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Debate en sociedad: La ley antitabaco, el alcohol y otras...

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Kasai
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Debate en sociedad: La ley antitabaco, el alcohol y otras...

Mensajepor Kasai » Jue May 02, 2013 9:57 pm

Este tema se crea con la finalidad de tener una idea del pensamiento medio de los asuntos que comprende nuestra sociedad. Contando con que hay usuarios de España, América del Sur, Canadá y otras partes del mundo me gustaría poder realizar una estadística a nivel mundial.
Cada semana se cambiará el título del debate. De momento este será el índice de los próximos:
1. El aborto.
2. La ley antitabaco, el alcohol y otras drogas.
3. Corridas de toros.
4. Cadena perpetua.
5. Pena de muerte.
6. El burka.
7. La eutanasia.
8. (...).
NORMAS

Respeto:
-Prohibido insultar y agredir verbalmente: las palabras malsonantes, los términos vulgares y los adjetivos descalificativos.
-Prohibido defenderse atacando personalmente: No está permitido sacar asuntos de índole privada para sostener un argumento. Sólo podrá responderse en base a una forma de pensar expuesta previamente.
-Prohibido hacer referencia a otros temas del foro para desacreditar la opinión de un usuario: comentarios en los que se le recuerde a un internauta que en otro apartado dijo algo muy distinto a lo que explica en el momento de la disputa o se compare con hilos que no tienen relación con la discusión actual.
*El incumplimiento de alguna de estas normas derivará en la anulación del voto. Según la gravedad a criterio mío, podría ser vetado en los siguientes debates.
Veto:
-Un usuario podrá ser vetado por saltarse alguna de las tres normas que preceden a este párrafo.
-Un usuario vetado permanentemente será reportado automáticamente si además de las normas de este tema incumple a su vez las del foro.
-Los votos de un usuario vetado son nulos siempre. Sus opiniones no interesarán a nadie.
-Un usuario vetado puede pedir el indulto siempre que previamente se disculpe con la persona a la que haya perjudicado y ésta le conceda una oportunidad.
-El apoyo incondicional hacia las personas que se estén saltando las normas descaradamente y el pactar por privado el acudir en su defensa bajo otro nick, será vetado sin duda sin derecho a réplica.
-Los internautas que citen o respondan a los comentarios de los vetados perderán su derecho a voto temporalmente.
Anulación del voto:
-Los comentarios sin un argumento sólido no serán válidos para el recuento.
-Las opiniones ambiguas y poco esclarecidas no se tendrán en cuenta.
-Las frases y párrafos que no tengan nada que ver con el tema que ocupa se pasarán por alto.
Proposiciones:
-Por vía privada cualquier persona (excepto vetados), haya comentado o no alguna vez, puede proponer cuál será el próximo tema a debatir y éste será añadido al final de la lista.
-Las encuestas de opinión no se llevarán a cabo para evitar el voto fácil sin argumento e incitar de esta manera a que los internautas den la cara y defiendan su postura sin protegerse bajo el anonimato.
Línea temporal:
-Los debates durarán una semana cada uno. Se ha hecho una excepción con “El aborto” para comprobar la sostenibilidad del tema y comenzar con el segundo punto desde el Lunes y no desde el Jueves, ya que me parece que queda mejor empezar la semana con un asunto nuevo.
-Si algún debate no suscita interés dentro de los primeros cuatro días y no se superan los seis comentarios como mínimo, se pasará al siguiente punto de la lista.
-El tema será indefinido, siempre habrá algo que debatir. El día que por razones ajenas pierda fuerza, un moderador o administrador considere que el cese es lo correcto o quede a la intemperie y destinado al abandono, seré la primera en solicitar el cierre.

*Está todo clarísimo. Espero que no les resulte complicado cumplir los requisitos que muchas personas llevan a cabo, a veces, sin leer. Otras, por más que se les repite, parecen caer una y otra vez en el mismo error. Si es por molestar me parece absurdo.


Opinión personal sobre el punto uno:
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La existencia no sería posible sin el proceso. Todo proceso conlleva un principio y un fin. ¿Podrías nacer entonces si previamente no hubieras permanecido en el vientre materno durante la gestación?
Para muchos indeseables la muerte provocada del feto no es producto de una violación de vida sino de "algo" que ni siente ni padece y que por el placer de la madre se puede expeler cuando le convenga.
La vida de un ser comienza desde la fecundación y finaliza con la muerte (y para los creyentes, entre los que me incluyo, continúa). Cualquier persona con un mínimo de valor moral e incluso con el conocimiento básico que te proporcionan unos estudios primarios esta teoría se sostiene por sí misma. A excepción de lo pernicioso que pueda ser para la salud de una mujer, ¿qué justicia se le aplica a la asesina y a sus cómplices (el padre del feto y el cirujano mayoritariamente) bajo una ley que aprueba el aborto siendo el Gobierno tan meramente permisivo produciendo repulsa para algunos, regocijo para otros?
La sociedad ha perdido consciencia. El porcentaje de partidarios de esta horripilante "secta" es mucho mayor de lo que la libertad limitada tiene permitido. La parte más absurda es escuchar de boca de algunas: "tengo una vida por delante", "aún soy muy joven" o lo que es más frívolo, "con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero".
La que tiene una vida por delante se olvida de que su hijo también la tenía antes de que se la arrebatara. La que aún es muy joven, si no está preparada para utilizar un preservativo, tal vez tampoco lo esté para irse acostando por ahí. La que puede hacer con su cuerpo lo que quiere no tiene en cuenta que no es el suyo el que destruye sino el de otra persona que ya no podrá poseerlo.
Muchas personas contrarias a esta práctica tan extendida y clandestina en algunos lugares, son capaces de hacer una leve excepción cuando hablamos de violación. ¿A ti te acosan sexualmente y vas posteriormente a quitarle la vida a alguien inocente? ¿Se favorece entonces la venganza hacia alguien cuya culpa es totalmente ajena?
Si no eres capaz de llegar a querer a un niño producto de una violación, te recuerdo que hay muchos lugares donde las mujeres rezan cada día para poder tener un hijo. También hay otras tantas que luchan por quedarse embarazas y poder dar a una criatura todo ese amor que otras, teniendo la oportunidad de ofrecerlo, ni se lo plantean. ¿Y cuántas parejas, madres y padres están aún a la espera para poder adoptar?
La posibilidad de dejar al que nace en un centro de adopción o entregárselo a alguien que no puede tener hijos es la vía más cómoda y menos cruel de quitarte de encima a un bebé que otro puede querer. El aborto no es excusa bajo ningún concepto.
En este debate que en otras ocasiones acusaron de diatriba (yo no lo considero) no puedo permitirme citar un ejemplo. No he tenido jamás la desgracia de tropezarme con una mujer que haya abortado y de haberse dado el caso dudo mucho que hubiera esperado a escuchar su versión de los hechos, pues tolerante se puede ser hasta un punto medio. Hay que saber distinguir entre la libertad y el libertinaje.
Hoy por hoy no existe una fuerza lo suficientemente intensa para desterrar este mal que azota cada rincón del mundo. Algún día, si la vida terrenal no deja de cometer injusticias, tal vez la espiritual haga su labor. Yo no pienso callarme mientras espero, no soy ninguna consentidora.

