Quiero que me lo des sanguinaria.

Totalmente enloquecida todo lo que tuviera la asesina diosa salió hasta llenar a Ares, dándole lo que pedía a gritos como los cuerdos piden a gritos no volverse locos.

Ares estaba a la luz de la luna marchándose con sus caballos sangrientos.
-No quiero volverte a ver.
La voz irritante de Kali, hizo reír al occidental.
-Ojala no nos veamos. Ciao.
El dios se marchaba tarareando una pequeña canción “Vamos a volar”.
-“Vamos a volar… Vamos a volar os veré en el cielo, te voy a llevar cada vez más lejos, vamos a volar os veré allá adentro, fuera de control recorriendo infiernos.”

Los raíles de fuego se difuminaban hasta la luna, alejándose Ares no dejaba de tararear esa canción.




4

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Los gustos de Ares no se detenían, mostraba su cara más pérfida mientras arrancaban los corazones unos pobres mortales que se encontraba. Su acabado estilo de vida no se interrumpía, como tal, él se divertía por sí mismo como el dios más fuerte. Los campos sembrados de cráneos recién sacados del horno vital.

Su hermanastro Apolo siempre le visitaba, divirtiéndose decía, pero era mentira, su labor era de espía más que de hermanastro, Apolo venía recomendado por Atenea.
-Dime, ¿Cómo puede un dios vivir entre cadáveres? ¿No te repugna?
-¿No te repugna vivir en la falsedad?
-Me recuerdas a ese infernal Hades.
-Hades es patético, secuestrador de mujeres, yo no lo necesito.
-Tu chulería puede costarte cara, hermanito.
-Tu estupidez puede costarte barata, sin embargo tiene difícil cura.
Apolo enfadado descendió de la colina donde se encontraba para mirar a los ojos a su hermano. Febo Apolo echó mano de su arco, preparado para hacer frente a una agresión, Ares alzó su escudo.
-Calmaos.
La voz suave y dulce les detuvo, no era otra sino la diosa reconocida por su sabiduría. Atenea Hermanastra de ambos, sin embargo amada por todos. A Ares le necesitaban cuando la guerra parecía perdida y se necesitaban medidas desesperadas, su atrocidad era la única salvación, a Apolo lo envidiaban, querían ser como él, mas nadie podía igualarle, en cambio, Atenea era respetada, admirada y amada por todos. Zeus la tenía como soberana del mundo en su ausencia, o durante sus corridas sexuales entre humanos. Apolo mostró su lira y se divirtió tocándola, riéndose habló jocoso.
-Por eso te llaman Meganitis, de buen recurso, detener combates y guerras. ¿Eh?
-Se me llama de muchas formas, no importa, vosotros sois del mismo padre, amaos, no hay necesidad de librar batallas.
-Si, por eso también te llaman Atritona –La risa burlona de Ares indicaba que este apelativo tenía algo que ver con algunas prácticas sexuales, dejando en duda la supuesta virginidad de la diosa.-
-Ares pobre de tu poderoso ser que tengas que andar entre los pares alterado.
-Cállate de una puta vez. Pandilla de hipócritas, no sois mis pares, sois poco más que basura al lado mía.
Apolo amante de sí mismo más que Narciso, sacó de nuevo su flecha luminosa y apuntó a la cabeza de Ares.
-Retíralo.
-Acéptalo. –Aseguraba Ares mientras mostraba su espada.-
El espíritu de Atenea se mostró con un árbol que nació en el camino entre los dioses, deteniéndolos.
-Ares, ama a los que hay a tu alrededor, cuida de tu familia, protege la justicia divina. ¿Por qué te empeñas, no obstante en esta paupérrima forma de vida? Huidiza y solitaria.
-Porque me dais asco.
Siguiendo su actitud despótica se marchó dejando a sus hermanos con la palabra en la boca. Atenea detuvo a Apolo.
-Déjale marchar, es posible que su destino esté más allá de lo que podamos concebir. Nada nace sin motivos, y los motivos del descendimiento de Ares son llamados a formar parte de los designios de la providencia.

Por su lado, la diosa destructora debía asistir a interminables cenas donde se reunían todas las devis, sentándose al lado de Shivá, el dios de la tri-murti, destructor, creador y preservador. Marido, consorte o no se sabe que de la preciosa Kali, se habían rumoreado las salvajes salidas de la oriental, algo que molestaba a la gran deidad. Shiva miraba con cierta duda. Shivá era un dios multifacético, mantenía excelentes relaciones con todo el panteón hindú.

-Y dime, amor mío, ¿Quién es ese que se atrevió a atacar tu ciudad?
-No es nadie, un occidental.
Shivá extrañado miró a la diosa.
-Para no ser nadie te tomaste muchas molestias.
-No, no muchas.
-No es lo que se comenta, me molestaría que me mintieses.
La diosa golpeó la mesa.
-¡No tengo porqué mentirte! –Kali se levantó de la mesa de los comensales, al verse de pie, se sentí modulando su voz.- Cariño, es solo que no es cierto lo que te cuentan. –La mano de la diosa cogía con dulzura a la del dios.- Es solo eso mi vida, no me gusta que inventen.
Kali siempre mentía, se mostraba dulce, aunque no muy sociable, todos aceptaban su forma de ser unida a su belleza. Shivá se regocijaba con ella cada cierto tiempo, manteniendo relaciones para con su cónyuge, para a la mañana siguiente volver a quedar con el resto de dioses y compartir sus divinas experiencias, algo que Kali detestaba con toda su alma, ella prefería seguir con los placeres sexuales con su amor, Shivá, sin que hubiera nadie más, incluso aunque había nacido como madre del mundo, renegaba de esa misión “divina”.

A su manera de ser, con un mundo manchado de sangre y Shivá a su lado, Kali sería plenamente feliz, sin embargo, tenía que soportar las largas comidas entre dioses, aguantando sus estupideces. No soportaba la vida social, ni familiar, cosa que por su ser, su máscara era lo que le obligaban a hacer. Siempre miraba, después del cansancio de las reuniones sociales que estaría haciendo Ares…

Ares a su vez lo que hacía era estar en los infiernos, rodeado de fuego golpeando con su espada sobre el metal fundido, notando como la carne de su expresión sudaba, le gustaba sentirse cerca del dolor de los mortales, pero luego, recapacitaba, y ascendía de los infiernos calientes, guía por Caronte hasta el mundo de los vivos.