Opinión personal sobre el punto dos:
Spoiler: Mostrar
Es bastante curiosa la falta de respeto que los fumadores activos tienen sobre las personas sanas. La peor parte no es la acción que les puede acortar la vida, sino la ridícula indignación que muestran ante una ley que protege la salud de los pulcros y el escaso amor propio que muestran hacia sus hijos y menores de edad que conviven con ellos bajo una libertad coartada por el humo.
Explicar las consecuencias negativas del tabaco es innecesario porque eso lo sabe cualquier persona con un mínimo de nivel intelectual. Los que las desconozcan ni siquiera leerán esta entrada, de eso estoy segura. Esto es una crítica hacia esos fumadores mezquinos, irrespetuosos y repugnantes que hacen partícipes a los sanos de su basura y mala educación.
Yo, como antitabaquista radical y con anhelos de que retiren ese mal mundial de la venta, he presenciado la hipocresía de los drogatas, porque es así como se definen a los consumidores del tabaco (considerado una droga por el Ministerio de Sanidad) y otras sustancias ilícitas, alcohol incluido.
Hace unos meses estaba esperando a mi hermano pequeño en el exterior del colegio. Frente a mí había un parque infantil donde, como impone la ley, está prohibido fumar. Una mujer de pelo castaño, corto y rizado, embarazada y con un niño pequeño, encendió un cigarro ahí en medio. Lástima que mi incredulidad no me permitiera asimilar la situación en el momento y llamar a la policía para que le metieran la multa que se merecía. Al menos es una situación que de repetirse sé que actuaré en consecuencia.
A esta desgraciada tenían que haberle puesto una multa desorbitada, haberle quitado la custodia del niño y cuando naciera el que venía en camino dárselo a una buena madre. ¿Quién sería el médico que se habría olvidado de recordarle que las embarazadas no deben beber ni fumar? ¿Qué falta de respeto es esa que le tiene a los menores de edad que juegan en la plaza y a la propia ley? Ojalá pudiera retroceder en el tiempo para cambiar mi papel en ese momento. Tal vez ella hubiera repetido la falta posteriormente pero me hubiera quedado a gusto si le hubieran llamado la atención. De saber sus datos aquí estarían expuestos y no les extrañe que algún día edite y los cuelgue si los averiguo.
Otro caso más reciente situado en (borrado), donde en un supermercado chino de alimentación (pondré el nombre cuando lo confirme), el dueño, un mafioso de nacionalidad china fumaba en el interior de la tienda. Trabajaba con él un hombre español y había algunos clientes más en la tienda. En ese momento me encontraba acompañada de un familiar y aunque me enervó la escena en la cual me encontraba porque estaba comprando una botella de agua, lo dejé pasar y no tomé las medidas oportunas. Tal vez le hubieran metido el multazo que se merece por fumar en un lugar cerrado y que está abierto al público.
Por suerte hubo una ocasión en donde la jugada me salió redonda, pues un conductor de autobús no tuvo reparos en fumar dentro del mismo y la reclamación que puse obtuvo los resultados que esperaba.
Ejemplos reales como estos he tenido que soportar a lo largo de mi vida. He tenido que aguantar que aconsejen a los adolescentes la parte negativa de sustancias como esta para que después los propios adultos me miren como un bicho raro sólo por no ser como la mayoría. Incluso he sentido la burla a mis espaldas por negarme a beber, no ser nocturna o ser estricta con el cigarro. ¡Pero cuánta hipocresía!
El alcohol, también considerado una droga blanda y legalizada, está aún más extendido y es igual de preocupante. No considero que el fallo esté en el exceso, sino en el consumo habitual u ocasional que no produce ninguna satisfacción interna a largo plazo. ¿Alguien puede contar alguna experiencia positiva por beber? Lo dudo. Sin embargo sí existen vivencias que han provocado rupturas, muertes y desgracias por culpa de esta droga.
El resto de drogas ilegales en nuestro país pueden ser igual o más nefastas que las aceptadas por la sociedad. Pero sorprendentemente hay un negocio, para mi desagrado, localizado en (borrado) dentro de un túnel que conecta con la plaza del Mercadona central, donde venden marihuana y algunas plantas alucinógenas. (También editaré esta entrada para poner el nombre).
Un poco más lejos, concretamente en Sevilla, la policía incautó varios gramos de cocaína a una red de narcotraficantes el año pasado. A los pocos días la droga desapareció de la propia comisaría y aunque se filtró esta información a la prensa no se abrió ninguna investigación. A buen entendedor pocas palabras bastan.
He conocido gente fumadora que como personas valían la pena, pero mis principios estaban siempre por encima y sabía declinar cualquier invitación a su apreciada amistad. Prefiriendo quedarme sola o con lo poco que me convenga he pasado los últimos años de mi vida, pues siendo más joven rechazaba el tabaco pero no a las personas que lo consumían. Por suerte he aprendido a alejarme hasta de la gente que me crea malestar, no respeta mi espacio y simplemente no pertenece a mi mundo.
El verdadero problema es la inconsciencia. Hace unos días me encontré con un artículo que especificaba algunos aspectos de la nueva reforma antitabaco. Se barajaba la prohibición de esta droga dentro de los vehículos en presencia de menores de edad. Sorprendentemente en los comentarios, los cuatro primeros para ser exactos, unos fumadores que tal vez padezcan una anomalía cerebral, criticaban el endurecimiento de esta ley cuando, según ellos, no era grave que sus hijos se tragaran el humo y sostenían que había en el mundo cosas más importantes de las que preocuparse. Me pareció lamentable y opté por comentar y defender mi postura. Lo que me pregunto qué clase de sinvergüenzas pueden colgarse el título de padres cuando no quieren a sus hijos, dado que evidentemente les da igual su salud, y por qué la ley no ha sido todavía lo suficientemente dura cosa que estos dementes no comparten conmigo.
Si quieres correr el riesgo de que tu salud se resienta por el tabaco es tu problema pero deja vivir en paz a los demás. No sería la primera vez que el fumador muere de otra cosa que no es el tabaco pero el pasivo sí se ve afectado y con todas las de la ley.
Última edición por Kasai el Mar May 14, 2013 11:27 am, editado 2 veces en total.
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Ni la más bella, ni la más simpática, ni la mejor de las mejores... simplemente única.

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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Capitan Pillo » Jue May 02, 2013 10:33 pm

tal vez la espiritual haga su labor.


Dime entonces...¿ Descendió alguna vez sobre nosotros? ¨Dios¨? O Jerusalen?.
Atravesamos la bóveda celeste y solo vimos el vació. Dios nunca hizo llover sobre nosotros.
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El psoe es de izquierdas, fumado estás para pensar que no lo es xd

Theoryman epic dixit

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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Spandam » Jue May 02, 2013 10:43 pm

Filosofadas y divagaciones.

La intención es buena, pero buscando un poquito por el foro puedes encontrar temas abiertos donde expresar tus ideas si son acordes con el tema en cuestión.

Aunque puede que lo cierren, respecto al tema en cuestión, cuando trates un tema con el que estás en contra, trata de hacerlo con argumentos que no rocen el ridículo.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Crikrien » Vie May 03, 2013 12:54 am

El tema puede estar repetido, pero no achaquemos a alguien que intenta hacer un tema que difiere de lo normal por estos lares.

Por otro lado, valoro sus argumentos aunque en lo personal no comparto con muchos de ellos.

En lo personal disiento con:
-El placer de la madre.
Como si todas las mujeres que deciden abortar lo hagan por su puro placer, el aborto es durísimo, tanto para una mujer que está decidida a hacerlo como para una que entiende que es la opción más correcta. No
-En lo personal, el ser creyente o no, no sirve en absoluto como argumento es un añadido sin relevancia.
-Conceptos como valor moral o justicia no me parecen argumentos sólidos, dado que para lo que a mí respecto están dependientes de la época y la cultura a la que pertenezcan quienes los usan.
-El axioma de que la sociedad ha perdido consciente me resulta curioso, bien mirado cuando hace unas cuantas décadas se podía leer por ejemplo a un ajusticiado por garrote vil que había matado a otro tipo por cinco pesetas. No sé que consciencia teníamos antes, pero por varios ejemplos del pasado, no me atrevería a decir que "hemos perdido consciencia"
-La referencia como secta, es irrelevante, no deja de ser una adjetivazión sin argumentación implícita que sencillamente es como si digo ese grupo de "hitlerianos", es solamente echar un adjetivo peyorativo sin nada de validez.
-Tan frívolo es decir que "Con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero." como argumentar que en favor del valor moral o la justicia universal "nosotros decidimos lo que tienes que hacer con tu cuerpo."

Miedo me da de notar una postura tan moralista que parece propia de aquellos fieles fanáticos de Cristo en estos tiempos. Aunque bueno, yo también soy muy radical y muy imberbe, así que, todos tenemos nuestro San Benito.
Ippo es el mejor villano. Él sólo piensa en sí mismo, pelea por su propia ambición desmedida mientras sus rivales tienen causas justas y personas por quienes pelear. Ippo es el villano. Te mata con una enorme sonrisa mientras destroza tus putos sueños.

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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor El Ferdi » Vie May 03, 2013 1:01 am

Todo el mundo sabe que una semana después de quedarte embarazada ya tienes dentro un niño. Los otros 8 meses y pico son para hacerse el interesante.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor jal90 » Vie May 03, 2013 1:22 am

Indeseables, violación de vida, asesina, cómplices, horripilante "secta", venganza, mal que azota cada rincón del mundo...


¿Seguro que quieres debatir? ¿Seguro?
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Gentlebellota » Vie May 03, 2013 2:18 am

Estos temas nunca llevan a nada salvo a las discusiones sin sentido :roll:

Aun así, quiero dar mi opinión.

Yo soy pro aborto. Siempre y cuando la madre lo haga de manera responsable y no la obligue nadie a ello. (En mi opinión el padre debería tener una mínima opinión al respecto, pero esta claro que es la madre quien decide). Las razones a las que me remito son estas.

1º No soy medico, pero si muy curioso y por lo que tengo entendido, durante el primer mes de gestación, el embrión(no es feto hasta los 3 meses) no tiene ni corazón(vida) ni cerebro(consciencia) si se debe abortar creo que esta es la mejor época.

2º normalmente hasta los tres meses hay peligro de aborto natural. Supongo que por algún fallo en el desarrollo inicial del embrión. Así que no veo inmoral que se produzca un aborto en esta época si se detecta alguna actividad dañina en la madre o el embrión que ponga en peligro la vida de ambos. En mi opinión, teniendo en cuenta que ni siquiera el embrión ha llegado a feto, la vida de la madre es mas importante.

3º Ya sea por el motivo que sea, hay madres demasiado jóvenes que no están preparadas para tener un hijo. Eso puede provocar un estatus familiar inadecuado para un niño. Pues se da en adopción, dirán algunos, pero eso tampoco es una solución rápida, ni puede asegurar una mejor vida para el niño.

4º Hay mujeres demasiado mayores o con una salud débil a las que un embarazo podría provocarles grandes fallos de salud o incluso la muerte. ¿Es mas importante la vida de un embrión que la de una persona?

Tengo mas razones pero tengo sueño, así que si me apetece me volveré a pasar por el tema y expondré algunas mas si es necesario.
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Tohrres
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Tohrres » Vie May 03, 2013 3:11 am

*suspiro*

Ok, veamos, independientemente de tus creencias y de que probablemente borren o muevan este tema, ahí te va otra visión, es un análisis que realizó Carl Sagan sobre el tema, un análisis que comparto. Lo coloco en Spoiler porque he cortado y pegado todo el artículo que escribió junto con su esposa Ann Druyan a principios de los 90's y que viene incluido en su libro Miles de Millones.

Spoiler: Mostrar
Carl Sagan

La humanidad gusta de pensar en términos de extremos opuestos. Está acostumbrada a formular sus creencias bajo la for­ma de «o esto o lo otro», entre los que no reconoce posibilidades intermedias. Cuando se la fuerza a reconocer que no cabe optar por los extremos, todavía sigue inclinada a mantener que son váli­dos en teoría, pero que en las cuestiones prácticas las circunstan­cias nos obligan a llegar a un compromiso. John Dewey, Experience and Education, I, 1938

La cuestión quedó zanjada hace años. El poder judicial optó por el término medio. Uno pensaría que la polémica había concluido, pero sigue habiendo concentraciones masivas, bombas e intimidación, muertes de trabajadores de clínicas abortistas, detenciones, intensas campañas, drama legislativo, audiencias del Congreso, decisiones del Tribuna Supremo, grandes partidos políticos que casi se definen sobre la materia y eclesiásticos que amenazan con la perdición a los políticos. Los adversarios se lanzan acusaciones de hi­pocresía y asesinato. Se invocan por igual el espíritu de la Constitución y la voluntad de Dios. Se recurre a argumentos dudosos como si fueran certidumbres. Los bandos en liza apelan a la ciencia para fortalecer sus posiciones. Se dividen las familias, maridos y mujeres deciden no hablar del asunto, viejos amigos dejan de hablarse. Los políticos examinan los últimos sondeos para descubrir qué les dicta la conciencia. Entre tanto grito, resulta difícil que los adversarios se escu­chen. Las opiniones se polarizan. Las mentes se cierran.

¿Es ilícito interrumpir un embarazo? ¿Siempre? ¿A ve­ces? ¿Nunca? ¿Cómo decidir? Escribimos este artículo para entender mejor cuáles son las posturas enfrentadas y para ver si conseguimos hallar una posición que satisfaga ambas. ¿No existe término medio? Hay que sopesar los argumentos de uno y otro bando para determinar su consistencia y plantear supuestos prácticos, puramente hipotéticos en más de un caso. Si pareciera que algunos de estos supuestos van dema­siado lejos, solicitamos del lector que tenga paciencia, pues estamos tratando de forzar las diversas posturas hasta su punto de ruptura a fin de advertir sus debilidades y fallos.

Cuando se reflexiona sobre ello, casi todo el mundo reco­noce que no hay una respuesta tajante. Vemos que muchos partidarios de posturas divergentes experimentan cierta inquietud o incomodidad cuando se dualiza lo que hay detrás de los argumentos enfrentados (en parte por eso se rehuyen tales confrontaciones). La cuestión afecta con seguridad a interro­gantes más hondos: ¿cuáles son nuestras responsabilidades mutuas?, ¿debemos permitir que el Estado intervenga en los aspectos más íntimos y personales de nuestra vida?, ¿dónde están los límites de la libertad?, ¿qué significa ser humano?

Respecto de los múltiples puntos de vista, existe la exten­dida opinión -sobre todo en los medios de comunicación, que rara vez tienen el tiempo o la inclinación debidos para es­tablecer distinciones sutiles- de que sólo existen dos: «pro elección» y «pro vida». Así es como se autodenominan los dos bandos contendientes y así los llamaremos aquí. En la caracte­rización más simple, un partidario de la elección sostendrá que la decisión de interrumpir un embarazo sólo corresponde a la mujer y que el Estado no tiene derecho a intervenir, en tanto que un antiabortista mantendrá que el embrión o feto está vivo desde el momento de la concepción, que esta vida nos impone la obligación moral de preservarla y que el aborto equivale a un asesinato. Ambas denominaciones -pro elec­ción y pro vida- se eligieron pensando en influir sobre quie­nes aún no se habían decidido: pocos desearán ser incluidos entre los adversarios de la libertad de elección o los enemigos de la vida. La libertad y la vida son, desde luego, dos de nues­tros valores más apreciados, y aquí parecen hallarse en un conflicto fundamental.

Consideraremos sucesivamente estas dos posiciones ab­solutistas. Un bebé recién nacido es con seguridad el mismo ser que justo antes de nacer. Existen pruebas sólidas de que un feto ya bien desarrollado reacciona a los sonidos, inclu­yendo la música, pero en especial a la voz de su madre. Pue­de chuparse el pulgar o sobresaltarse. De vez en cuando genera ondas cerebrales de adulto. Hay quienes afirman re­cordar su nacimiento o incluso el entorno uterino. Quizá se piense dentro del útero. Resulta difícil sostener que en el mo­mento del parto sobreviene abruptamente una transforma­ción hacia la personalidad plena. ¿Por qué, pues, debería con­siderarse asesinato matar a un bebé el día después de nacer pero no el día antes?