El viaje por el lago resultaba plácido, oyendo las almas pidiendo auxilio, se sentía cómodo abrazando el frío metal de su espada. Hades le permitía el acceso porque era un dios y le gustaba ver al joven Ares hundirse en la oscuridad. Como única amante su espada. Carote mirándole le preguntó.
-¿Cómo puede un dios agarrarse con tanto fervor a un instrumento de Hefesto?
Ares mostró las chispas en sus ojos y miró con odio a Caronte, el viejo barquero esquelético.
-¿Cuando sientes, barquero, que debes callarte?
-No sabría deciros.
-Ahora es el momento.
-No pensaba molestaros. Sólo curiosidad.

Ares no se dignó ni en contestar, siguió mirando el lago lleno de manos gimiendo por ayuda.
-Barquero, ¿Se puede nadar por aquí?
-Se dice que caerás engullido por las almas, y que dentro del lago existe una bestia con forma de serpiente de la que solo Hades tiene conocimiento, algunos la llaman Leviatán en recuerdo al viejo demonio, desgraciadamente muchas veces resulta un ser molesto y siempre nos tenemos que andar con mucho ojo para que no nos cause problemas.

Ares se puso en pie y se tiró a las profundidades usando su cuerpo lleno de llamas como escudo ante las almas, vio como una bestia de enormes dientes se lanzaba sobre él.

Al cabo de unas horas, a la espera en la orilla, Caronte vio salir algo del lago, era el joven Ares con una cabeza gigante arrastrándola, llena de dientes, con siete ojos blancos, y lleno de sangre, una vez que estuvo delante de Caronte, le cortó un diente con su espada y se lo guardó.

-Ahora podéis enviadle esta cabeza a vuestro señor y decidle que estamos en paz por permitirme albergar mi existencia en estas soledades.

Sin mediar palabra se subió a su caballo negro, Fobos y cabalgó hasta oriente, sabiendo que Kali estaba allí, tan digno como enmascarado, supo donde estaban los dioses orientales. Su cobijo era una sala ornamentada y muy bonita, esperando en el tejado, pudo ver como en un instante de asueto Kali descansaba de la societé divina en el balcón.

Ares descendió con sus ojos llameantes. Hasta coger de la cintura a la diosa.
No se hablaron, no se dijeron nada, no hacía falta, ellos preferían no expresarse. Ares tomó la mano de la diosa y le entregó un trozo de diente pulido, le susurró.
-El diente de Leviatán, guárdalo bien, por tu culpa no estará en mi collar, sino en tu poder.

El collar de dientes con las víctimas de Ares más notorias hubiese tenido un lugar predilecto para tan añeja bestia, no obstante prefirió dárselo a la diosa. Ella le detuvo y se besaron con efusivamente.

Ares sin disimulo, más sabiendo que estaba lleno de personas comenzó a palpar el yoni, como lo denominaban en aquellas tierras, donde parte de todo el erotismo se estimulaba en los masajes anteriores a la forma de unirse. Ares cauteloso, mas impulsivo no dejaba de rozarlas con las yemas de sus dedos por encima de la seda suave que poseía la diosa, la cual, absorta agarraba con fuerza el diente de aquella bestia milenaria. Sintiendo con fuerza, e imaginándose los restos de sangre esparcidos tras arrancar aquella pieza dental, Kali no podía controlar su yoni, calentito y húmedo, los dedos divinos hacían sus juegos placenteros, pero ella sabía que no podía ser.

“Aquí, delante de todos… Tengo… que… detenerle.”




Ella intentó detenerle con la mano, pero él acarició las manos de la diosa y las dispuso también en su centro de placer, donde ella no pudo detenerse, balbuceaba monosílabos.

-Nos...nos verán.
-No importa.

“Te dejaré un poco más, para que pienses que tenemos algo luego te mataré, sí…mmm eso haré...” –Pensaba la diosa.-

“Poco a poco más la detesto, pero somos demasiado parecidos, y vivimos tan lejos… ¿Por qué no puedo parar?”

Kali notó la presencia de una devi acercándose, con suma astucia detuvo a Ares. Ambos dioses se miraron, Ares sonrió y se marchó. La devi solo vio una llama evaporándose.

Kali miraba al cielo… “No quiero volverte a ver…. pero mi cuerpo me pide más.” A la noche, tras yacer junto a Shivá, con Shivá, Kali controlaba su odio, su asco hacia todos, sin embargo siempre conseguía calmarse en el mismo lecho que el dios, mas esta vez no pudo.

Kali no paraba de pensar en su nuevo amante divino, en el placer de las noches con él, hasta el punto de enloquecer. Ella salió al balcón y del cielo vino un ángel de alas negras. Ese ángel iba con el torso desnudo y una tela negra ceñida a su cintura, sus aladares negros eran larguísimos, ojos cristalinos y bello rostro.

-He aquí mi predilecta señora de la destrucción.
Dijo con voz segura y varonil.
-¿Quién eres?
-Soy el portador de la luz.
-¿Portador de la luz? ¿Y por qué vienes de noche?
-Siempre directa, mi pequeña destrucción.
Kali lanzó su lanza contra el ángel, que envuelto en oscuridad la esquivó sonriendo.
-No pensaba enfadaros.
-Lo haréis si me habláis en ese tono.
El ángel descendió al suelo, acomodándose las alas.
-Bien, es triste que no se trate al príncipe de las tinieblas con el sumo respeto que se merece.
-No sé de qué me habláis.
-He venido a ofreceros un pacto.-La diosa abrió sus ojos interesada en aquellas palabras.-Quiero hacer un pacto con vos. Llevo siglos haciendo la guerra contra Él, y es en este momento donde nacerá un punto de inflexión, necesito saber si cuento con tu naturaleza o si bien estarás en contra mía.
-¿Para qué?
-Una guerra, la más grande y poderosa que jamás haya sido vista, desde los tiempos en los que caí, tiempos inmemoriales, pero el mundo ha cambiado y ahora estoy a punto de arrebatar… le… el título.
Kali deseó decir sí, y lo hubiese dicho, pero estaba Ares, sentía curiosidad hacía lo que podía hacer con él durante un tiempo más.

-Me daréis tiempo.
El ángel se sintió confuso.
-Pensaba que esto era lo que deseabais. Sois señora de la muerte, del asesinato, madre misma.
-Aún debo pensarlo.
En ese momento Shivá salió corriendo hacia el balcón y lanzó su lanza congelada contra el ángel, atravesando la sombra de su estómago, pero no el cuerpo del ángel, pues formado de oscuridad era como una nube negra.
-Espero con ansias vuestra respuesta.
-¡Esperad! –Gritaba Shivá enfadado.- ¿Estás bien?
-Sí….
Kali se sentía dudosa, no sabía por qué había rechazado tal propuesta, aún cuando llevaba años deseándola con todas sus ansías.
“¿Por qué? O mejor dicho ¿Por quién?”
Última edición por Crikrien el Mié Sep 07, 2011 2:40 pm, editado 2 veces en total.
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Mensajepor Crikrien » Dom Feb 20, 2011 3:41 pm

5
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Ares volvió a occidente, esperado en su tierra, Tracia, por Hécate, señora de los fantasmas, quién convencida por Zeus quiso hablar con Ares, Zeus admiraba y protegía con afán a Hécate. Hécate era una diosa capaz de tomar tres formas, solía tener representaciones de perro, serpiente, varias cabezas, no obstante, su estado simple, el de una señora en el aire rondaba una antorcha, mientras en sus manos lucía unas llaves y una serpiente que se enroscaba por sus atuendos de larga y tenue olor.

Formando una grácil y hermosa figura, veía entre los fantasmas a quien siempre ayudaba, la diosa que daba su gracia y era sostén de muchos.
-Decidme, ¿Qué os aflige?
-¿Qué coño haces aquí?
-Ares, debes controlar tu ira, tu forma de ser o acabarás hundido en la desazón.
-¿Pretendes que hable contigo? ¿Sobre qué?
-Sobre ti, yo puedo ayudarte, darte guía.
Ares se rió.
-¿Sabes qué? Anda y que te follen.
Su tono chulesco y maleducado no perturbaba en absoluto a la gran diosa, que en su ánimo estaba el ayudar al joven dios, acercándose le miró a los ojos, el dios respondía con fuego en sus iris.
-No necesitas, Ares, provocarme con tus expresiones. No tienes porque estar a la defensiva conmigo, has de amar el camino de la paz que nos ayuda a convivir.
-¿Convivir? ¿Hablar? ¿Qué jodida mierda me estás contando?
-Ares, sé de ti, de tus actos, no respondes ante nadie y no quiero eso, solo pretendo que te sientas libre, que puedas sociabilizarte, entablar amistad, que es lo que necesitas.
-¿Y cómo sabes tú lo que yo necesito?
-Sé lo que todos necesitamos, comprensión y aceptación.
-¿Quién iba a necesitar eso? ¿Sabes lo que es levantarte solo completamente? No, por tu mirada, no tienes ni puta idea, pero no importa, jugaré. Soy un dios, soy un dios de la guerra, soy invencible y no necesito a nadie. Nadie me importa nada y yo soy el mayor de sus temores, soy el horror hecho deidad. ¿Entiendes ahora? Soy la máxima expresión de la libertad, hago lo que quiero como quiero y sin tener que molestarme en agradar a ninguna patética forma de vida. –Con fuerte voz y alzando sus brazos, ardiendo con una gran llamarada, Ares gritó.- ¡Yo! ¡Soy! ¡La expresión de la voluntad! –Sus ojos manifestaban el desarraigo con la virtud moral de quienes existían, su entrega total a los valores egoístas y egocéntricos que le habían formado como ser, su visión individualista de la existencia y su existencia déspota para quienes eran los pobres malditos que pretendían su amistad. Ese era Ares.

Dejó tras de si un camino de llamas, sin molestarse en oír a Hécate.
-Ares vuelve, Ares… así no solucionarás nada. Ares… necesitas ayuda.
Ares ya poco oía las palabras de la dama luciferina, encontrándose muy lejos de sus consejos de apoyo y ayuda.





Conectado con la tortura de su resentimiento, Ares, el único era un sentimiento continuo que no para de fraguarse dentro de su espíritu, un sin sentido con demasiado sentido para sus estructuras mentales, alguien verdaderamente enloquecido, borracho de sí mismo, no obstante detrás de todo eso no quedaba espacio para la vida.

Aquel camino marcado por el odio, era la máscara de una furia vital que era inexistente, apático, pero revivido entre la pureza y la rabia. Aunque acompañado por Enyo, Ares no se sentía capaz de escapar de la soledad.

Ares cavilaba en su trono de huesos, mientras Enyo le servía sus copas decoradas en oro y llenas de sangre. Totalmente ebrio de la propia sangre no paraba de apretarse la cara contra su mano, e incluso quemaba parte de su rostro, aunque al ser divino se regeneraba. Ares en ese momento concentró el fuego en la punta de su índice y se quemó el ojo perpendicularmente.

Mientras miraba su escudo, que reflejaba el mensaje que le había escrito en una roca gigante. “No quiero verte nunca más, no vuelvas nunca a mis tierras dios occidental.”
Ares era consciente que aquello fue escrito por Kali, ella había decidido alejarse completamente del dios.

-Sabia decisión. –Susurró el dios.-

Aunque cicatriz no quiso regenerarse, y como esa su piel comenzaba a mostrar heridas, le gustaban las cicatrices y los cambios de tex, estaba cansado de ocultar. ¿Qué era él?

-Mi señor Ares… ¿Estáis bien?
Ares se levantó, sin contestar completamente enfermo de sí mismo, tomó un sorbo acabando con toda la sangre de la copa, viendo como ésta caía y como se sentía ebrio, tambaleándose.
-Mi señor Ares, ¿A dónde vais?
Esta vez, Ares si se giró.
-A un lugar donde pueda explotar.
Sus ojos pesados llenos de pesadumbre hicieron el resto, en tal radical y eterna visión de los destrozos a los que un dios inmortal puede llegar a auto-inflingirse. Enyo, lloraba, con su dulce y preciosa cara, incapaz de entrar dentro del corazón de su señor.
-…. ¿Por qué os hacéis esto?
Ella no entendía, no sabía como salvarle de su propio ego. Ares caminaba dejando huellas rojas del suelo candente. En ese instante, Ares recibió una llamada de Afrodita.

Afrodita era hermosa a rabiar, aunque gustosa de las pocas veces que había tenido sexo con Ares, ella había logrado entrar en el mundo de Ares en algo parecido al amor, pero incluso en esa pequeña parcela Ares no se sentía querido. Afrodita era mentirosa y pendenciera, le gustaba hablar mucho, pero sus palabras eran vacías, lo que más le gustaba decir era “te quiero”. Ares se sentía perturbado, sin embargo, necesitaba un pequeño espacio para las ilusiones en su camino hacia la destrucción.

-Ares, Ares, te necesito.-Decía entre sollozos.-
-¿Qué te ha sucedido?
-Había ido con Dionisio… y snif… snif… conocí a unos, me fui con ellos y bueno, unas cosas, me peleé con uno que quería pagarme por sexo, y luego otro intentó forzarme…-Ella lloraba y Ares se preocupaba.-
-¿Dónde estás? No puedo sentirte, ¿Dónde estás?
Afrodita no dejaba de llorar.
-¿Puedes venir?