En términos prácticos, esto es poco importante. Menos del 1% de los abortos registrados en Estados Unidos tienen lugar en los tres últimos meses de embarazo (y tras una investigación más atenta se descubre que la mayoría corresponden a abortos naturales o errores de cálculo). Sin embargo, los abortos reali­zados durante el tercer trimestre proporcionan una prueba de los límites del punto de vista «pro elección». ¿Abarca el «derecho innato de una mujer a controlar su propio cuerpo» el de matar a un feto casi completamente desarrollado y que, a todos los fines, resulta idéntico a un recién nacido?

Creemos que muchos de quienes defienden la libertad re­productiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el co­mienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo en el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto...? ¿No cabe deducir que el Esta­do puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, pre­dominantemente varones y opulentos, decidiendo que muje­res que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las vícti­mas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores [1]. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la in­dependencia y la sexualidad de las mujeres. ¿Con qué dere­cho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de repro­ducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas.

Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que es justo que se prohíba el asesinato y que se imponga una pena a quien lo comete. Muy débil sería la defensa del asesino si ale­gara que se trataba de algo entre su víctima y él, y que eso no concernía a los poderes públicos. ¿No es deber del Estado impedir que se elimine un feto si ese acto constituye de he­cho el asesinato de un ser humano? Se supone que una de las funciones del Estado es proteger al débil frente al fuerte.

Si no nos oponemos al aborto en alguna etapa del emba­razo, ¿no existe el peligro de considerar a toda una categoría de seres humanos indigna de nuestra protección y respeto? ¿No es ésa una de las características del sexismo, el racismo, el nacionalismo y el fanatismo religioso? ¿Acaso quienes se dedican a combatir tales injusticias no deberían evitar escru­pulosamente que se cometa otra?

Hoy por hoy no existe el derecho a la vida en ninguna sociedad de la Tierra, ni ha existido en el pasado (con unas pocas excepciones, como los jainistas de la India): criamos animales de granja para su sacrificio, destruimos bosques, contaminamos ríos y lagos hasta que ningún pez puede vivir en ellos, matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por su piel y ballenas para hacer abono, atrapamos delfines que se debaten faltos de aire en las grandes redes para atunes, ma­tamos cachorros de foca a palos, y cada día provocamos la extinción de una especie. Todas esas bestias y plantas son se­res vivos como nosotros. Lo que (supuestamente) está prote­gido no es la vida en sí, sino la vida humana.

Aun con esa protección, el homicidio ocasional es un he­cho corriente en las ciudades y libramos guerras «convencio­nales» con un coste tan elevado que por lo general preferi­mos no pensar demasiado en ello. (Significativamente, suelen justificarse las matanzas en masa organizadas por los estados redefiniendo como subhumanos a nuestros adversarios de raza, nacionalidad, religión o ideología.) Esa protección, ese derecho a la vida, no reza para los 40.000 niños menores de cinco años que mueren cada día en el planeta por causa de inanición, deshidratación, enfermedades y negligencias que ha­brían podido evitarse.

La mayoría de quienes defienden el «derecho a la vida» no se refieren a cualquier tipo de vida, sino, especial y singu­larmente, a la vida humana. También ellos, como los partida­rios de la elección, deben decidir qué distingue a un ser hu­mano de otros animales y en qué momento de la gestación emergen esas cualidades específicamente humanas, sean cua­les fueren.

Pese a las numerosas afirmaciones en contra, la vida no comienza en el momento de la concepción; es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de la Tierra, hace 4.600 millones de años. Tampoco la vida humana co­mienza en la concepción, sino que es una cadena ininterrum­pida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada esper­matozoide y cada óvulo humanos están vivos. Es obvio que no son seres humanos, pero lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado.

En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un es­permatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos. Un espermatozoide y un óvulo no fecunda­do comprenden conjuntamente toda la dotación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la ma­yoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el esperma­tozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fe­cundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermato­zoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?

De una eyaculación humana media surgen centenares de millones de espermatozoides (agitando la cola y a una veloci­dad de 12 centímetros por hora). Un hombre joven y sano puede producir en una o dos semanas espermatozoides sufi­cientes para doblar la población humana de la Tierra. ¿Signi­fica esto que la masturbación es un asesinato en masa? ¿Qué decir, entonces, de las poluciones nocturnas o del simple acto sexual? ¿Muere alguien cuando cada mes se expulsa el óvulo no fecundado? ¿Deberíamos llorar todos esos abortos es­pontáneos? Muchos animales inferiores pueden desarrollarse en laboratorio a partir de una sola célula corporal. Las células humanas pueden ser objeto de donación. (La cepa más fa­mosa quizá sea la HeLa, bautizada así por Helen Lane, su donante.) A la luz de tal tecnología, ¿sería un crimen en masa la destrucción de células potencialmente clonables? ¿Y el derramamiento de una gota de sangre?

Todos los espermatozoides y óvulos humanos son mitades genéticas de seres humanos potenciales. ¿Es preciso hacer es­fuerzos heroicos por salvar y preservar a todos y cada uno, en razón de ese «potencial»? ¿Es inmoral o criminal no hacerlo? Existe, desde luego, una diferencia entre suprimir una vida y no salvarla. También es muy distinta la probabilidad de super­vivencia de un espermatozoide de la de un óvulo fecundado. Sin embargo, el absurdo de un cuerpo de ínclitos conservadores de semen nos lleva a preguntarnos si el simple «poten­cial» que tiene un óvulo fecundado de convertirse en un bebé convierte realmente su destrucción en un asesinato.

A los enemigos del aborto les preocupa que, una vez au­torizado el inmediato a la concepción, ninguna argumenta­ción lo impida en cualquier momento subsiguiente del emba­razo. Temen que un día resulte admisible matar a un feto que sea, inequívocamente, un ser humano. Tanto los partidarios de la elección como los de la vida (al menos algunos) se ven empujados a posiciones tajantes por su temor compartido a esa pendiente resbaladiza.

Otra pendiente resbaladiza es aquella a la que llegan los antiabortistas dispuestos a hacer una excepción en el caso an­gustioso de un embarazo fruto de la violación o el incesto. Ahora bien, ¿por qué debería depender el derecho a la vida de las circunstancias de la concepción? ¿Puede el Estado decidir la vida para la prole de una unión legítima y la muerte para la concebida por la fuerza o la coerción, cuando en ambos casos se trata de la vida de un niño? ¿Cómo puede ser esto justo? Por otra parte, ¿por qué no hacer extensiva a cualquier otro feto la excepción que se aplica a éstos? A tal motivo se debe en parte el que algunos antiabortistas adopten la postura, considerada indignante por muchas otras personas, de oponerse al aborto en cualquier circunstancia (excepto, quizá, cuando co­rre peligro la vida de la madre [2] ).

En todo el mundo, la causa más frecuente de aborto es, con mucho, el control de la natalidad. ¿No deberían, entonces, los adversarios del aborto distribuir anticonceptivos y enseñar su uso a los escolares? Ése sería un medio eficaz de reducir los abortos. Por el contrario, Estados Unidos se halla muy por detrás de otras naciones en el desarrollo de métodos seguros y eficaces de control de la natalidad y, en muchos casos, la opo­sición a tales investigaciones (y a la educación sexual) ha procedido de las mismas personas que se oponen al aborto [3].

La búsqueda de un criterio éticamente sólido y no ambi­guo acerca de si el aborto es admisible en algún momento tie­ne profundas raíces históricas. Con frecuencia, y sobre todo en la tradición cristiana, esta búsqueda estuvo ligada a la cuestión del instante en que el alma penetra en el cuerpo, ma­teria no demasiado susceptible de investigación científica y tema polémico incluso entre teólogos eruditos. Se ha afirma­do que la infusión del alma tenía lugar en el semen antes de la concepción, durante ésta, en el momento en que la madre percibe por vez primera los movimientos del feto en su seno y en el nacimiento mismo o incluso más tarde.