Pobre e ingenuo Ares, hacía años que eso no significaba sexo, sino un mero chofer, ella había conseguido extraer algo parecido al amor, pero era mentira. No había amor, Ares lo sabía, ni por parte de ella, ni por parte suya, sencillamente estaba solo y ansiaba en ocasiones ser parte de algo más, algo mejor. Allí que fue corriendo, creyendo, pensando que esta vez volvería a encauzar la relación con Afrodita, ella estaba bebida, completamente alcohólica, y lo primero que hizo fue sonreír y decirle.
-Al fin estás aquí, que guapo estás…
-¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien?
-Puedes… llevarme a mi templo, no me siento con ánimo de ir.
-Pero ¿Estás bien?
Claro que lo estaba, Afrodita vestida con un vestido transparente, con aladares negros de un color intenso, ojos verdes profundos y unas relucientes nuevas tetas, se mostraba juguetona, no quedaba rastro de aquella “triste” niña, como siempre Ares había picado. La prima donna se había dedicado a estar con uno y con otro y a quererles a todos, pretendiendo que el joven Ares la regresara a su casa.

No hicieron nada, Ares habló poco, consciente de su función de chofer, ella hablaba por cortesía, este tipo de seres que hablan y hablan siempre por hipocresía, que dicen te quiero y te amo, sin embargo no sienten nada. Ares siempre callaba, sus palabras, fueren provocaciones o no estaban arraigadas dentro de su raíz.

Afrodita era lujuriosa, libertina, enhorabuena por su vida, seguramente encontrará un buen lugar, muchos hombres la aman y el pueblo la apreciaba, no como con Ares. Al dios esto no resultaba un serio percance, sencillamente había detestado desde lo más profundo el día en el que creyó que podrían estar juntos.

Ahora prefiere mantenerse a distancia.

“Siendo invencible como soy, no hay más ego que mío, no dependo de otros para alimentarlo.”

Ares se convencía continuamente de que estaba haciendo lo correcto, aunque como es lógico, dentro de su ser, solo se sentía completo cuando mataba, probar la sangre de los demás, ver como mueren le llenaba, o quizás lo usaba para llenar una vacío que se llenaría de otra forma, mas con él ¿Quién sería capaz de llenar nada?
-¡Gracias! ¡Mi Arecito! ¡Ciao amore! ¡Te quiero!
Afrodita le dio un pico a Ares y se fue.





Mientras Ares no detuvo su marcha por la oscuridad de la noche y con la luna como única guía, en esos caminos vio a un mortal, cabello corto, armadura blanca. Aquel mortal estaba rezando al Dios, aquel Dios infinito y todopoderoso del que nadie sabía casi nada.

El mortal desenvainó su bastarda y apuntó al rostro del dios, seguramente ignorante de lo que éste era capaz.
-Soy Galahad, hijo de Lancelot, ¿Quién sois vos?
Ares que se había quedado ensimismado el suelo, levantó los ojos hacia el caballero. Los dos se miraron intensamente esperando escrudiñar los poderes de ambos.
-¿Sois caballero?
Ares seguía sin contestar, levantó su mano y trajo consigo una bola de fuego que iluminó el cielo, sonriendo la envió con suma potencia hacia Galahad, quien con una espada bañada de luz pura la partió por la mitad.

Galahad el puro y casto, era conocido por ser un caballero de notables convicciones y de gran poder de superación.

-Es hora de jugar al quién morirá antes.

La voz tenebrosa de Ares, parecía ida, como él mismo, evocada a un fin temprano donde los cielos y la tierra se uniesen para dar cuenta y final a un mundo lleno de desesperación donde los mortales lloren pidiendo que acabe lo antes posible.

-Detente Ares. –Una voz nublosa y el poder de los rayos impactaron entre ambos soldados.-

En el lejano oriente, Kali seguía pensando, Shiva la abrazaba, y mintiendo con ella fructíferas y alegres relaciones sexuales, ella conseguía desfogarse, era un buen sexo el que tenía con Shiva, lo que tenían ambos era amor, algo que bajo ningún concepto rompería, ella se sentía en deuda y en el fondo quería, sintiéndose muy unida a Shivá.

Habían estado toda la noche juntos y casi una eternidad, algo que les había unido en demasía, ella no podía vivir sin Shiva, aunque en ocasiones sintiera algo de recelo.

“Detesto a la gente, y tener que relacionarme, preferiría un mundo donde solo estuviera Shivá y yo.”

Era un amor puro, era algo bello y hermoso, dentro de lo que cabe, Shivá quería mucho a Kali, ella le respetaba por ese amor, ya que era lo mejor que le había ocurrido. Fue una elección, le miraba en la cama como una madre mirando a su hijo, su bebé, su amor. Los dos tenían una vida sana y para Kali en ocasiones demasiado sociable.

Kali había elegido una vida un tanto bipolar, por un lado se deleitaba con la furia y la destrucción, sin embargo por otro se mantenía bajo rígidos entresijos del casamiento con Shivá, ambas facetas de su personalidad eran irreconciliables, ocultando ella en muchos casos su lado más infernal.

En ese momento, mirando a las montañas, Kali decidió emprender un pequeño viaje a occidente donde poder encontrar al peligroso dios Ares, el dios que había roto el cerco de su matrimonio que había conseguido meterse hasta el fondo, era algo completamente loco.

-“Sabiendo lo amargado que está, completamente podrido por dentro… como yo, ese tipo de existencia de la que normalmente huirías, sin poder encontrar nada semejante, encontrándote enfermizamente atraída hacia ello.”

Algo había nacido, algo peligroso, algo de lo que la propia diosa era consciente, pero dentro de sí le daba asco y la ponía furiosa. Tenía ganas de rajarle el cuello a alguien. La diosa trajo consigo a su silla de tortura que había encontrando en Europa a uno de sus esclavos y lo sentó, viendo como le golpeaban y lloraba de dolor, como cada una de esas púas se incrustaba en su cuerpo, ni aún así se sintió satisfecha.

-…. –Kali se miraba las manos.-Siento cierta felicidad, pero esto no calma mi sed de sangre. Necesito más.

Kali no se detuvo, siguiendo con su camino atroz mandó traer a varios esclavos a los que torturaba continuadamente.

Mandó llamar a sus valientes Thugs, y les hizo que trajeran a su toro. El toro de su mayor deseo, comenzó a encender el fuego y pudo ver como “mugía” el toro con los gritos de dolor del quemado desde dentro.

Insatisfecha con su lanza comenzó a punzar a uno de sus sirvientes que estaba atado en una jaula, dispuso a otro en la “dama de acero”, preparándose con la sangre que salía una copa sabrosa.

-Necesito… más…

Enfadada la diosa tiró la copa… no podía sentirse completa ni después de tal cúmulo de torturas.