Cada religión tiene su doctrina. Entre los cazadores-reco­lectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y tam­bién era corriente en la Grecia y la Roma antiguas. Por el con­trario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de dere­chos. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo -que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas res­pecto a la indumentaria, dieta y palabras- no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en este sentido (Éxodo 21: 22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta acciden­talmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa. Ni san Agustín ni santo Tomás de Aquino conside­raban homicidio el aborto en fase temprana (el último ba­sándose en que el embrión no «parece» humano). Esta idea fue adoptada por la Iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S. J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya «formado», aproximadamente hacia el final del primer trimestre.

Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado. Se re­sucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada es­permatozoide era un minúsculo ser humano plenamente for­mado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum.

En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.

Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que «el feto se mo­vía». Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e inclu­so en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una in­fracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque depen­día por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la re­pugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (y hasta en muchas publi­caciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abor­tivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico.

Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embara­zo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasan­ do de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión.

Una de las más significativas fue la profesión médica. Hasta mediado el siglo XIX la medicina constituía una activi­dad sin reconocimiento oficial y sin supervisión. Cualquiera podía colocar un cartel a la puerta de su casa y autotitularse médico. Con el auge de una nueva elite médica de formación universitaria, ansiosa de incrementar el rango y la influencia de los facultativos, se constituyó la Asociación Médica Ame­ricana. Durante su primera década la AMA empezó a presio­nar para que el aborto sólo pudiera ser efectuado por quienes poseyesen título facultativo. Los nuevos conocimientos en embriología, afirmaban los médicos, habían revelado que el feto era humano incluso antes de que la madre sintiese su presencia.

El asalto de la profesión médica contra el aborto no se debió a una inquietud por la salud de la mujer, sino, según se decía, por el bienestar del feto. Había que ser médico para sa­ber cuándo resultaba moralmente justificable un aborto, por­que la cuestión dependía de hechos científicos y médicos que sólo los facultativos comprendían. Al mismo tiempo, las mu­jeres quedaban excluidas de las facultades de medicina, don­de habrían podido adquirir conocimientos tan arcanos.

Tal como se desarrollaban las cosas, las mujeres nada te­nían que decir acerca de la interrupción de sus propios emba­razos. También correspondía a los médicos determinar si la gestación planteaba un riesgo para la mujer y quedaba ente­ramente a su discreción decidir qué era arriesgado y qué no lo era. Para la mujer rica, podía tratarse de un peligro para su tranquilidad emocional o incluso para su estilo de vida. La mujer pobre se veía a menudo obligada a recurrir al aborto clandestino.

Así fue la ley hasta la década de los sesenta de este siglo, cuando una coalición de individuos y organizaciones, entre las que figuraba la AMA, trató de abolirla y restablecer los valores más tradicionales, que se encarnarían en el caso Roe contra Wade.

Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé -nuestro más próximo pariente biológico, con el que com­partimos el 99,6 % de genes activos- cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el de­bate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace hu­mano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintiva­mente humanas?

Reconocemos que la fijación de un momento exacto tie­ne que pasar por alto las diferencias individuales. Por ese motivo, si hay que trazar una línea, se debe proceder con cautela, es decir, pecar más por exceso que por defecto. Hay personas que se oponen al establecimiento de un límite nu­mérico, y compartimos su inquietud, pero si tiene que existir una ley sobre esta materia, que represente un compromiso útil entre las dos posiciones extremas, hay que determinar, al menos aproximadamente, un periodo de transición hacia la personalidad.

Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fe­cundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase. La unión trascendental de esperma­tozoide y óvulo suele tener lugar en una de las dos trompas de Falopio. Una célula se convierte en dos, dos se convierten en cuatro, etc. (una aritmética exponencial de base 2). Hacia el décimo día el óvulo fecundado se ha trocado en una espe­cie de esfera hueca que se encamina hacia otro reino, el útero. A su paso destruye tejidos, absorbe sangre de los vasos capi­lares, se baña en la sangre materna, de la que extrae oxígeno y nutrientes, y se fija como una especie de parásito a la pared del útero. Hacia la tercera semana, para cuando se produce la primera falta, el embrión en formación tiene unos dos milí­metros de longitud y desarrolla varias partes del cuerpo. Sólo en esta etapa comienza a depender de una placenta rudimen­taria. Recuerda algo a un gusano segmentado [4].

Hacia el final de la cuarta semana ya mide unos 5 mi­límetros. Es reconocible ahora como vertebrado, su corazón en forma de tubo comienza a latir, se advierte algo parecido a los arcos branquiales de un pez o un anfibio, y una cola pro­nunciada. Parece más bien una lagartija acuática o un rena­cuajo. Éste es el final del primer mes de gestación.

Hacia la quinta semana, cabe distinguir las grandes divisiones del cerebro. Se evidencia lo que más tarde serán los ojos y aparecen unos pequeños brotes que luego se trans­formarán en brazos y piernas.

Hacia la sexta semana el embrión mide 13 milímetros. Los ojos permanecen todavía a los lados de la cabeza, como en la mayor parte de los animales, y la cara reptiliana posee unas hendiduras unidas que más tarde darán lugar a la boca y la nariz.

Hacia el final de la séptima semana la cola casi ha de­saparecido y se advierten ya caracteres sexuales (aunque am­bos sexos parecen femeninos). La cara es de mamífero, pero un tanto porcina.

Hacia el final de la octava semana la cara semeja la de un primate, si bien aún no es del todo humana. En sus ele­mentos esenciales ya están presentes la mayoría de las partes del cuerpo. La anatomía del cerebro inferior está bien de­sarrollada. El feto revela respuestas reflejas a estímulos su­tiles.

Hacia la décima semana la cara tiene ya un aspecto in­confundiblemente humano. Comienza a ser posible distin­guir niños de niñas. Las uñas y las grandes estructuras óseas no resultan evidentes hasta el tercer mes.

Hacia el cuarto mes se puede diferenciar la cara de un feto de la de otro. En el quinto mes la madre suele sentir sus movimientos. Los bronquiolos pulmonares no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes y los al­véolos aún más tarde.

¿Cuándo accede, pues, un feto a la personalidad, habida cuenta que sólo una persona puede ser asesinada? ¿Cuan­do la cara se torna claramente humana, cerca del final del pri­mer trimestre? ¿Cuando reacciona ante los estímulos, tam­bién al final del primer trimestre? ¿Cuando se torna lo bastante activo para que la madre lo sienta, hacia la mitad del segundo trimestre? ¿Cuando los pulmones alcanzan un gra­do de desarrollo suficiente para que el feto pueda respirar por sí mismo, llegado el caso, el aire exterior?

Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los ani­males reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones. Los reflejos, el movi­miento y la respiración no son lo que nos hace humanos.

Otros animales nos superan en velocidad, fuerza, resis­tencia, a la hora de trepar, excavar o camuflarse, en vista, ol­fato, oído, o en el dominio del aire o del agua. Nuestra única gran ventaja es el pensamiento. Somos capaces de reflexionar, de imaginar acontecimientos que todavía no han sucedido, de concebir cosas. Así fue como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición, y nos hace ser lo que somos.

El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la «materia gris» reple­gada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100.000 millo­nes de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus cone­xiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pen­samiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo.

Mediante la colocación de electrodos inofensivos en la cabeza de un individuo, los científicos pueden medir la acti­vidad eléctrica emanada de la red de neuronas cerebrales. Di­ferentes tipos de acción mental revelan distintas clases de on­das cerebrales, pero las pautas regulares típicas del cerebro humano de un adulto no aparecen en el feto hasta cerca de la trigésima semana del embarazo, hacia el comienzo del tercer trimestre. Hasta entonces, los fetos, por vivos y activos que parezcan, carecen de la necesaria arquitectura cerebral. Toda­vía no pueden pensar. Aceptar que se puede matar cualquier criatura viva, en especial una que más tarde tal vez se con­vierta en un bebé, es problemático y doloroso, pero hemos rechazado los extremos «siempre» y «nunca», y eso nos co­loca, querámoslo o no, en la pendiente resbaladiza. Si tene­mos que optar por un criterio de desarrollo, aquí es donde hay que trazar la raya: cuando se hace posible un mínimo asomo de pensamiento característicamente humano.

Se trata, en realidad, de una definición muy conservadora: rara vez se encuentran en un feto ondas cerebrales regula­res. Serían útiles nuevas investigaciones (también comienzan tardíamente las ondas cerebrales bien definidas durante la gestación de fetos de babuinos y ovejas). Si pretendemos que el criterio sea todavía más estricto para tomar en considera­ción el desarrollo cerebral precoz de algún feto, podemos trazar la raya a los seis meses. Ahí es en donde la trazó el Tri­bunal Supremo de Estados Unidos en 1973, aunque por ra­zones completamente diferentes.

Su decisión en el caso Roe contra Wade modificó la legis­lación estadounidense sobre el aborto, que lo permite a peti­ción de la mujer sin limitaciones durante el primer trimestre y, con ciertas restricciones encaminadas a proteger su salud, en el segundo trimestre, y autoriza a los estados a prohibir el aborto en el tercer trimestre, excepto cuando exista una seria amenaza para la vida o la salud de la mujer. En la decisión de Webster de 1989, el Tribunal Supremo se negó explícitamen­te a revocar la sentencia del caso Roe contra Wade, pero de hecho invitó a las 50 legislaturas estatales a que decidiesen por su cuenta.

¿Cuál fue el razonamiento en el caso Roe contra Wade? No reconocía peso legal a lo que suceda con los niños una vez nacidos o con la familia. El tribunal determinó, en cam­bio, que el derecho de una mujer a la libertad de reproduc­ción se halla protegido por la garantía constitucional de su intimidad. Ahora bien, ese derecho no es omnímodo. Hay que sopesar la garantía de intimidad de la mujer y el derecho a la vida del feto, y cuando el tribunal consideró la cuestión otorgó prioridad a la intimidad en el primer trimestre y a la vida en el tercero. La transición no se estableció según las consideraciones tratadas hasta ahora en este capítulo: cuándo sucede la «infusión del alma» o en qué momento reviste el feto suficientes rasgos humanos para ser protegido por la le­gislación contra el asesinato. El criterio adoptado fue, por el contrario, si el feto podía vivir fuera de la madre. Esto es lo que se denomina «viabilidad», y depende en parte de la capa­cidad de respirar. Sencillamente, los pulmones no están desa­rrollados y el feto no puede respirar -por muy perfecciona­do que fuese el pulmón artificial de que se le dotase- hasta cerca de la vigésimo cuarta semana, hacia el comienzo del sexto mes. Es por esto por lo que la legislación estadouni­dense permite a los estados prohibir los abortos en el tercer trimestre. Se trata de un criterio muy pragmático.

Según la argumentación, si en una cierta etapa de la gesta­ción pudiese ser viable el feto fuera del útero, entonces su de­recho a la vida se impondría al derecho de la mujer a la inti­midad. Ahora bien, ¿qué significa «viable»? Incluso un recién nacido a término no es viable sin cuidado y cariño considera­bles. Hace tan sólo unas décadas, antes de las incubadoras, la viabilidad de los bebés nacidos en el séptimo mes era improbable. ¿Hubiera sido admisible entonces abortar en el séptimo mes? ¿Se tornaron de repente inmorales los abortos en el séptimo mes tras la invención de las incubadoras? ¿Qué su­cederá si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permita a un útero artificial mantener un feto vivo incluso an­tes del sexto mes, proporcionándole oxígeno y nutrientes a través de la sangre (como hace la madre a través de la placen­ta)? Reconocemos que es improbable que vaya a existir esa tecnología a corto plazo o que llegue a estar al alcance de gran número de personas, pero ¿sería entonces inmoral abor­tar antes del sexto mes cuando antes no lo era? Una morali­dad que depende de la tecnología y cambia con ésta es una moralidad frágil y, para algunos, inaceptable.

Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funciona­miento de los riñones o la capacidad de resistir las enfer­medades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la considera­ción del primer atisbo de pensamiento humano.

Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal co­mienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre -excepto en los casos de grave necesidad médica- se alcanza un equilibrio justo entre las reivindica­ciones enfrentadas de la libertad y de la vida.



NOTAS

* Escrito en colaboración con Ann Druyan y publicado por vez primera el 22 de abril de 1990 en la revista Parade con el título de «Question of Abortion: A Search for Answers» (La cuestión del aborto: una búsqueda de respuestas).

[1]Dos de los más enérgicos antiabortistas de todos los tiempos fueron Hitler y Stalin, quienes inmediatamente después de asumir el poder decla­raron delito la comisión de abortos antes legales. Otro tanto hicieron Mussolini, Ceausescu e incontables dictadores y tiranos nacionalistas. Claro que, en sí mismo, éste no es un argumento en favor de la elección, pero nos previene sobre el hecho de que estar en contra del aborto no tie­ne por qué ser muestra de un compromiso profundo con la vida humana. [2] Martín Lutero, fundador del protestantismo, se mostró opuesto incluso a esta excepción: «No importa si se fatigan o incluso mueren por parir hijos. Perezcan en aras de su fertilidad, para eso están aquí.» (Lutero, Vom Ebelichen Leben, 1522.)

[3] ¿No deberían igualmente los partidarios de la vida fijar los cumple­años de acuerdo con el momento de la concepción y no la fecha de naci­miento? ¿Acaso no tendrían que interrogar minuciosamente a sus padres acerca de su historia sexual? Existiría, desde luego, una cierta incertidum­bre irreducible: después del coito pueden pasar horas o días antes de que se produzca la concepción (lo que constituye una dificultad especial para los adversarios del aborto a quienes también interese la astrología).

[4] Cierto número de publicaciones de derechas y cristianas integristas han criticado este argumento, afirmando que se basa en una doctrina ob­soleta, denominada recapitulación, de Ernst Haeckel, un biólogo alemán del siglo XIX, quien postuló que los pasos en el desarrollo embrionario individual de un animal reproducían (o «recapitulaban») las etapas de la evolución de sus antepasados. La recapitulación ha sido estudiada de for­ma exhaustiva y escéptica por el biólogo Stephen Jay Gould (en su libro Ontogeny and Phylogeny, Harvard University Press, 1997). Pero en nuestro artículo no decíamos una palabra de la recapitulación, como pue­de juzgar el lector. Las comparaciones del feto humano con otros anima­les (adultos) se basan en su apariencia (véanse ilustraciones). La clave de la argumentación de estas páginas no reside en la historia de su evolu­ción, sino en su forma no humana.

Cuando apareció este artículo en Parade, iba acompa­ñado de un recuadro con un número de teléfono al que podían llamar los lectores para manifestar sus opiniones sobre el aborto. Se recibieron nada menos que 380.000 lla­madas. Había cuatro opciones: «el aborto tras la concep­ción es un asesinato», «una mujer tiene derecho a optar por el aborto en cualquier momento de su embarazo», «debería permitirse el aborto durante los tres primeros meses de embarazo» y «debería permitirse el aborto du­rante los seis primeros meses de embarazo». Parade apare­ce en domingo, y para el lunes las opiniones estaban bien repartidas entre estas cuatro opciones. Luego Pat Rober­ton, un evangelista integrista aspirante a la candidatura presidencial republicana de 1992, compareció en su pro­grama diario de televisión apremiando al público a tirar Parade a la basura y lanzando con claridad el mensaje de que matar un cigoto humano es asesinato. Se salieron con la suya. A la actitud de la mayoría de norteamericanos, por lo general favorable a la elección -como repetidamente muestran los sondeos de opinión demográficamente con­trolados y reflejada en los primeros resultados de las lla­madas- se impuso de manera abrumadora una organiza­ción política.