Necesitada de esa sensación de desesperación, deseando acabar de una vez por todas con aquello que hacía que no se saciase, la diosa recibió a un mensajero de la morada de Ares, pidiéndole que se atreviese a luchar con él nuevamente, que volviesen a combatir, que volviesen a verse, ella mandó una carta como respuesta, junto a ésta dispuso su propia ropa íntima manchada de sangre de sus víctimas. Ares cogió aquello y lo olió, sabiendo que era buena sangre derramada y sin nada que perder marchó.

Los dos dioses se decidieron a verse para matarse de una vez por todas y dejar el pasado que pudieron compartir en otra instancia. Tras de sí, Fobos dejaba un camino de fuego, raíles flamígeros que esperaban ser la purificación dentro de un sino tormentoso.

Kali se sorprendió al ver heridas en el rostro del dios. Ella sencillamente no preguntó, levantó su lanza y se dispuso para acabar con Ares. De una vez por todas, no podía ser que siguieran vivos. Ares mostraba su torso lleno de nuevas cicatrices, efecto de la lucha, quién sabe. Sus ojos parecían no hallar fin, determinación. La diosa se mofó.

-Esta vez no tendré piedad contigo, bastardo.

Ares no respondió, ávido de un sentimiento demente donde no había cabida para nada más que no fuese: “Matar, matar y matar.” Aquellos ojos perturbaban a la diosa, que más que pelea buscaba un poco de afecto. El silencio de las almas, llevó al sonido de las armas, no tardó mucho la diosa en descubrir que el dios había mejorado en las artes del combate, su velocidad era mayor, estaba dispuesto a matarla de verdad, ella se esforzó, más por una extraña razón lo que ella quería era dejarse vencer.

Kali notaba un deseo irrefrenable de disminuir su fuerza, como engatusada por la fijación del dios de la guerra. Era como si sintiese atracción sexual hacia ese ánimo asesino. Estaba convencida de que podía mantener el nivel, que podía hacer frente al dios.

“¿Cómo es posible que siente unas ganas enormes de desfallecer? Su oscuridad me lleva por los caminos de la tristeza y la aflicción. Donde no hay esperanza más allá de la muerte. Desaparecer siendo inmortales. Perecer siendo eternos. ¿Acaso era posible? Solo quiero que me gane, que me derrote. Que me hunda.”

Al final, el dios logró dar con la diosa arrodillada, sin dilación usó cadenas hechas por Hefesto, fabricadas del mismo material que aquella red que le descubrió a él y a Afrodita. La diosa se resistía.
-¡Suéltame hijo de puta! ¡Vamos suéltame!
Ares no mostraba ninguna emoción consciente, era como si estuviese abstraído, como si fuese una máquina. La arrastraba del cuello con un collar de pinchos, Kali se resistía, pero la fuerza del dios era sobre-divina.
-¡Qué me sueltes!


Ares dispuso una imagen irreal para ocultarles, y creó una mesa de las llamas donde con pataleos y esfuerzo ató de pies y manos a la diosa. Ella le escupía y cuando Ares estaba atándola a la mesa le mordió en el brazo. El occidental la abofeteaba con fuerza, e incluso de un puñetazo hizo que sangrara, la diosa en tomaba forma orgánica debido a las cadenas, pero si vida inmortal no corría peligro, ella lo sabía. Kali le escupía. Parecía mentira que hubiera compartido lecho ya una vez.

-¿Qué quieres hacerme hijo de puta?

Kali no mostraba ningún miedo al dios, ella no tenía miedo a nadie y le miraba soberbiamente. Ares sacó un cuchillo ardiente que tiró junto al rostro de la diosa, mientras ella se movía le arrancó las telas que cubrían sus senos, el dios comenzó a acariciarlos, mientras con el cuchillo recorría su cuello, la diosa solo podía ver el reflejo de sus ojos en la hoja del cuchillo cuando miraba abajo. Ares comenzó a morder sus pezones y a rozar con su otra mano todo el cuerpo de la diosa, haciéndola gozar con aquel masaje que iba poco a poco por todo el cuerpo de la señora de la destrucción, lamiéndola caminaba por las curvas de su cuerpo.

Sin prestar atención a los espasmos de placer de la diosa, Ares elevó el cuchillo y mostrando su mano se cortó la palma, con la mano sangrante palpó el centro del goce de la diosa, y penetró sus dedos chorreantes de sangre, luego clavó su cuchillo en el costado de la diosa, que perdía sangre y energías y poco podía patalear ya, pero seguía orgullosa mirando con odio y soberbia a Ares.

Se degustó con la hoja roja y la saboreó, tal era su ánima ennegrecida por el cautiverio consigo mismo. Profundo y ataviado en una profunda forma de existencia, Ares, siguió introduciendo su mágica lengua en la dorada perla que poseía la diosa, como un espíritu sin nada que perder. Ares profundamente se veía anegado y lleno de rabia y locura. Cada vez más y más fuerte, seguía y seguía con más virulencia, rapidez y presión. Kali no era capaz de contener los gemidos, mezclando su espíritu con el dolor de la herida ya abierta y saliente.

Los ríos de sangre caían cual cataratas impregnando de un dulce aroma todo el suelo y a los odiados dioses. Ninguno mostraba sus deseos con sus palabras, preferían no hablar, se miraban con furia, como mudos, después de lo que se habían dicho, hecho, solo las miradas podían expresar aquello que no tenía palabra alguna. Lejos del amor miserable, de lo que es conveniente, de lo que es físicamente hermoso u horrendo, lo que les movía era una forma de existencia tibia y totalmente ensombrecida, donde solo unos pocos podrían albergar comprensión alguna.

Ares no se molestaba en seducir a la diosa, este dolor la seducía de una forma desconocida, a él también, en el fondo eran dos llamas que deseaban quemar y ser quemadas, como una ironía, una paradoja en la existencia de dos seres vivientes.

Ardiente Ares se rodeó de fulgurantes llamas deseosas de consumir con ellas a la propia diosa, mientras poco a poco y rozándose iba uniéndose a ella completamente el fuego dolía demasiado y la diosa tenía que gritar, el sufrimiento se mezclaba con la felicidad.



Aquellos placeres no terminaban, mientras el dios no parar de morder el cuerpo de la diosa, y ambicionar todas las partes del cuerpo de aquella musa divina, lleno de recovecos donde se pudieren esconder.

Ares seguía mutilando en partes del cuerpo con flagelaciones mientras gozosos consumaban su tensión sexual, no pudiendo detenerse, se movían como locos en aquella mesa, mientras el látigo de llamas azotaba con fuerza a Kali, que no paraba de sentir placer. Algo que estaba fuera del entendimiento hasta en las deidades como eran ellos.

Los daños no serían suficiente, observando como la diosa se moría del placer, Ares se mostró magnánimo y comenzó a lamer todo su cuerpo, hasta llegar a la zona “sexual” de la diosa. Su querido yoni, mientras lamía con fiereza, se divertía penetrando con sus dedos, lo abría para poder humedecerlo mejor con su saliva, mirando obsceno a la diosa.

“… ¿En qué me he convertido?” Pensaba Ares., “¿Un miserable? No, eso ya lo era antes.”

E introdujo su lengua ardiente dentro de Kali, saboreándola poco a poco. Sus ojos rojos de las llamas miraban a la oriental con soberbia y sumisión, mezcla de placeres de dolor, la diosa no paraba de apretarle la cabecita y de sentir más adentro, moviendo su cuerpo al son del dios bélico. La diosa no pudo, sino lanzar alaridos de naturaleza indescriptible, mientras Ares no detenía su afán por proseguir con aquel festival carnal, que tenía a su lengua como centro de la vorágine, ojo del huracán. No paraban de mirarse y de agarrarse, arañarse… como si los poderes del infierno les atrajesen como en un caos y un círculo de cadáveres.

Estaban teñidos del carmesí de una existencia tan dolorosamente fogosa, como sus pasiones más bajas. Encubiertos de una máscara divina, no representaban sino el deseo de toda vida de consumirse en la apoteosis máximo y en la propia muerte, hasta el punto de olvidar el parasito vital que habita en nosotros, que nos hace temerosos del final. Ares y Kali habían probado el final de otros, pero nunca el suyo propio, jamás la petit mort era tan rebelde como se pudiere pensar.

Hasta el punto del climax, la señora de la destrucción tuvo que clavar un cuchillo en el cuello de Ares, mientras no dejaba de dejarse caer como el río hacia el mar. Ares era inmortal, esa herida mortal en un hombre, para el destructor era un enorme dolor, pero no mataba, ellos no podían matarse, ambos sabían los límites que respetar para no matarse.

Sentado al borde de la cama creada allí por el mismo dios, tras agonizar y resucitar, Ares semidesnudo, miraba al cielo inmenso e imponente. Detrás, cuyo largo pelaje estaba suelto, Kali quien se acercó por detrás susurraba en hálito congelado al derrotado emergente del caos.

-¿Quiénes somos?
Tal profundidad en una simple cuestión que no hallaba respuesta. Lo malo, lo típico de las palabras es que jamás enuncian la verdad, únicamente enuncian un signo lejano de lo que es verdad. Amar, ser, existir, odiar, son meras articulaciones que no expresan, ni con sinónimos, ni con detalles lo que sientes, padeces, lo que eres.

Mientras se masajeaba los ojos cerrados con sus dedos, Ares cavilaba sobre la esencia de su mero vagar hasta el punto de no ser capaz de responder ni hablar. Él sabía mejor que nadie que mostrar cualquier tipo de titubeo es de débiles, por lo que se guardaba sus ideas depresivas sobre sí mismo. Porque en el fondo él era un dios, y los dioses no muestran sentimientos, no tienen, ni inquietudes, no pueden permitírselas, lo máximo a lo que pueden aspirar es a la soberbia, la ira, el perdón, el deseo carnal y la sensación de saber lo que es justo y lo que no.

-¿Tú que piensas?

El silencio era insoportable, el occidental tuvo que hablar, tan racional como siempre, ante un problema del que no podía extraer conclusiones simples o lógicas, tuvo que manifestarse con el escepticismo típico de los de su clase.

Kali también era divina, alejada de los pensamientos del dios, ella tenía una depresión por otro motivos, si el dios era porque se sentía abandonado, monstruoso o rechazado, ella sencillamente se sentía incomprendida, como si no hallase el lugar dentro de quienes le quieren, como si aquellos que están con ella no la entendiesen. Como si viviera con dioses que no la conocen de verdad, lo que ella es. Aunque, su soberbia, al igual que Ares, y su estatus en una lucha de poderes le hacía callarse, mas no pensaba como el dios de la guerra ceder al silencio, así que habló.

-Yo soy la diosa de la destrucción. La madre diosa. Todos aman y temen mi nombre.

Ares que no era menos, la miró intensamente.

-Yo soy Ares, el único y verdadero señor del dolor.

La diosa se echó sobre los hombros de Ares y le abrazó cogiéndolo del cuello, sus hilos dorados decoraban los hombros del dios taciturno, dulcemente le besó la mejilla, para luego con sus uñas afiladas herir los pectorales de la divinidad guerrera. Kali se levantó y se vistió delante del dios, quien miraba al suelo ensimismado, taciturno. Mientras la reina abismal se terminaba de poner sus prendas, notó al dios yendo detrás, susurrándole palabras que nadie pudo oír salvo ellos, después se besaron mordiéndose los labios y se vieron en la obligación de separarse.


6
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A su vuelta a su triste tierra, Ares comprendió quién era, lo que él era, pero no se atrevió a decir, no obstante lo entonó en voz alta, para oírse.

-Soy una bestia, un monstruo que guarda el corazón de un niño, sin embargo por mi propia carcasa solo puedo destruir, destruir, conciente de que todo cuanto puedes ver es sino el sinónimo de la angustia. ¿Quién querría a un monstruo como yo? Mírame, solo soy una bestia.

Nunca se podría deducir de sus palabras que la tristeza se había vuelto una adicción imposible de controlar, que en el fondo no era puro victimismo, degustaba en sus soledades de ver como cortaban las cabezas de los prisioneros de guerra. Tal era su naturaleza atroz solía ser de los pocos que soltaba carcajadas durante horas.

Kali volviose también a sus tierras a paso algo más rápido, no le gustaría que Shivá la encontrase despierta a estas horas, era consciente de su estatus. Prefería mantener todo el asunto en secreto, no le gustaba que se supiera, sin embargo desgraciadamente, corrió el rumor de que algo estaba sucediendo entre los dioses de dos orígenes opuestos.

Un joven occidental encapuchado apareció para llegar al castillo de la señora de la destrucción. Al quitarse la capucha ella supo que era occidental.