Extraído de Miles de Millones, Carl Sagan, SineQuaNon (1998)
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Sadgasm » Vie May 03, 2013 7:38 am

Mucha gente piensa que el aborto de puede dar cuando la mujer ha sido violada...pero yo pienso que no se deberia abortar a un/una niñ@ que no tiene vela en el entierro, es cierto que una violacion es algo horrible y al que lo haga deberian castrarlo sin anestecia, pero simplemente el bebe no tiene nada que ver, no es culpa suya que su padre sea un desgraciado, lo que la madre podria hacer es ponerlo en adopcion apenas nasca.

Ahora, pienso que un aborto puede darse por dos razones:

1-Que la madre corra peligro de muerte, aqui los que deberian escojer si se aborta o no son los padres del bebe...

2-Cuando el bebe tiene una enfermedad grave, o sea que nacera con sida, deformaciones ect...No soy medico pero supongo que hay varios metodos para saber si el feto tiene alguna deformacion)

Por lo demas la vida de un ser humano debe ser respetada

Propongo de tema: legalizacion de drogas o racismo y xenofobia
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor kaolla11x9 » Vie May 03, 2013 8:41 pm

Los temas morales siempre son delicados y el aborto tiene muchos matices.
Tohrres, me ha encantado el texto de Sagan, no lo conocía y me ha resultado muy interesante.

Personalmente estoy de acuerdo, a grandes rasgos, con la ley de aborto que los permite de manera más o menos libre hasta el primer trimestre, algo más regulada hasta el segundo y de un modo más restrictivo en el último trimestre del embarazo, pues como dice el texto de Sagan, es un punto en equilibrio entre proteger los derechos de la madre y los de una futura vida.
Pero creo que el tema del aborto está mal abordado desde el inicio.

Es evidente que legislar el aborto es necesario, pero sería mucho más necesario y más útil facilitar que no se llegara a ese punto repetidamente, por ejemplo, favoreciendo la educación sexual, que ayudaría a que no se llegara, en muchos casos, al punto de tener que plantearse dicho aborto.
Nos quejamos de que las niñas se quedan embarazadas porque no saben utilizar medios anticonceptivos, por falta de idea, responsabilidad o madurez, ¿Y aceptamos entonces que están, ya no preparadas para criar a un hijo, sino para sobrellevar un embarazo?
Porque lo que me hace gracia es que se suele hablar del principio (el momento de concepción) y del fin (dar a luz), pero parece que nos olvidamos que un embarazo, además de riesgos para la salud y otros problemas, es una responsabilidad enorme en si mismo.
Así que creemos que las niñas no están preparadas para tener sexo seguro pero nos parece estupenda idea que sigan con un embarazo que solo por la edad, probablemente ya cuente como de riesgo :| . Pues hombre, a mi eso me parece una incongruencia terrible.

Y también está el otro extremo. Siempre se habla de la posibilidad de darlo en adopción (olvidando, como ya he dicho, que pasar el embarazo en si ya es una responsabilidad a la que nadie se le debería obligar), pero para eso considero que primero se debería mejorar los medios de adopción que hay, porque no se si habrán mejorado, pero en España hace unos años era horrible, y me parecía excesivo la cantidad de requisitos (algunos a mi parecer arbitrarios) que se exigían para poder adoptar a un niño. Y no quiero imaginar cómo estarán los centros de adopción en otros países menos desarrollados.
Porque no me parece válido que se obligue a venir un niño al mundo cuando no planeas hacerte cargo de él, sino dejarlo en un centro de adopción del que no sabes cual va a ser su destino. ¿Por qué respetar un derecho humano y no los demás? ¿Porque consideramos el "derecho a la vida" el más elevado? ¿Y qué hay del derecho a una familia? ¿No respetamos ese cuando obligamos a alguien a tener un hijo sin saber si en esa familia lo van a querer, en caso de que se lo queden, o si va a encontrar una que lo quiera en caso de que vaya a un centro de adopción? ¿No respetamos el derecho a no ser explotado y obligados a trabajar (como pasa con muchos niños en países tercermundistas), a poder jugar, descansar, a tener protección en conflictos armados?

Lo que no entiendo con aquella gente que está en contra absoluto del aborto es porqué interesarse tanto en proteger UN derecho humano y de los niños, y no asegurarse de que esos niños tengan los demás. Me parece injusto, totalmente.
Y si alguien me viene con que mejor un derecho que ninguno, pues hombre, no se yo. Antes del primer trimestre no se piensa, ni se sufre, ni se tiene conciencia de uno mismo, la miseria, el dolor y el horror. Un niño que con cinco años está pidiendo en la calle o con siete trabajando sí. Me parece que en ciertos casos, es mejor simplemente no tener que llegar a ese extremo.
No es justo permitir que se lleguen a esos extremos.

Procuremos primero hacer un mundo mejor para todos los humanos que ya habitamos en él y luego tendrá sentido plantearnos si un niño no deseado tendrá siempre la máxima garantía de una vida plena en caso de seguir adelante con ese embarazo.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Carnicero » Dom May 05, 2013 1:06 pm

Kasai escribió:Opinión personal sobre el tema semanal:
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La existencia no sería posible sin el proceso. Todo proceso conlleva un principio y un fin. ¿Podrías nacer entonces si previamente no hubieras permanecido en el vientre materno durante la gestación?
Para muchos indeseables la muerte provocada del feto no es producto de una violación de vida sino de "algo" que ni siente ni padece y que por el placer de la madre se puede expeler cuando le convenga.
La vida de un ser comienza desde la fecundación y finaliza con la muerte (y para los creyentes, entre los que me incluyo, continúa). Cualquier persona con un mínimo de valor moral e incluso con el conocimiento básico que te proporcionan unos estudios primarios esta teoría se sostiene por sí misma. A excepción de lo pernicioso que pueda ser para la salud de una mujer, ¿qué justicia se le aplica a la asesina y a sus cómplices (el padre del feto y el cirujano mayoritariamente) bajo una ley que aprueba el aborto siendo el Gobierno tan meramente permisivo produciendo repulsa para algunos, regocijo para otros?
La sociedad ha perdido consciencia. El porcentaje de partidarios de esta horripilante "secta" es mucho mayor de lo que la libertad limitada tiene permitido. La parte más absurda es escuchar de boca de algunas: "tengo una vida por delante", "aún soy muy joven" o lo que es más frívolo, "con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero".
La que tiene una vida por delante se olvida de que su hijo también la tenía antes de que se la arrebatara. La que aún es muy joven, si no está preparada para utilizar un preservativo, tal vez tampoco lo esté para irse acostando por ahí. La que puede hacer con su cuerpo lo que quiere no tiene en cuenta que no es el suyo el que destruye sino el de otra persona que ya no podrá poseerlo.
Muchas personas contrarias a esta práctica tan extendida y clandestina en algunos lugares, son capaces de hacer una leve excepción cuando hablamos de violación. ¿A ti te acosan sexualmente y vas posteriormente a quitarle la vida a alguien inocente? ¿Se favorece entonces la venganza hacia alguien cuya culpa es totalmente ajena?
Si no eres capaz de llegar a querer a un niño producto de una violación, te recuerdo que hay muchos lugares donde las mujeres rezan cada día para poder tener un hijo. También hay otras tantas que luchan por quedarse embarazas y poder dar a una criatura todo ese amor que otras, teniendo la oportunidad de ofrecerlo, ni se lo plantean. ¿Y cuántas parejas, madres y padres están aún a la espera para poder adoptar?
La posibilidad de dejar al que nace en un centro de adopción o entregárselo a alguien que no puede tener hijos es la vía más cómoda y menos cruel de quitarte de encima a un bebé que otro puede querer. El aborto no es excusa bajo ningún concepto.
En este debate que en otras ocasiones acusaron de diatriba (yo no lo considero) no puedo permitirme citar un ejemplo. No he tenido jamás la desgracia de tropezarme con una mujer que haya abortado y de haberse dado el caso dudo mucho que hubiera esperado a escuchar su versión de los hechos, pues tolerante se puede ser hasta un punto medio. Hay que saber distinguir entre la libertad y el libertinaje.
Hoy por hoy no existe una fuerza lo suficientemente intensa para desterrar este mal que azota cada rincón del mundo. Algún día, si la vida terrenal no deja de cometer injusticias, tal vez la espiritual haga su labor. Yo no pienso callarme mientras espero, no soy ninguna consentidora.