-¿Qué buscáis a estas horas de la noche en mis aposentos?
-Siento molestaros, señora, sin embargo he sido enviado aquí para fines mayores.
-¿Quién sois?
El joven mostró su rostro, era el más puro de los caballeros.
-Me llamo Galahad mi señora, le pido disculpas nuevamente por legar en más allá de las vigilias regidas por la cortesía.
-Yo soy Kali, diosa entre las diosas, un miserable mortal como tú ¿Cómo se atreve? Más te valdría que esperarse al infierno, porque me divertiré torturando.
Galahad desenvainó su espada.
-Calmad vuestro ánimo y yo calmaré el mío.
La diosa se rió y con el poder lo elevó ahogándole.
-¿Qué calme mi ánimo? ¿Quién te crees que eres?
Galahad tuvo que soltar la espada y comenzó a balbucear pidiendo clemencia.
-Soltadle.
La voz de Shivá resonó desde lo profundo hasta lo superficial. La reina de los asesinatos en oriente se apiadó. Algo inusual en ella, apiadarse de otro ser vivo, quizás fuera culpa de ese dios fantoche occidental. Aún así los ojos de la diosa descargaban ira, pero ella aunque poderosa… era sierva de las cadenas para con su esposo.

Las manos de Galahad tocaban su cuello, y poco a poco fue recobrando el aliento. El joven caballero extrajo una misiva para entregársela a Shivá.
-Vengo a… traeros un… mensaje…

Shiva no dejó que su cónyuge leyera aquel mensaje, apesadumbrado lo guardó para sí, dio cobijo y curó las heridas del joven Galahad.


La diosa desdeñosa ante tal “impedimento” lo tomó como una injuria, mas no hizo nada tal era su sumisión a su esposo.

En su lugar, las estrellas fueron enviadas a lo alto del firmamento. El llamamiento había sido hecho. El firmamento reflejaba la palabra de la fraternidad divina. De todos los confines del mundo los dioses con mayor poder debían acudir. La reunión se hacía en un confín alejado del mundo, en una tierra que emergía del océano atlántico, donde los hombres no tenían acceso y era terreno neutro para los dioses.

Antes de nada convendría que se supiera que las cortes divinas se suelen dividir para regir zonas de poder, normalmente allegado a quienes les someten a culto. Por ello, aunque Kali es señora de oriente, existen mayores orientes de los cuales existen más cortes divinas, aunque no muchas, con el tiempo el panteón divino se había visto reducido.

De las tierras del Nilo vinieron dos jerarcas divinos, Isis, capaz de traer a los muertos a la vida, poseedora de grandes artes curativos, volaba junto a ella un milano que no detenía su mirada a través del templo dónde sería la reunión, junto a ella se presentó una diosa solar, amante de la música, largos cabellos negros, su mayor representación era el disco lunar que coronaba su cabeza. Conocida por ser la diosa Hathor, se manifestaba orgullosa y alegre, sensual con un traje ceñido de tonos anaranjados y un precioso collar. Las dos bellas y relucientes, dignas señoras del desierto más próspero. Ellas se hallaban en un precioso barco de 141 pies de madera de cedro, con telares muy hermosos, decorados. Gustaban de aquel barco pues fue de preciosa factura realizado para Keops.

De tierras más allá del océano apareció Quetzalcóatl, le acompañaba una serpiente verdosa y emplumada que hacía referencia a su verdadero rostro. A sus atuendos, en su piel morena, existían un sinfín de adornos semicirculares y de todo tipo de colores que daban vida y forma al dios, ungiéndolo como uno de los señores del continente sudamericano. Sus ojos chirriaban electricidad dato desconocido por gran parte de quienes le adoraban o estudiaban.

Para representar a los señores nordeños apareció, Odin, muy conocido por todos. Hermano en sus pretensiones y en muchas cosas a Ares, se apoyaron en sus hombros sus fieles cuervos, Hugin y Munin, quienes hablaron al oído del dios. Las buenas y malas noticias que sucedían en el mundo. Cabalgando en un corcel volador llegaba hasta las costas del encuentro. También le acompañaban sus fieles lobos Gri y Freki, quienes esperaban sus trozos de carne. Odin mostraba una larga barba, tuerto de un ojo, su lanza Gungnir se ceñía gloriosa en su mano. Su cabalgadura era Sleipnir, de ocho patas, hijo de Loki.

Del oriente más lejano, con larga barba y pelo, de ojos rasgados, vestido con el traje ceremonial japonés, rodeado de mujeres siervas, bien cuidadas y de rostro pálido, en su cinto una espada adornada y cuidad por diversos artesanos ancestrales como Masamune. Su lanza se mostraba férrea, con una hoja ancha, dispuesta a cercenar a los débiles. Siendo así como los hombres jamás miraban atentamente. Un dios oriental de gran poder. Izanagi el dios que había vuelto del mundo oscuro, que había visto a su esposa embrutecida por las sombras.



De Brasil, vino Olofin, señor del palacio, albergando junto a él un conjunto de cofres donde escondía los secretos de la creación. Se manifestaba levitando, por encima de mares y montañas, como una fuerza etérea, que durante un instante había de tomar forma corpórea, la de un humano, por respeto y complacencia de los “hermanos” mayores. Vestía una túnica blanca con capucha, junto a él flotaban los cofres de la verdad absoluta. Mostraba un rostro moreno de acuerdo con quienes le adoraban en Brasil.

Zeus acudió para representar a la jerarquía occidental, acompañado con ráfagas de relámpagos. El gran Zeus hizo nombre a su poder eléctrico y a su sabiduría. Aunque no dudó, ni una sola vez en intentar algunas relaciones con Hathor o Isis, e incluso con alguna sierva del séquito de Izanagi. Un bonachón con ataques de grotesca perversidad era la mejor de las descripciones del rey de los rayos.

Amaneció de entre las nieblas, uno de aquellos sabios que liderarían el concilio, una de esas fuerzas que permanecen ocultas, hallándose en calidad de deidad sin función. Aquel que ganó el poder del mundo en el pasado con una partida de ajedrez. Lug gran anciano, uno de los dioses más antiguos y poderosos. Poseía una larga barba y en su cinto la honda.

Con larga barba negra y cuidados bigotes estilizados, ojos rasgados, mejillas redondas y busto orondo. Apareció Shangdi, o Tien, su larga espada flexible y su armadura reflejaban los dotes del “dios del cielo” de la China ancestral. Fueron llamados por un único motivo, tras ellos, puede que faltasen muchos, u algunos de mayor poder, sin embargo de las grandes fuerzas del mundo, algunos prefirieron estar callados y no formar parte del gobierno.

Formaron en concilio todos alzándose entre sus miradas observando a sus pares. De todos ellos Lug abrió la mesa. Iniciando el discurso, puesto que Lug era el más sabio entre los sabios, fue el encargado de erigirse como gran heraldo de la palabra de la hermandad.

-Estamos reunidos para traer con nosotros un asunto de grave importancia. Es de gran importancia que Zeus y Shivá se adelanten. Siervos divinos de vuestra remesa están yaciendo juntos.
Shivá no quiso mirar con la cabeza alta, entre la extrañeza. Zeus asentía cerrando los ojos, sabedor de lo peligroso que era lo que estaba sucediendo.
-El concilio no se manifiesta contra las relaciones entre deidades, salvo en casos excepcionales, el problema reside en la naturaleza de ambos individuos, quienes desbocados han inflado sus propias guerras y la de los hombres. Y hay un peligro mayor, un riesgo de la guerra santa, que hará que tengamos que elegir un bando.
-¿Quién decís? –Shivá no quiso creer, no quiso pensar en quién inevitablemente estaba pensando.-
-La diosa de la destrucción y matriarca, Kalí. Y…
-Ares. –Cortó Zeus.-
-Exacto. Estos dioses deben abandonar sus encuentros ilícitos, deben abandonar tal práctica y sobretodo deben ser aislados.
De la sombra una figura ensombrecida apareció, con una botella de agua cogida con sus manos y balanceándola, el agua tornaba en dos colores el rojo y el azul más puro.
-El equilibrio puede romperse si no tomamos en consideración a estos dioses.
-Si, uno de ellos se une al otro, y al yacer nace una deidad, o si esta unión les hace sentirse poderosos en la destrucción pueden acabar por ayudar al príncipe. –Isis, sabía entre las sabias, era conocedora de los riesgos de la ruptura del equilibrio.-
-Es por ello que depositamos en los patriarcas la decisión para con sus hermanos. Votos a favor.-Todos los dioses manifestaron su conformidad con sus energías.- Parece que por unanimidad estamos conformes.
Shivá aún en shock por la traición de su cónyuge. Aceptó, todos firmaron y dejaron constancia de aquel primer punto, tras él, hubo otro punto.
-¿Cuál será nuestra actuación en caso de guerra?

El telón de ébano no dejó ver la respuesta de los dioses allí reunidos. Shivá volvió a su hogar, pero mandó llamar a su diosa, sosteniendo entre sus manos una tela de la diosa, desconsolado por el dolor.
-¿Por qué?
-¿Por qué? ¿Qué quieres decir?
Kali sospechaba de algo, pero no se atrevía a decirlo abiertamente. Shiva se levantó mirándola de cerca con el rostro desencajado y lloroso.
-Dime ¿Por qué me has vendido a otro postor? ¿Por qué me has faltado y ridiculizado a lo que teníamos?
-Amor…
-¡No me llames amor!...-Shiva comenzó a sollozar.- Solo dime, ¿Qué viste en él?
-No es algo importante, no es nadie para mí. Debes entender que no es nadie para mí.
En el fondo, hasta la todopoderosa diosa de la destrucción sufría carnal pasión, encontrándose con la conciencia desdichada por haber insultado el pacto de confianza de los dos. Shiva aceptaba las prácticas con mortales, pues sabía que morirían, pero otro dios, capaz de competir con él, aquello iba más allá.
-Yo te quiero, te quiero, y mucha más gente te aprecia. –Decía Shivá.- ¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Hacérmelo?
-¿Qué quieres que haga? …
-Quiero que dejes de verle. No vuelvas a verle nunca más.
Kali, aunque confusa no tuvo dudas.
-Vale…
Los dos rompieron a llorar, tal era la fragilidad de Shivá, el sociable, sin embargo afectivo y de fácil amor Shivá. Algo que a ojos de cualquiera le hacía mucho mejor y más presentable que un vil y canallesco busca-ruinas como era Ares. La hipocresía y templanza social, el aprecio por los suyos, su capacidad de lucha y su notoria necesidad de aceptación eran virtudes más que suficientes para ser amado. En cambio al otro lado, Ares quien no poseía nada, vivía lejos, solitario, vagabundo y enfermizo. Polvoriento, mucho más horrendo e imposible de querer, con una única función sexual o divertida no era rival para los dones del amor, privado de las cadenas del amor, solo servía para matar. Kali solo se hubiese divertido, pero al final no hubiese sucedido nada más.









-¿No es dulce el sonido de la música?….
Atravesando el mundo, el cello lograba sintonizar como parte de la esencia espírita del mundo atemporal, lo que solo unos pocos se atrevían a narrar. Como si el mero susurrar borgoña de aquellos azotes violentos de aquel instrumento fuese el amarillo néctar que oyésemos. Los ojos escarlata de Ares se abrieron en la nocturnidad aguda que impedía ver absolutamente nada. Detrás suya los sonidos de la voz de Apolo se posaban en los hombros de Ares. Apolo se mostraba contento, alegre, festivo, sabía que tenía potestad.

Al fin cobraría venganza.
-Hermanito… No me has contestado ¿No es dulce el brillante melódico de los vaivenes de la vida?
-¿Qué has venido a hacer aquí?
-Hermanito, nadie te quiere, eres poco más que un estorbo y completamente inservible. ¿Quieres que te diga por lo que estoy aquí?
Ares desenvainó su espada.
-No estoy solo, hermanito.
Ares observó a sus lados, efectivamente, se hallaban otros dioses mirando. Ciñió sus ojos a la fina piel de sus párpados, dejó con mesura su espada hefestina y unió sus manos. La lluvia gobernó los cielos, encadenado por obra de Hefesto, que tuerto y villano se reía a carcajadas del amante de su mujer, Afrodita. Fue llevado hasta Zeus, los dioses olímpicos miraban.
-Debemos por la seguridad del mundo, la estabilidad del equilibrio encerrarte, no puedes ver a la diosa oriental. La hermandad ha hablado, y tu escapada de nuestras fuerzas ha agravado tus crímenes. Entiendes el por qué de todo esto. Imagino que querrás decir algo ante todos.
Ares los miró a todos.
-Si algún día salgo, -Mostró una muesca de soberbia y dicha, mirando a Apolo.- Que os vaya bien. –Su sonrisa dio terror a muchos dioses, esperando una respuesta colérica, Ares se mostró risueño, como si todo esto le importase poco.-
-Que así sea entonces.

Ares fue llevado a una celda, allí nadie lloraba por él, nadie sentía la más mínima lástima por un psicópata, encerrado en una torre subterránea pasaría la eternidad con el calor de los fuegos cercanos, sudoroso. Atado de pies y manos, viendo como su cuerpo se ennegrecía, su forma humana se oscurecía.

Ares solo podía tararear.

“¿Has oído eso?
Cuando una parte de ti te dice que te largues
Y otra parte te dice que te quedes.
La la la la
¿Has vivido eso?
Cuando buscas la muerte
Y quieres vivir por siempre
¿Has sentido eso?
Quiero morir
Quiero vivir
La la la la la”


Parece que hubo un ataque spammer!
Última edición por Crikrien el Lun Sep 12, 2011 5:57 pm, editado 2 veces en total.
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