Yo siempre lo he encontrado un tema muy conflictivo y nunca he sabido en que banda posicionarme, mas allá de opinar que el lema "nosotras parimos nosotras decidimos" es una gilipollez, por ningunear los derechos del padre.
Pero hace poco tuve una "revelación" (mmmh, no encuentro la palabra que quiero... podría ser catarsis?) mientras reflexionaba sobre el tema, y es todo más simple de lo que parece:

A ver, lo más vital para un churumbel recién llegado a la vida es el amor desinteresado de una madre. Es lo mas básico, lo dice la sagrada biblia (supongo) y lo dicen los libros de HarryPotter (por tocar ambos palos; cristianismo y satanismo xD).
Lo que para mi suponía un conflicto hasta ahora sobre el tema del aborto (aparte del factor existencialista que podría resumir en un: "Amor de Madre post vs Nasciturus pre", con un claro vencedor por parte del amor de una madre) era como ya he dicho la anulación del derecho a decidir por parte del padre. Pero deja de ser injusto con el tema este del amor (el amor siempre lo explica todo, joder, puto cliché); no se trata de camelarte a una mujer una noche, hacerle perder el control un ratito, penetrarla, y... Bravo! ya esta! mi hijo se está gestando dentro de ti! y tengo derecho a decidir PORQUE SOY EL FUCKING PADRE, VALE???!!!
No, valdría si fuéramos animales, pero se supone que somos humanos y no es suficiente con penetrar el órgano sexual femenino, también tenemos que penetrar en su alma, ganarnos su amor. Realmente la mujer si debería ser la que merece tener la ultima decisión sobre su parto, condicionada solo por el amor que pueda sentir hacia su amado.
Osea que si un hijo nace de una relación sincera de amor y respeto entre un hombre y una mujer... serán la hostia de felices!!! acaso hay algo mas cristiano que eso?
El punto de vista que tu estas ofreciendo convierte a la mujer en una mera herramienta para tener hijos, una maquina de parir ajena a cualquier sentimiento, sin capacidad de elegir.
Que es una libertina y ha tenido un desliz? obliguémosla a parir, por guarra! Que la han violao? nah, que lo de en adopción, que falta gente, pero de parir no se libra.
Y si te viola Hitler??? ... nah, Hitler ya está muy manido en este tipo de debates morales, yo voy a ir un poco más lejos; y si te viola un puto Alienígena de los feos? tampoco se debería poder abortar? aunque tengan la sana costumbre de comerse a sus madres nada más nacer, como ya hacen algunas especies de insectos que nacen en nidos ajenos y arrasan con todo? (bueno, no tengo ni idea sobre si existe algún insecto que haga eso, pero supongo que si xD)
Vale, me estoy desviando con cosas que parecen chorradas, y pueden desprestigiar mi opinión.
Básicamente lo que quiero decir es que si hay algo bonito en engendrar a un crio esta en hacerlo en el entorno que los padres crean propicios y siempre que la madre quiera tenerlo, con tu forma de pensar estarías condenando a la mujer a no ser más que una incubadora en la que los hombres descargar nuestro linaje cuando nos plazca.
Eres creyente, confórmate con la convicción de que las mujeres que aborten arderán en el infierno por pecadoras o algo, pero no anules la voluntad de una mujer obligándola a dar hijos a todo aquel que la quiera violar, toda mujer tiene derecho a elegir al padre de sus hijos, y todo hijo tiene derecho al amor incondicional de una madre, he dicho.
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HEHAHAHA

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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Lithan » Lun May 06, 2013 7:31 pm

A mí el tema del aborto me parece que deberían hacerlo las chicas de mínimo a partir de 17 años... alguna excepción más joven dependiendo del caso y solo permitiría abortar en un plazo máximo de 2 a 3 meses una vez esté fecundado el óvulo, más no.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor LilyEvans » Lun May 06, 2013 7:35 pm

El aborto es un asesinato sin más preámbulos. Quien esté de acuerdo con él y quienes alguna vez hayan participado activa o pasivamente en un crimen tan horrendo es un criminal.
Si la vida de la madre corre peligro lo puedo entender, a fin de cuentas aquí lo que se defiende es el derecho a la vida. Pero dice mucho de una persona que prefiere su vida antes que la de su hijo.
Por cierto, solicito una encuesta para hacerme a la idea de los pensamientos generales. Por desgracia todos escogen el camino fácil, quitarse de encima en un segundo lo que consideran un error de una noche. No bebas, utiliza protección y sé precavida. Una pena que no esté penado con cárcel, se acabaría el problema.
Curiosamente sólo comentan los chicos. A lo mejor es que más de una se siente culpable y no quiere quedarse en evidencia.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor jal90 » Lun May 06, 2013 7:59 pm

Sin más preámbulos también, prefiero enviarte a tomar por culo.

No se puede pretender el mantenimiento de un debate basado en poner a la opción contraria entre la espada y la pared. Es decir, desviar el debate de "¿Estás a favor o en contra del aborto?" a "¿Puedes justificar el ser un cómplice de asesinato?". Recordemos que la definición de vida es debatible en primer lugar; si no hay vida, no hay asesinato. Ese punto es el apoyo moral que utiliza la legislación: no considerar al embrión un ser vivo formado, sino una estructura orgánica en proceso de formación.

Si nos remontamos al embrión nos podemos remontar también a la blástula y condenar el uso de la pastilla del día después, a las células germinales y condenamos el uso de anticonceptivos durante el coito, etc. Como el establecimiento de esta línea es arbitrario, lo es también la conclusión moral que se extrae de éste.
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Re: Debate en sociedad: El aborto.

Mensajepor Lithan » Lun May 06, 2013 8:03 pm

LilyEvans escribió:El aborto es un asesinato sin más preámbulos. Quien esté de acuerdo con él y quienes alguna vez hayan participado activa o pasivamente en un crimen tan horrendo es un criminal.
Si la vida de la madre corre peligro lo puedo entender, a fin de cuentas aquí lo que se defiende es el derecho a la vida. Pero dice mucho de una persona que prefiere su vida antes que la de su hijo.
Por cierto, solicito una encuesta para hacerme a la idea de los pensamientos generales. Por desgracia todos escogen el camino fácil, quitarse de encima en un segundo lo que consideran un error de una noche. No bebas, utiliza protección y sé precavida. Una pena que no esté penado con cárcel, se acabaría el problema.
Curiosamente sólo comentan los chicos. A lo mejor es que más de una se siente culpable y no quiere quedarse en evidencia.


Sabes lo que si hacemos todos los días? Matar a millones de cerdos vacas gallinas y demás animales indiscriminadamente y muchos de ellos de una manera en la que sufren un montón... Pero porque nadie se queja de eso tampoco?
Es un asesinato matar a algo que puede pensar o sentir cosas o en definitiva respirar etc pero a los 2 3 meses todavía no se ha formado nada..
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